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Nueva York.—Juegos Sexuales retorcidos, castigos que incluían latigazos, planes para construir un calabozo donde enjaular a la “discípulas”, todo ello ocurría en la secta Nxvim por órdenes de su líder Keith Raniere, de acuerdo con el segundo día de testimonio de una exdiscípula del primer círculo del grupo, Lauren Salzman.
En el marco del juicio por tráfico sexual, extorsión y otros delitos, contra Raniere, que comenzó a principios de este mes, Salzman, de 42 años y quien era una de las “maestras” del primer círculo de la secta, compareció ayer para continuar con el testimonio que comenzó a dar el viernes.En esta segunda parte, Salz-man habló de cómo era ser una “esclava” de Raniere, de 58 años. Sus métodos de castigo incluían azotes con una correa de piel. Además dio a conocer que el líder tenía la idea de construir un calabozo “para la gente más comprometida con crecer”, gente que estuviera dispuesta a “rendirse” en aras del crecimiento personal.
El encierro duraría horas o días, contó Salzman, citada por medios como The New York Times y The Washington Post. Según el primer diario, la testigo dijo que las mujeres se comprometían en secreto a ser “esclavas de por vida” de Raniere, a quien se referían como “gran amo”.
Raniere, añadió la testigo, obligaba a algunas mujeres a tener un trío sexual con él.
El líder de la secta decidió fundar Nxvim junto con Nancy Salzman, madre de Lauren, como una organización de autoayuda en la década de 1990. Una 16 mil personas tomaron los cursos del grupo, por los cuales llegaron a pagar decenas de miles de dólares.
Las autoridades estadounidenses decidieron investigar a la organización en 2017 a raíz de un reportaje del Times en el que detallaba cómo las mujeres tenían que proporcionar secretos personales como “garantía” para unirse a la “hermandad”.
Salzman relató que Raniere reclutó a ocho mujeres de un primer círculo, que incluían a la mexicana Rosa Laura Junco, quien habría comprado la casa de la “hermandad” y con quien, según la testigo, no tuvo relaciones sexuales.
En Nxvim, formuló, el objetivo era venerar a Raniere. “Entregas tu vida, tu mente y tu cuerpo para su uso incondicional”, comentó Salzman, según el Times.
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