Miami.— La planeación del se enfrenta a una peligrosa contradicción oficial que ha puesto en alerta a comunidades migrantes y visitantes. Mientras los comités organizadores en ciudades como Miami, Houston y Los Ángeles aseguran que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) no tendrá presencia en los estadios, el gobierno federal de Estados Unidos se niega a formalizar esta postura.

“No hay, hasta ahora, una garantía federal pública, nacional y por escrito que prohíba arrestos migratorios vinculados al torneo”, señala a el analista deportivo Ernesto Rubio.

“El miedo que sienten es la respuesta normal frente a una agencia que ha sido violenta e intransigente, con un perfil racial y terribles errores contra residentes legales y ciudadanos estadounidenses”, subraya Rubio.

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NBC News reportó que ICE ofreció personal para apoyar la seguridad en perímetros de los partidos y que, según funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), esos agentes no revisarían estatus migratorio de espectadores o empleados, pero el mismo reporte señala que no existe una instrucción interna que prohíba arrestos en partidos ni una guía que ordene a agentes de inmigración mantenerse lejos de los estadios.

El mensaje oficial se contradice, el secretario del DHS, Markwayne Mullin, declaró a medios que “los arrestos de ICE durante el Mundial no están fuera de la mesa”, aunque sostuvo que la agencia no irá a los partidos para detener a no ciudadanos. “No estamos ahí para reunir masivamente a individuos”, pero también señalo que “ICE está para hacer cumplir la ley migratoria de Estados Unidos y siempre vamos a hacer eso”. “Si un agente puede detener a cualquiera, entonces la promesa de que no habrá redadas no elimina el riesgo”, escribió Dante Ortiz en redes.

“El señor Mullin quiere esconder las posibles acciones violentas de ICE durante el Mundial hablando de delitos como mercancía falsa, boletos falsos, tráfico de personas, órdenes pendientes o personas señaladas en listas internacionales, la realidad es que no hay garantía de no ser violentado por estos agentes”, dice Rubio.

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Mullin ha advertido que “cuando nuestros agentes están en estos eventos deportivos, no estamos ahí haciendo cumplimiento migratorio”, pero añadió que los agentes buscan “lo peor de lo peor” y para el analista deportivo, ahí está el gato encerrado, la trampa.

Según investigaciones y organizaciones civiles, las acciones han alcanzado a personas sin condenas penales, solicitantes de asilo, trabajadores, padres de familia, residentes legales y ciudadanos.

En Houston, Tommy Calabro, jefe de seguridad del comité anfitrión, dijo a Axios que el cumplimiento migratorio nunca había surgido en las reuniones de planificación con autoridades federales, estatales y locales, y resumió que “desde la Casa Blanca hasta la ciudad de Houston, todo se trata de seguridad del Mundial”. El mismo reporte, sin embargo, reconoce que el papel exacto de ICE sigue sin estar claro y que Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), una división de ICE, tendrá presencia en ciudades sede para investigar delitos transnacionales.

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En Miami, Rodney Barreto, copresidente del comité anfitrión, dijo que recibió garantías de Marco Rubio, secretario estadounidense de Estado, y afirmó que “ICE no va a estar en el estadio”. Kathryn Schloessman, directora ejecutiva de la Comisión de Deportes y Entretenimiento de Los Ángeles, aclaró que ICE no forma parte del plan de seguridad del estadio SoFi.

“Son afirmaciones importantes, pero siguen siendo declaraciones locales frente a una autoridad federal que no ha cerrado la puerta a los arrestos”, comenta el analista deportivo.

Si la presencia de ICE se percibe en espacios cercanos o en ciudades, “el efecto inmediato va a ser personas que no van a llegar, otras que se van a ir, familias que se van a separan para huir, testigos que pueden ver algo pero que no reportarán incidentes y, en general, comunidades que van a evitar el contacto con agentes federales”, describe el especialista.

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El condado de Los Ángeles, sede mundialista, tiene una estimación de un millón 101 mil personas no autorizadas o con estatus limitado; de ellas, 87% nacieron en México o Centroamérica y 313 mil viven con al menos un hijo ciudadano estadounidense menor de 18 años. Harris County, sede de Houston, tiene 610 mil personas estimadas; 85% nacieron en México o Centroamérica y 184 mil viven con al menos un hijo ciudadano estadounidense menor de 18 años. Miami-Dade-Monroe tiene 356 mil personas estimadas, con una composición distinta: 42% nacieron en Sudamérica, 39% en México o Centroamérica y 16% en el Caribe. En Dallas County hay 319 mil; en Tarrant County, que incluye Arlington, hay 127 mil. Juntas, esas dos áreas del norte de Texas suman 446 mil personas estimadas.

A la población local se suma el turista deportivo. Tourism Economics, una empresa de Oxford Economics, proyecta que Estados Unidos recibirá 1.24 millones de visitantes internacionales por el Mundial, de los cuales 742 mil serían viajes adicionales que no habrían ocurrido sin el Mundial. Esas personas no aparecen en las cifras locales de población indocumentada, pero puede ser vulnerable por las mismas razones: apariencia física, idioma, acento, nacionalidad, color de piel.

El riesgo de error por parte de agentes de ICE no es hipotético, ProPublica documentó más de 170 casos de ciudadanos estadounidenses retenidos por agentes migratorios durante los primeros nueve meses del segundo gobierno de Donald Trump. Más de 20 ciudadanos dijeron haber sido retenidos por más de un día sin poder llamar a familiares o abogados, y más de 50 fueron retenidos después de que agentes cuestionaron su ciudadanía; ProPublica halló que esos últimos eran casi todos latinos.

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La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), Amnistía Internacional y más de 120 organizaciones civiles emitieron una alerta de viaje para el Mundial en Estados Unidos. Advirtieron riesgos de negación arbitraria de entrada, arresto, detención, deportación, revisión invasiva de redes sociales y dispositivos, cumplimiento migratorio violento, perfilamiento racial, represión de protesta y vigilancia.

Steve Cockburn, jefe de justicia económica y social de Amnistía Internacional, dijo que las políticas migratorias “han separado comunidades y creado un clima de miedo en todo EU”, y añadió que ese clima “sin duda alcanzará a los aficionados”. Amnistía también señaló que tres cuartas partes de los partidos se jugarán en EU, donde describió una emergencia de derechos humanos.

También habría una consecuencia de seguridad pública. Un estadio lleno depende de que la gente coopere. Si una parte del público teme que cualquier contacto con una autoridad termine en una pregunta migratoria, esa cooperación se reduce.

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Locales y turistas vulnerables deben llevar consigo documentos reales y vigentes, no mentir, no declarar falsamente ciudadanía estadounidense, preparar contactos de emergencia, guardar copias de documentos con alguien de confianza, tener datos de abogados y consulados y saber decir: “Quiero guardar silencio. Quiero hablar con un abogado”. Los turistas deben llevar pasaporte, visa o autorización aplicable, comprobante de hotel, boleto de regreso, entradas y ruta de viaje. Los residentes permanentes deben llevar su tarjeta de residencia. Los ciudadanos que teman ser perfilados pueden llevar prueba clara de ciudadanía.

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cdm

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