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“S e escuchó una explosión, luego otra, todo fue confusión y la gente empezó a correr”. Es el testimonio de Juan Barreto, fotógrafo de la agencia AFP, y quien se encontraba a unos 300 metros de la tarima donde estaba el presidente Nicolás Maduro cuando ocurrió el atentado de ayer en Caracas.
El discurso del mandatario llegaba a su fin y “estaba empezando a llover”, cuenta Barreto a EL UNIVERSAL en entrevista telefónica. “Se escuchó una explosión y luego la otra”. Primero, señala, “pensé que eran fuegos artificiales”. Pronto comprendió que no era así.
“Nos sacaron de la Avenida Bolívar”, detalla. El desalojo, recuerda, no duró más de seis minutos. “Nunca supe qué pasó”, explica. Y es que desde que comenzó el evento se escuchó un ruido extraño que resultó ser una mujer haciendo sonar una cacerola, en aparente protesta por el discurso de Maduro.
Barreto, de origen venezolano, y quien lleva trabajando 19 años para la AFP, dice que “no supimos dónde metieron al presidente o qué hicieron con él. Sólo vimos que lo cubrieron con un escudo. Todo el mundo estaba confundido... Un atentado como éste nunca se había vivido”. También vio a uno de los guardias que resultaron heridos.
Una vez que los desalojaron, Barreto se dirigó a la zona donde había escuchado otro estallido, en la Avenida Lecuna, a unas dos cuadras de donde ocurrió el atentado. Había un incendio en un edificio, rodeado por elementos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). “Nunca supe qué fue lo que pasó. No sé si desde ahí dirigieron los artefactos, o si estaban buscando evidencias”, dice. Tampoco estuvo mucho tiempo en la calle. Ser periodista en Venezuela, subraya, no es fácil. “No se respeta el derecho al trabajo. Si te consideran sospechoso, te detienen”.
Barreto no sabe qué vaya a pasar. Los venezolanos, dice, ni siquiera tienen la certeza de que la información que dé el gobierno sea cierta. “Dicen que detienen gente, pero nunca la presentan”. Y además, relata, la gente “está más pendiente de cómo sobrevivir... El país se ha venido hacia abajo. Al venezolano no le alcanza. Ves a la gente comiendo de la basura. Eso entristece demasiado”.
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