Dubái/Washington.— Los ataques de Irán contra bases y otros puntos en países del golfo Pérsico están tensando la cuerda de la relación, aunque Teherán aseguró este lunes que no siente “ninguna hostilidad hacia los países del golfo Pérsico”, mientras que Francia recurrió a la amenaza nuclear.
La Embajada de Estados Unidos en Riad fue atacada con drones a primera hora del martes. El ministerio saudita de Defensa indicó que la legación diplomática sufrió “un pequeño incendio y daños menores”. Según la cadena CNN, fueron drones iraníes. No hubo personas heridas. De todos modos, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que “pronto” se verá la represalia que emprenderá su país por el ataque.
Una fuente cercana al gobierno saudita advirtió que un ataque concertado de Irán contra la infraestructura petrolera podría desencadenar una respuesta militar del reino.

Tampoco es el primer ataque contra una Embajada de Estados Unidos en la región. CNN informó que la ubicada en Kuwait también fue atacada el domingo y el lunes.
Una decena de drones impactaron ayer la base de la Marina estadounidense Arifjan, también en Kuwait, y otro ataque tuvo como blanco “uno de los puntos de concentración” de los estadounidenses en Dubái, según un comunicado de la Guardia Revolucionaria iraní.
La confusión reina por momentos, y Kuwait, por ejemplo, derribó por error tres aviones de combate de Washington durante un asalto aéreo iraní. Los seis tripulantes se eyectaron de forma segura de los F-15E Strike Eagle y se encontraban en condición estable tras ser rescatados, indicó Washington.
Por su parte, la Fuerza Aérea de Qatar dijo haber interceptado dos misiles balísticos, después de que se escucharon fuertes explosiones en su capital, Doha.
La estatal QatarEnergy anunció la suspensión de su producción de gas natural licuado tras los ataques iraníes contra instalaciones en dos de sus principales centros de procesamiento. Mientras tanto, Arabia Saudita anunció el cierre de algunas “unidades operativas” de su mayor refinería, tras el impacto de restos de dos drones iraníes.
La guerra también está arrastrando a Europa, obligando al continente a tomar medidas defensivas para proteger sus bases militares y evacuar a ciudadanos atrapados en el conflicto.
Aunque se niegan a sumarse directamente a la guerra, Reino Unido, Francia y Alemania han afirmado que trabajarán con Estados Unidos para ayudar a detener los ataques de Irán. Londres permitirá que fuerzas estadounidenses utilicen bases británicas para atacar misiles y puntos de lanzamiento de Irán.
El gobierno del primer ministro británico Keir Starmer rechazó estar “en guerra”, después de que una base de Reino Unido fuera atacada en Chipre por tres drones lanzados por la milicia Hezbolá desde Líbano, uno de los cuales alcanzó una pista, provocando evacuaciones en el sur de la isla.
En Estados Unidos, Trump dijo que los ataques contra Irán podrían extenderse durante varias semanas, cuatro o cinco. Aseguró que no tiene miedo de enviar tropas terrestres a Irán y advirtió que “los golpes más duros están por venir”. Reconoció que puede haber más bajas militares. Hasta el momento suman seis.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, aseguró que el conflicto con Irán “no es Irak” y “no es interminable. No es una guerra para un cambio de régimen, pero el régimen sí cambió”.