La fiscalía estadounidense tenía una orden judicial para recolectar pruebas del vehículo de Renee Good, quien murió a manos de un agente del ICE, en Minneapolis, pero los líderes de la administración Trump les ordenaron que la retiraran, reportó el medio The New York Times.
Según fuentes que consultó el medio, las órdenes provinieron de altos funcionarios, incluido Kash Patel, el director del FBI, varios de los cuales estaban preocupados de que realizar una investigación de derechos civiles, utilizando una orden obtenida sobre esa base, sería contraria a la afirmación del presidente Trump de que Good "atropelló violenta, deliberada y brutalmente al oficial de ICE" que le disparó mientras conducía su vehículo.

El medio recordó que varios fiscales federales de carrera en Minnesota, incluido Joseph H. Thompson, se opusieron al nuevo enfoque, que consideraron legalmente dudoso e incendiario en un estado donde la indignación por las medidas represivas federales contra la inmigración ya estaba en auge.
Thompson y otros cinco fiscales abandonaron la oficina en protesta, lo que desencadenó una ola de renuncias que ha dejado a la fiscalía federal de Minnesota con una grave escasez de personal y en crisis, reportó el Times.
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