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Roma.— Los comentarios del papa Francisco a favor de las uniones civiles entre personas del mismo sexo suscitaron inquietud en sectores conservadores, preocupados por la posibilidad de que esas uniones amenacen el matrimonio tradicional, formado por un hombre y una mujer.
“Las declaraciones del Papa de ninguna manera afectan la doctrina”, explicó el religioso Antonio Spadaro, un sacerdote jesuita muy cercano a Francisco, en el canal oficial de la conferencia episcopal italiana.
Las reacciones en muchos puntos del planeta dejaron claro que los cambios, si es que llegan, no serán un camino sencillo.
Monseñor Daniel Fernández Torres, obispo de la ciudad de Arecibo en Puerto Rico, rechazó las “supuestas declaraciones” del Papa porque, dijo, “no pueden cambiar la doctrina de la Iglesia Católica ni ir en contra de ella”.
Aseguró que él seguirá guiándose por los textos publicados durante el pontificado de Juan Pablo II que afirman que el respeto a los homosexuales no significa que se apruebe su conducta.
Uno de los escenarios más complicados se vive en Zimbabue, un país con más de un millón de católicos y donde la homosexualidad aún provoca el escarnio público. “Sufrimos humillaciones como la criminalización de las relaciones sexuales entre hombres o mordaces ataques de nuestras autoridades”, lamentó Chester Samba, director de Gays y Lesbianas, un grupo que lucha por los derechos de este sector de la población. Y en el país con más católicos de Asia, Filipinas, la condena de la jerarquía eclesiástica se combinó con el optimismo de los políticos.
Harry Roque, portavoz del presidente Rodrigo Duterte, dijo que el mandatario ha apoyado las uniones civiles entre personas del mismo sexo desde hace tiempo, y que la postura del Papa podría terminar de convencer a los legisladores que de aprueben la propuesta.
En Brasil, con una postura hostil se manifestaron a través de las redes sociales los sectores más conservadores que, tras conocer el respaldo del pontífice, lo tildaron de #PapaComunista y papa del anticristo, o #PapaFrancisco666.
“Yo tomaría con pinzas esa declaración”, dijo a su vez Fernando González, del Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. “No provocará cambios”.
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