Una de las promesas centrales de la campaña que llevó a de regreso a la Casa Blanca era que el freno a la migración y la deportación de inmigrantes ilegales se traduciría en una bonanza de empleos para los nacidos en .

La lógica era simple. Si millones de estos trabajadores dejaban de competir por , las empresas tendrían que contratar a estadounidenses. Sin embargo, un año después, lo contrario está sucediendo. De acuerdo con estimaciones de investigadores del American Enterprise Institute y del Brookings Institution, por primera vez en medio siglo, la migración neta hacia Estados Unidos fue negativa en 2025.

Es decir, salieron más personas del país de las que ingresaron, en buena parte debido al endurecimiento de los controles fronterizos, las deportaciones y el temor generado por operativos migratorios dentro del país. Sin embargo, de acuerdo con los investigadores, eso no se tradujo en más empleos para los nativos.

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Según el más reciente reporte sobre estadísticas laborales, la tasa de desempleo para trabajadores nacidos en el país subió a 4.7% en enero frente a 4.1% registrado un año antes.

Esa cifra no sólo supera la tasa general de desempleo del país —que se ubica en 4.3%—, sino también la de los trabajadores nacidos en el extranjero, que ronda 4.6%. Los salarios tampoco muestran el impulso esperado. Las ganancias promedio por hora en el sector privado crecieron en enero a un ritmo más lento que el del año pasado, otra señal de que el endurecimiento migratorio no se tradujo en el aumento salarial que muchos esperaban.

“Si hemos tenido una retirada importante de inmigrantes del mercado laboral, no estamos viendo ninguna señal de que los trabajadores nacidos en Estados Unidos estén ocupando esos puestos”, afirma Mark Regets, investigador del National Foundation for American Policy, un centro de estudios especializado en comercio e inmigración.

Parte de la explicación, dicen los economistas, es estructural.

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Durante décadas, muchos sectores intensivos en mano de obra, como la construcción, la agricultura, la producción de alimentos o la hotelería, han dependido en gran medida de trabajadores inmigrantes.

Datos compilados por Bloomberg muestran que en las ocupaciones de construcción y extracción la proporción de trabajadores nacidos en el extranjero pasó de cerca de 22% en 2003 a casi 36% en 2024.

En trabajos de preparación de alimentos y servicios de restaurantes, la proporción aumentó de aproximadamente 22% a más de 25% en ese mismo periodo.

La consecuencia es que cuando esos trabajadores desaparecen del mercado, no necesariamente hay estadounidenses dispuestos a ocupar esos puestos.

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“Los inmigrantes están dispuestos y pueden hacer trabajos que la gran mayoría de los trabajadores nacidos en Estados Unidos simplemente no quieren hacer”, explica Joe Brusuelas, economista jefe de la firma RSM US.

Menos demanda económica

Otro factor que complica el panorama es que reducir la inmigración no sólo disminuye la oferta de trabajadores, sino también la demanda en la economía.

Los inmigrantes no sólo ocupan puestos de trabajo, sino que también consumen bienes y servicios. “Cuando la migración neta cae y aumentan las deportaciones, no sólo estás perdiendo trabajadores, también estás perdiendo clientes de las empresas”, explica Stan Veuger, investigador del American Enterprise Institute.

Protesta contra el centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Social Circle, Georgia, el domingo pasado. Foto: Erik S. Lesser/ EFE
Protesta contra el centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Social Circle, Georgia, el domingo pasado. Foto: Erik S. Lesser/ EFE

En otras palabras, menos personas viviendo y trabajando en el país pueden traducirse en menos actividad económica. Esa dinámica se refleja en varios indicadores. En general, el crecimiento del empleo ha sido débil durante el último año.

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Las nóminas en el sector agrícola, por ejemplo, han aumentado en promedio apenas 13 mil puestos mensuales, un ritmo históricamente asociado con periodos cercanos a una recesión.

Al mismo tiempo, el crecimiento salarial se ha desacelerado y el número de vacantes laborales también ha disminuido. La construcción residencial es uno de los sectores en los que la escasez de trabajadores inmigrantes se está sintiendo con mayor fuerza. Según el Home Builders Institute, los inmigrantes representan cerca de 30% de la fuerza laboral en ese sector.

Su director ejecutivo, Ed Brady, afirma que algunos proyectos han tenido que detenerse temporalmente luego de operativos migratorios, ya que muchos trabajadores dejaron de presentarse por temor. “El efecto dominó es real”, dice Brady.

Paradójicamente, esa escasez ocurre en un momento en el que la construcción ya enfrenta dificultades debido al alto costo de las viviendas y a las tasas de interés elevadas, que han reducido la demanda. