Más Información

UE y Mercosur firman tratado que crea la mayor zona de libre comercio del mundo; manda señal "contundente" ante aranceles: Von der Leyen

EU impondrá aranceles a 8 países europeos en febrero si no apoyan compra de Groenlandia; Trump amenaza con aumentarlos hasta 25%

Delcy Rodríguez ha estado en la mira de la DEA durante años, reporta AP; fue etiquetada como "objetivo prioritario" en 2022

Sin cambio en las condiciones de operación del espacio aéreo de México, afirman autoridades; advertencia es para pilotos de EU

Localizan sin vida a joven venezolano desaparecido desde hace 3 meses en Edomex; trabajaba como repartidor de comida

Sismo del 16 de enero fue una réplica del ocurrido el pasado 2 de enero en San Marcos, explica investigador de la UNAM; suman más de 4 mil 700 eventos

"La Gallina", lugarteniente de "El Chapo", se declara inocente en EU; es acusado de traficar cocaína desde Sudamérica

Dirigente del PT negocia con Rosa Icela términos para apoyar reforma electoral; reitera apoyo a Sheinbaum
Las Vegas, Nevada.— Todos le tenían ganas a Michael Bloomberg, el exalcalde de Nueva York que ha transformado la carrera demócrata con sus millones de dólares, y le hicieron pagar la novatada. La figura de Bloomberg es odiada por todos, y su historial dio para atacarlo por todos los flancos, en una imagen de unidad que escasea en el partido pero que ha encontrado un enemigo común: la chequera de Bloomberg.
El debate empezó durísimo contra el filántropo, que recibía golpes por todos lados, dejándolo hecho trizas. Colocado en una de las esquinas del escenario, por la disposición acordada por los organizadores, en ocasiones pareció que desaparecía, que había abandonado, derrotado en la lona de un ring en el que debutaba.
La más dura fue la senadora Elizabeth Warren, fantástica en todo el debate con una agresividad desconocida hasta ahora, pero que la colocó al frente del pelotón. “Me gustaría hablar sobre contra quién estamos compitiendo: un multimillonario que llama a las mujeres ‘vieja gorda’ y ‘lesbianas cara de caballo’. Y no estoy hablando de Donald Trump: hablo de Michael Bloomberg”, dijo. Tras la frase demoledora, el soplido en la sala de prensa resonó incontrolable, igual que lo hizo en 2016 cuando Trump llamó “mujer asquerosa” a la demócrata Hillary Clinton en uno de los debates que los enfrentó.
“Corremos el riesgo de sustituir un multimillonario arrogante por otro”, añadió. Todos la secundaron en los ataques: “Necesitamos alguien diferente a Donald Trump. Y no creo que mirando a Trump digamos: ‘Necesitamos a alguien todavía más rico en la Casa Blanca’”, se unió Klobuchar.
Le llegaron ataques por todo, directos a la yugular: sus políticas racistas en Nueva York, las acusaciones de ambientes de trabajo agresivos contra mujeres en sus empresas, la poca transparencia en sus declaraciones de impuestos, pero cuando más parecía que se iba a rendir, esquivó el knockout tras una pausa publicitaria, con planes y propuestas. Como si el descanso lo hubiera transformado y dejara atrás las dudas e incluso contraatacando.
Golpeado pero sin acabar noqueado, Bloomberg salvó la partida como pudo. Se aprovechó de que, en un instante, algunos se dieron cuenta que no podía ser el único en recibir los golpes. Porque, de ser así, daría vía libre al senador Bernie Sanders a la nominación. El que no apareció en casi ningún momento del debate fue el nombre del rival que tendrán en noviembre. “No estamos hablando suficiente de Donald Trump”, se quejó la senadora Amy Klobuchar. Las alocuciones al presidente brillaron por su ausencia, ahora que todos tenían una piñata nueva que golpear.
Más Información
Noticias según tus intereses
ViveUSA
[Publicidad]















