Reyes Magos de verdad regresan ilusión en España

A través de ONG, miles de voluntarios se movilizan para que niños y personas mayores reciban ese regalo que se les resistía

Reyes Magos de verdad regresan ilusión en España
Los niños piden usualmente el juguete de moda, pero también hay historias muy conmovedoras, recuerdan los Reyes Magos de Verdad. Fotos: Cortesía de Reyes Magos de verdad
Mundo 05/01/2022 03:26 Luis Méndez / Corresponsal Actualizada 04:17
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Madrid.— Cada año por estas fechas miles de voluntarios se movilizan en toda España para que niños y personas mayores sin recursos recuperen la ilusión y reciban de los Reyes Magos ese regalo que, en su caso, se ha resistido a materializarse.

La iniciativa solidaria surgió espontáneamente en 2008, cuando siete amigas que colaboraban en centros de acogida de menores en Madrid se dieron cuenta de que muchos de los niños no recibían regalos en Navidad, por lo que estaban desencantados y ya no creían en la magia de sus Majestades de Oriente.

El grupo de mujeres se organizó rápidamente para enviar un email a sus contactos, con el objetivo de recopilar regalos para 150 niños y niñas de un centro de menores que carecían de familia o de recursos económicos. Lo lograron con creces, porque la respuesta fue tan generalizada como entusiasta; más de 100 personas se sumaron de manera desinteresada al proyecto, que consistía en que los pequeños escribieran sus cartas a los Reyes Magos y recibieran el juguete que habían pedido.

Bautizaron la iniciativa con el nombre de Reyes Magos de Verdad y tuvieron tanto éxito que hoy en día son más de 12 mil los niños y ancianos que el 6 de enero, a través de esta agrupación sin fines de lucro, reciben alguno de los regalos que han encargado para sentirse más incluidos y recuperar de algún modo la ilusión que suele aflorar por estas fechas.

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Al recibir el presente, en mayores y niños se produce una mezcla de magia, sorpresa y agradecimiento.

La energía y el tesón que aportan los voluntarios facilita el proceso. Menores y mayores escriben las cartas a sus Majestades y las envían desde sus casas, los centros de acogida o las parroquias, en el entendido de que tienen que pedir tres regalos valorados entre 25 y 35 euros, para facilitar la búsqueda y que sea más sencillo elegir uno de ellos. Las cartas se seleccionan y se escanean para mandarlas a continuación a los voluntarios que se han inscrito como “reyes” en la página web de la agrupación, pero que no establecen contacto con los niños, porque sus datos están protegidos por la ley del menor.

“El regalador lo que hace es ir a la tienda o al centro comercial, comprar uno de los regalos elegidos, envolverlo y depositarlo en uno de los centros con un código que le hemos proporcionado, para poder identificar a cada uno de los menores. Nosotros nos encargamos después de organizar los paquetes y entregarlos a las familias, ONG o al lugar que corresponda, para que el 6 de enero el niño tenga su regalo en el zapatito, como cualquier otro niño”, señala a EL UNIVERSAL Isabel Lacambra, una de las fundadoras de Reyes Magos de Verdad.

La gran mayoría de las veces los Reyes son invisibles y se limitan a dejar el regalo durante la madrugada del 6 de enero sin que el agasajado sepa cómo lo hicieron. Pero en ocasiones, parroquias y asilos piden organizar una fiesta para que los Mensajeros Reales entreguen en persona los añorados paquetes.

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Menores y mayores escriben las cartas a sus Majestades de Oriente. 

En ambos casos tiene lugar una de las partes más emotivas del proceso, porque se produce en niños y mayores una mezcla de magia, sorpresa y agradecimiento: alguien leyó la carta que enviaron, se acuerda de ellos y reciben el regalo que han solicitado. “La gran mayoría de los niños piden el juguete que está de moda, que este año son los Pokémons. En otras cartas te encuentras historias muy conmovedoras y tristes. Recuerdo la de una niña que pedía una sartén, porque la de su mamá no tenía mango y se quemaba al hacer la comida. Otros piden sacos de dormir, porque viven en casas donde no hay camas suficientes; también cosas de aseo, ropa o material escolar”, dice Isabel. Los voluntarios son gente con vidas normales que, con la colaboración de fundaciones y parroquias, dedican unos meses al año a mantener viva la ilusión de los más desamparados, en una época en la que la soledad pesa de manera especial.

“No disponemos de ningún fondo. Son los propios voluntarios los que costean de sus bolsillos los regalos, con una horquilla de precios para que sea algo más igualitario, y luego los entregan en el sitio indicado por los coordinadores, que los hacen llegar a cada una de las organizaciones o familias. Hay niños que venden galletas cocinadas por ellos para recaudar dinero y poder comprar regalos a otros niños que tienen más necesidades. O un grupo de amigos que deciden renunciar a la última copa en el bar y destinan ese dinero a la compra de un regalo”, indica la impulsora del proyecto.

La agrupación cuenta además con ayudantes, como porteros, recepcionistas, amigos, familiares, compañeros de trabajo, etcétera, además de la colaboración de fundaciones, parroquias, empresas y particulares que apoyan en la logística y donan roscas y golosinas para las fiestas. También tienen una relevancia especial los más de 6 mil pajes que en esta campaña se encargan de hacer llegar los regalos de los Reyes Magos a centros de acogida de niños, residencias de ancianos y discapacitados sin recursos. Un porcentaje de los menores atendidos son huérfanos o con padres que se encuentran en proceso de rehabilitación por drogas; otros son niños maltratados.

Isabel guarda muchas anécdotas emotivas relacionadas con la petición de los regalos: “Recuerdo a una niña que pidió un momentito para poder subir al cielo y darle un beso a su mamá que se acababa de morir. Se le explicó que no era posible, pero que su mamá le había enviado al Rey Mago con un regalo muy especial para que cuidara de ella. Otro niño reconoció que los regalos que recibía todos los años de alguien que no conocía de nada, le habían cambiado la vida. Ese niño creció y ahora es uno de nuestros voluntarios”.

Hay familias y personas que por distintas circunstancias no tienen recursos suficientes y en cuyas casas los Reyes Magos no hacen parada. No solamente hay niños con unas Navidades diferentes, también hay mayores que viven las fiestas en soledad y que necesitan sentir que alguien los ha escuchado, ha leído su carta y se ha preocupado en elegir un regalo y prepararlo para ellos, aunque sea por un día. El regalo es la excusa, lo verdaderamente importante es todo lo que hay detrás de ese presente, concluyen los responsables de Reyes Magos de Verdad.

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En ocasiones, se organiza una fiesta para que los Mensajeros Reales entreguen en persona los añorados paquetes.

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