Seiki huyó de la guerra; terminó retenido en Morelos
Seiki Hiromoto nació en la prefectura de Kochi-Ken, Japón, y huyó de su país al inicio de la Segunda Guerra Mundial, pues no quería combatir. Tony Rivera/EL UNIVERSAL

Seiki huyó de la guerra; terminó retenido en Morelos

02/09/2019
03:49
Justino Miranda / Corresponsal
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El médico japonés estuvo en la exHacienda de Temixco, cuentan

Cuernavaca, Mor.— De regreso a Japón, luego de combatir al lado del ejército nipón en la guerra de Manchuria, China, en 1931, el soldado Seiki Hiromoto Takase, decidió abandonar la milicia. No volvería a los campos de batalla por las injusticias que presenció y los sellos de crueldad en su incursión a territorio chino.

A sus hijos y nietos contaría después que su experiencia en la guerra atiborró su mente de hechos salvajes que no estaba dispuesto a ver otra vez. “Nos contaba que vio la crueldad de la guerra y al comienzo de la Segunda Guerra Mundial decidió salir de Japón, porque sabía que lo llamarían para alistarse. Justamente en 1939 abandonó su país”, cuenta Kenji Hiromoto, nieto del soldado.

Para alejarse de la guerra Seiki abordó un barco camaronero de origen estadounidense y se refugió en la bodega. Ahí estuvo por varios días hasta que lo descubrieron y lo arrojaron al mar, cerca de las costas de Sinaloa. Su condición física y su profesión como médico le permitieron sobrevivir comiendo berenjenas y tomando agua de bules. Había huido de la guerra, pero tres años después lo esperaba un campo de concentración, distinto de los alemanes, y muy lejos de uno de exterminio, pero donde fue retenido.

Seiki deambuló por varios días hasta que se topó con un regimiento de soldados que revisaban a un caballo aparentemente herido. El médico se acercó a la tropa y con señas pidió atender el equino. Los soldados se dieron cuenta de que era médico y en agradecimiento lo alimentaron y lo integraron al cuerpo castrense. Desde entonces, Seiki acompañó a los soldados por distintos estados de la República hasta llegar a Chihuahua en calidad de médico. Ahí se quedó tres años y conoció a quien sería su esposa Rita Yoshino, dice Kenji Hiromoto, quien prepara la publicación de un libro, luego de 12 años de investigar los orígenes de su abuelo y la estancia de la colonia japonesa en la exHacienda de Temixco, convertida hoy en un parque acuático.

Pero el fantasma de la guerra acompañaba a Seiki Hiromoto porque en diciembre de 1941 la Armada Imperial Japonesa atacó la base naval de Estados Unidos en Pearl Harbor y días después todos los japoneses que vivían en las costas de México recibieron una alerta, ya que serían concentrados.

“En agosto de 1942, la Secretaría de Gobernación autorizó el traslado de las primeras 42 familias a Temixco, Morelos. La Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales (DIPS) envió un oficio al gobernador Morelos, Jesús Castillo López, para que otorgara las facilidades necesarias y se pudieran instalar en la exhacienda las personas señaladas en el documento.

“En ese oficio se informó que Sanshiro Matsumoto y Alberto Yoshida serían los encargados del Comité de Ayuda Mutua (CAM) de contratar a más personas para que trabajaran en la hacienda”, afirma Sergio Hernández Galindo, investigador especializado en estudios japoneses.

Así, el doctor Seiki fue trasladado a la hacienda, donde convivieron 80 familias, aproximadamente, hasta la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, asegura su nieto Kenji, quien desde hace cinco años realiza una investigación sobre la colonia japonesa obligada a perm anecer en esa exhacienda azucarera por orden presidencial.Seiki y su esposa Rita Yoshino procrearon seis hijos, el mayor de nombre Raúl nació en el campo de concentración y los demás cuando abandonaron ese lugar.

Manuel Hiromoto Yoshino, tercer hijo del doctor Seiki, cuenta que su padre fue un médico con vocación y pasión por atender enfermos dentro y fuera de la exhacienda, incluso violando la guardia que mantenían dos soldados en la puerta del lugar para impedir la huida de los japoneses. Por ello fue acusado de espía y estuvo detenido, pero la intervención de un general que había conocido en Chihuahua lo libró de la prisión; además lo presentó con el presidente Manuel Ávila Camacho (1940-1946).

“Mi abuelo perdió todos sus documentos de identificación en el barco, pero el general lo puso en contacto con el Presidente y después compareció ante el Instituto Nacional de Migración (INM) para regular su situación migratoria y en agradecimiento el doctor Seiki asumió el nombre de Manuel S. Hiromoto”, comenta su nieto.

Los habitantes de Temixco recuerdan al médico Manuel Hiromoto como el hombre que atendía enfermos en condiciones precarias, como aquella mujer a quien le hizo una cesárea con un cuchillo de cocina desinfectado con aguardiente y para cerrar la herida usó aguja e hilo doméstico.

Seiki Hiromoto Takasa nació en la prefectura de Kochi-Ken, pero después de subir al barco su familia lo dio por muerto hasta que en 1974 se comunicó con ellos, gracias a los recados que llevó una estudiante de ingeniería que vino a Morelos para atestiguar la instalación de la ensambladora Nissan en Cuernavaca, Morelos.

La estudiante se hospedó en la casa de Seiki Hiromoto y de regresó a Japón se llevó el número telefónico del médico y una sobrina logró comunicarse con él.

Cuando habló con su familia confirmó que permanecería en México porque acá vivía con su esposa e hijos. El doctor murió el 4 de julio de 1982, a los 71 años de edad, víctima de un infarto.

 

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