Las nuevas disposiciones financieras impulsadas por el podrían dificultar que personas migrantes mexicanas sin documentos utilicen la Matrícula Consular y el ITIN para enviar remesas, abrir cuentas bancarias y pagar impuestos en Estados Unidos, advirtió Margarita Núñez Chaim.

De acuerdo con la coordinadora del Programa de Asuntos Migratorios de la Universidad Iberoamericana, las restricciones podrían profundizar la caída en el flujo de remesas hacia México, luego de que en 2025 se registró una disminución cercana al 4.5% tras más de una década de crecimiento sostenido.

En un comunicado, la especialista explicó que el endurecimiento del entorno para personas migrantes sin documentos ya había comenzado a impactar por las redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (), lo que derivó en recortes de jornadas laborales y en que muchas personas evitaran espacios públicos o financieros por temor a ser detenidas o deportadas.

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Núñez Chaim señaló que uno de los puntos más sensibles es la Matrícula Consular, documento emitido por consulados mexicanos que históricamente ha permitido acreditar identidad para abrir cuentas bancarias, rentar vivienda y realizar trámites, independientemente del estatus migratorio.

Explicó que al someter estos documentos a mayores esquemas de vigilancia o sospecha por posibles actividades ilícitas, se genera un efecto indirecto de exclusión financiera para la población migrante.

Otro instrumento afectado sería el ITIN, número fiscal utilizado por trabajadores migrantes para declarar y pagar impuestos en Estados Unidos aun sin contar con ciertos documentos migratorios. La académica advirtió que endurecer el acceso a estos mecanismos podría empujar a parte de la población hacia canales informales para administrar recursos y enviar dinero.

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Entre los riesgos identificó el crecimiento de intermediarios fuera del sistema bancario, mayores cobros por transferencias y posibles abusos económicos o esquemas vinculados con actividades ilegales.

La experta también alertó sobre las consecuencias sociales para México, debido a que millones de hogares utilizan las remesas para cubrir alimentación, vivienda, transporte, salud y educación.

Añadió que una reducción sostenida del flujo de recursos podría traducirse en menor permanencia escolar, reducción del consumo básico y mayores condiciones de vulnerabilidad, además de impactos macroeconómicos por la disminución de divisas y el freno al consumo interno.

“Lo que está en juego no es solamente el flujo de dinero entre países, sino las condiciones de vida de millones de familias que dependen de esos ingresos para cubrir necesidades básicas”, concluyó.

em/apr

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