Sin estridencia y lejos de los tambores de la guerra comercial que estalló desde marzo pasado entre Estados Unidos y China , el régimen comunista chino consolidó hoy la penetración en Centroamérica , un estratégico flanco para incursionar al resto del Hemisferio Occidental.

En una ofensiva económica cargada de simbolismos, un vuelo de Air China aterrizó este jueves en la capital panameña e inauguró los vuelos entre Beijing y Panamá —con escala en Estados Unidos —para reafirmar la voluntad de la dirigencia del gigante asiático de impulsar su intensa presencia en Centroamérica, pese a que solo logró establecer relaciones diplomáticas con dos países del istmo: con Costa Rica en junio de 2007 y con Panamá en junio de 2017.

“China siempre ha querido establecer una relación especial con Centroamérica”, dijo el c ostarricense Marco Vinicio Ruiz, embajador de Costa Rica en China de 2010 a 2014. “Los chinos consideran a Centroamérica como un lugar estratégico por su ubicación entre dos océanos. En la geopolítica internacional, es importante para China tener una base (económica) de operaciones en esta zona”, afirmó Ruiz, en una entrevista con EL UNIVERSAL.

Tras recordar que así como EU tiene gran presencia política, económica y militar en Asia, Ruiz subrayó que China quiere mantener una influencia en el istmo centroamericano.

Negocios. Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua mantuvieron sus nexos diplomáticos con Taiwán , isla a la que China definió hace casi 70 años como provincia rebelde, y permanecieron leales con Taipéi. Pero el poderoso músculo financiero chino en dólares abrió el apetito esos cinco países, con la construcción en proceso por 350 millones de dólares de una hidroeléctrica en Honduras y aparte de las inversiones que Beijing ya ejecutó o ejecutará en variados ámbitos en Costa Rica y Panamá por más de dos mil millones de dólares en los últimos años.

El vuelo de Air China con parada en Houston, Texas, y con frecuencia de dos veces por semana, emergió como nuevo paso de la ofensiva china en Centroamérica, tradicionalmente fiel a la masiva influencia comercial, económica y financiera de Estados Unidos.

“Para que el desarrollo de China sea sostenible en el tiempo, dependerá del desarrollo y prosperidad los países del sur”, adujo el embajador chino en Panamá, Wei Qiang, en una cita empresarial en marzo pasado en la capital panameña que se realizó bajo un lema: “China - América Latina: Vínculos estratégicos y alianzas empresariales”.

Tras afirmar que el nexo chino con Centroamérica está basado en el concepto “Ganar-Ganar”, el embajador alegó que la relación con Panamá aportó a China una ventaja estratégica importante, porque forma parte de sus planes a largo plazo para un mayor acercamiento con la región.

“Panamá busca consolidarse como puerta de entrada de China para América Latina”, adujo, por su parte, la viceministra panameña encargada de Relacione Exteriores, Nicole Wong.

La cúpula comunista china enfrentó, por un lado, el choque comercial que atizó el presidente Donald Trump, que provocó que Estados Unidos y China cruzaron amenazas de castigos en los primeros días de abril al imponer nuevos aranceles por 50 mil millones de dólares para cada uno en el intercambio de exportaciones e importaciones. Por el otro, y casi en silencio, se le siguió infiltrando a EU en una posición que, como la centroamericana, emergerá como vía de acceso al resto de América.

Trampolín. Las empresas de China aprovecharon que están instaladas en la Zona Libre de Colón, abierta en 1948 en el sector caribeño de Panamá y segundo puerto mundial para la reexportación de mercancías después de Hong Kong, e ingresaron desde ese trampolín a gran cantidad de mercados latinoamericanos y caribeños con múltiples productos, desde pólvora y juguetes hasta refrigeradoras y ropa.

Costa Rica, que fue el primer país centroamericano que rompió con Taipéi y estableció lazos diplomáticos con China, reconfirmó durante los últimos años al mercado chino como su segundo socio comercial, solo superado por Estados Unidos.

El intercambio en ambas vías sumó más de 12 mil 303 millones de dólares de 2012 a 2017, según cifras del gobierno costarricense. Las compras de Costa Rica a China aumentaron del 8.18% del total de sus importaciones en 2012 al 12.68% en 2017 y sumaron más de 10 mil 906 millones en esos seis años, precisaron los datos oficiales.

