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La presentación de un informe que asegura que el fiscal argentino Alberto Nisman fue asesinado y no se suicidó reorienta la investigación de esa muerte, dos años y medio después de aparecer con un tiro en la cabeza tras acusar a la entonces presidenta, Cristina Fernández, de encubrir a terroristas.
La Gendarmería entregó ayer al fiscal federal Eduardo Taiano un documento elaborado por una junta de especialistas policiales y peritos que establece que dos personas golpearon, drogaron con ketamina y asesinaron al fiscal en enero de 2015 en su apartamento de Buenos Aires.
Según fuentes judiciales, Taiano, que fue quien encargó el informe para avanzar en si fue un homicidio o un suicidio, estudiará ahora la relevancia del documento, que supone una prueba más para añadir a la investigación.
Con base en las conclusiones, podrá solicitar al juez más medidas en torno a la causa, que actualmente está tipificada como “muerte dudosa”.
Una de las circunstancias que rodearon a la elaboración de las pericias fue la recreación del escenario de la muerte del fiscal, el baño de su casa. Cuando apareció sin vida, el 18 de enero, Nisman llevaba casi dos décadas formando parte de la investigación del atentado contra la mutua judía AMIA de Buenos Aires de 1994, que dejó 85 muertos y sigue impune.
Cuatro días antes de hallarse su cadáver, el fiscal, quien desde 2004 —durante el mandato de Néstor Kirchner— dirigía la fiscalía especial para esclarecer el ataque, denunció a Cristina Fernández y al canciller Héctor Timerman por una presunta negociación con Irán para encubrir a los iraníes prófugos acusados del atentado.
Estaba a punto de comparecer en el Congreso para dar detalles sobre la denuncia, que tras su muerte pasó de ser desestimada por “inexistencia de delito” a ser reabierta a finales de 2016. Nisman estaba convencido de que un acuerdo suscrito entre Argentina e Irán en 2013 y que según el gobierno de Fernández era para avanzar en el esclarecimiento del ataque, buscaba en realidad encubrir a los acusados con el fin de mejorar la relación bilateral comercial, algo que la ex presidenta siempre ha negado.
El miércoles, la diputada por el oficialista frente Cambiemos Elisa Carrió afirmó que el gobierno kirchnerista “ordenó matar” a Nisman. La ex presidenta respondió que “es un disparate mayúsculo”. En la causa por el fallecimiento sólo está imputado el colaborador informático de Nisman, Diego Lagomarsino, por prestarle el arma que acabó con su vida.
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