Más Información

"Pensé que estaba temblando"; vecinos relatan el momento del colapso de edificio en San Antonio Abad

Empresario tabasqueño del fiestón de XV años acumuló deuda fiscal de 3 mdp; una de sus empresas omitió declarar venta de 7 millones de litros de combustible

"11 veces no"; las ocasiones en las que Sheinbaum ha rechazado la propuesta de Trump de intervención militar contra el narco

En marcha del 8M, Ivanna de 9 años exige sentencia para su violador; “las niñas no se tocan, no se violan, no se matan”, exigen

Sheinbaum acuerda con Lula da Silva visita a Brasil “entre junio y julio” de este año; sostienen llamada telefónica

Empresario de la fiesta de XV años es cercano a Pemex; tiene al menos dos contratos por más de 4 mil mdp
María Argentina, de 32 años, salió de Honduras con su hija de dos años en brazos y su hermano. Aunque sabía que el no tener piernas le complicaría el viaje hacia Estados Unidos, estaba decidida a darle a Natalie Virginia una vida mejor.
Con su silla de ruedas, iniciaron la travesía hace tres meses y, finalmente, el domingo pasado llegaron al Río Bravo, el último obstáculo que la separaba de la ciudad de Eagle Pass, en Texas, Estados Unidos.
"Lo hice por la delincuencia", contó entre lágrimas a la emisora Voz de América, ya del lado estadounidense de la frontera. Argentina no quería vivir con la angustia de que la violencia le arrebatara a su hija. Soñaba también con poder mejorar, no tener que vivir al día.
Lee también: VIDEO Con cobijas, migrantes libran el último obstáculo hacia EU: la alambrada de púas
El río fue el último obstáculo que enfrentó, y no era uno menor. Con la ayuda de su hermano y otros migrantes, le colocaron un salvavidas infantil y la cargaron. Otros migrantes se hicieron cargo de Natalie para ayudarla a cruzar.
Pero la zona por donde cruzaron era honda y a la hora en que emprendieron el cruce, el cambio de la corriente vuelve el río más peligroso.
Lee también: Caravanas de más de 3 mil migrantes atraviesan México en busca del "sueño americano"

A pesar del esfuerzo de los hombres que la ayudaban, Argentina se hundía y decidieron regresar a la orilla. Después de una pausa para descansar, lo intentaron de nuevo. Y lo lograron.
Argentina no cabía de felicidad y decía entre lágrimas, empapada y llena de lodo, que: "¡Lo logramos! ¡Lo logramos!", mientras abrazaba a la pequeña Natalie.
Sin pertenencias, ni siquiera la silla de ruedas que tuvo que dejar atrás, Argentina, su hija y su hermano se entregaron a la Patrulla Fronteriza. Esperan, con un poco de suerte, poder permanecer en Estados Unidos a cumplir, por fin, el "sueño americano".
**Con información de AFP.
gg/rmlgv
Más Información
Noticias según tus intereses
ViveUSA
[Publicidad]


















