Catia La Mar, Venezuela.- "No te vayas, no me dejes", ruega Amir, un joven de 16 años que quedó atrapado bajo los escombros de un edificio entero, tras los terremotos de 7.5 y 7.2 en .

Lleva más de 12 horas bajo las piedras de lo que fue el complejo Luisa Cáceres de Arismendi de Playa Grande, en la localidad de Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira, pero su cara y parte de su torso logran verse entre los escombros.

Ese estado costero en el norte del país y vecino a Caracas es el más afectado por los terremotos, según ha dicho la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien lo declaró "zona de desastre natural por la cantidad de edificios que colapsaron".

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Hasta donde está Amir la ayuda aún no llega y la resistencia del joven es cada vez menor. Al momento, la cifra de muertos se ubica en 167 y la de heridos en 971. Pero se teme que aumentarán al paso de las horas.

"Yo creo que quedo inválido. Cada vez (el edificio) se pone más pesado", asegura a EFE este adolescente, estudiante de secundaria y de música.

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Estaba con su papá al momento en que comenzó el temblor y de él no sabe nada.

Playa Grande y buena parte de La Guaira está casi sin cuerpos de rescate. Los bomberos no dan abasto y la maquinaria pesada para levantar escombros es también escasa.

Madres, hermanas, tíos, esposos lloran por sus seres queridos que quedaron atrapados entre los edificios derrumbados, mientras que otros no salen del shock y no tienen idea de qué harán ahora.

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Tampoco tienen claro dónde hay refugios.

"Ayuda" o "auxilio" es el grito que se escucha desde los restos de edificios derrumbados o parcialmente sostenidos sobre unas débiles columnas.

Son torres con una privilegiada vista al Mar Caribe que hoy viven una tragedia.

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"¿Dónde estás? ¿Cómo te llamas?"

Un vecino pregunta: "¿Dónde estás? ¿Cómo te llamas?".

La persona responde: "piso 1". Lleva casi 12 horas ahí desde que ocurrieron los dos terremotos del miércoles.

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"Ayúdenme, por favor", vuelve a gritar. A su lado está el cadáver de una mujer.

Otro grupo busca a alguien llamado Jesús, pero 200 metros atrás tratan de hallar a una niña de 11 años en un conjunto de viviendas bautizado Hugo Chávez en honor al presidente fallecido en 2013.

La mamá de la pequeña llora desesperada mientras le indica las personas que intentan sacarla dónde podría estar Dana.

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En la avenida 'El Ejército' de Catia La Mar casi todos los edificios están afectados. Sale humo de algunos edificios y un mercado municipal fue consumido por las llamas. No hay electricidad ni tampoco señal telefónica. La ciudad está prácticamente aislada porque las vías de acceso además han empezado a ser cerradas.

En un país que no estaba preparado para vivir un sismo de tal magnitud, entre funcionarios de seguridad y civiles intentan encontrar la mejor forma de remover escombros mediante una ingeniera improvisada.

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El desespero es tal que en otro edificio un grupo de familiares de una mujer llamada Eva, entre llantos, se dice dispuesto a mover los escombros.

"¡Eva, Eva, Eva!", gritan con insistencia mientras se abrazan para darse fuerzas.

Ya entrada la mañana, algunos helicópteros se ven en el cielo de una región conocida hasta 2019 como Vargas y donde miles de personas murieron en 1999 en medio de inundaciones y aludes que aún dejan huella.

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mcc

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