En una de las más cuantiosas inversiones de China en la zona centroamericana, la empresa estatal china Sinohydro inició la construcción, con mano de obra hondureña y a un costo de 350 millones de dólares, una represa sobre el río Patuca, en el oriente de Honduras, que podría entrar en operaciones este año a principios de 2019, según la información oficial. La primera incursión china en Honduras se registró pese a que Tegucigalpa carece de relaciones diplomáticas con Beijing.

Mientras tanto, y en un proyecto de dudoso futuro, el gobierno nicaragüense concedió en 2013 a la firma HKND Group, del empresario privado chino Wang Jing, un derecho de explotación de 100 años del Gran Canal de Nicaragua, con una distancia de 278 kilómetros del Atlántico al Pacífico, de 27 a 30 metros de profundidad y de 250 a 500 metros de ancho. Las obras empezaron en diciembre de 2014 pero están paralizadas.

Socio clave. Una inversión inicial de China por 900 millones de dólares en Guatemala para establecer una planta eólica pareció frustrarse y quedó en un lío judicial internacional. No obstante, el intercambio comercial creció y China se convirtió en 2017 en el tercer principal proveedor de importaciones de Guatemala, solo superada por Estados Unidos y, como bloque, por Centroamérica.

“Tenemos una fuerte relación comercial. Si vemos que hay mucha presencia de productos chinos en Guatemala”, dijo la guatemalteca Ángela Xicay, directora ejecutiva de la Cámara de Cooperación y Comercio China-Guatemala, de la capital de ese país centroamericano. “Las cifras aumentan cada año al crecer las importaciones. En exportaciones de Guatemala a China estamos en proceso de abrir más el comercio”, anunció.

Las exportaciones de productos chinos al mercado guatemalteco aumentaron de apenas cuatro millones en 1994 a mil 970 millones en 2017, informó el Banco Central de Guatemala con cifras todavía preliminares al año anterior.

En este panorama, los negocios siguieron avanzando en Costa Rica y en Panamá.

China y Panamá suscribieron 19 convenios en noviembre pasado sobre los más diversos rubros, desde comercio, agricultura, finanzas e inversión hasta transporte eléctrico y marítimo, marina mercante, energía, logística, turismo e infraestructura, entre otros.

China otorgó ese mes a Panamá el estatus de “Nación Más Favorecida”, por el que los buques de bandera panameña recibirán beneficios de tarifas portuarias y trato preferencial en los puertos chinos. Panamá cumplió 100 años en diciembre de 2017 en la tarea de abanderamiento barcos, por lo que se reafirmó en el primer lugar mundial con más de 8 mil buques registrados con una capacidad total de 222.1 millones de toneladas.

Cifras oficiales del gobierno panameño mostraron que las importaciones de Panamá desde China aumentaron de 72.1 millones de dólares en 2004 a 922 millones de dólares en 2017. Las exportaciones panameñas a China subieron de 10.8 millones de dólares en 2004 a 37.8 millones de dólares en 2017, según los datos.

Una gran parte de ese movimiento comercial se gestionó desde y hacia el puerto libre de Colón. La próxima negociación de un tratado de libre comercio entre Panamá y China entró a la mesa de gestiones bilaterales.

Un tratado de libre comercio de Panamá con China “beneficiará especialmente a los sectores vinculados a la plataforma de servicios logísticos, la agroindustria y pesca, así como la inversión extrajera directa, sobre todo en lo relacionado a sectores de tecnología e infraestructura”, alegó la viceministra Wong.

Por su presencia en Panamá, China aceptó evaluar la construcción de un ferrocarril hacia el occidente del país y que llegaría a las inmediaciones de la frontera con Costa Rica.

Entre tanto, y luego de una primera inversión china en infraestructura por 110 millones de dólares para construir en la capital costarricense un estadio que fue inaugurado en 2010, un tratado de libre comercio entre China y Costa Rica está en vigor desde 2011.

La compañía China Harbour Engineering Company (CHEC) ganó un contrato por 450 millones de dólares para reconstruir la más importante vía entre San José, la capital y en el centro del país, hacia la zona del Caribe, que es la puerta comercial costarricense hacia Estados Unidos, Europa y gran parte de América Latina y el Caribe.

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