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Washington.— La guerra entre la Casa Blanca y el Congreso está llegando a niveles máximos por culpa de la batalla constante por el informe sobre la investigación de la trama rusa, hasta el punto de que líderes demócratas aseguraron que Estados Unidos “está ya en una crisis constitucional”.
El último paso en el desencuentro entre Trump y el Capitolio fue el llamado por desacato al fiscal general William Barr por no entregar el reporte del Rusiagate totalmente libre de censura como se le exigía. Además, se le unió el desplante al comité de la semana pasada, cuando se negó a testificar sobre el reporte.
Desde que recuperaron el control de la Cámara de Representantes, los demócratas se han embarcado en una cruzada de investigaciones sobre el presidente. Las negativas de la Casa Blanca a colaborar con el legis- lativo son constantes y los congresistas han decidido aceptar la batalla y elevar todas las pesquisas a una situación de máxima relevancia, en la que el futuro del país y la separación de poderes está en juego.
“Estamos en una crisis constitucional. Ahora es el momento de probar si podemos mantener nuestra república o si esta república está destinada a cambiar hacia algo diferente, a una forma de gobierno más tiránica”, dijo el congresista demócrata Jerry Nadler, presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara de Representantes, después de que ese comité votara a favor de acusar de desacato al fiscal general Barr.
Antes de la acción, el presidente Donald Trump, en un gesto que fue visto como un desafío a la Cámara, decidió invocar el privilegio ejecutivo para vetar la publicación sin censura del reporte de la trama rusa.
Los congresistas demócratas sienten que la Casa Blanca está tratando de dilapidar no sólo el poder del legislativo con un abuso de sus prerrogativas ejecutivas, sino también del judicial. “Está convirtiendo el Departamento de Justicia en un instrumento personal de Trump”, acusó Nadler. “El presidente de EU es un aspirante a dictador con tendencias autoritarias”, añadió Hakeem Je-ffries, jefe de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes.
Los efectos reales de la citación a Barr son prácticamente inexistentes. Las probabilidades de que el Congreso pueda obtener el reporte sin censura siguen siendo nulas y es casi imposible que afecte a la figura de Barr. La resolución de desacato pasa ahora al pleno de la Cámara, que es probable que lo apruebe dada la mayoría demócrata. De ahí pasaría a la justicia ordinaria, a manos del fiscal federal del Distrito de Columbia.
Según Nadler, la citación de desacato contra el fiscal llegará al pleno de la Cámara de Representantes “pronto”: todo apunta a que, como muy tarde, será a finales de este mes. El caso no fue el único con toques judiciales que vivió el Congreso. El comité de Inteligencia del Senado citó a declarar, por sorpresa, al hijo primogénito del presidente, Donald Trump Jr., para que testifique sobre sus contactos con Rusia durante la campaña electoral de 2016, bajo la creencia de que podría haber mentido en declaraciones anteriores ante el Congreso.
Es la primera vez, que se tenga constancia, que un comité liderado por los republicanos (que todavía conservan la mayoría en el Senado) se enfrentan directamente al círculo más cercano del presidente Trump. Y justo el día después de que el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, asegurara que el asunto ruso era un “caso cerrado”.
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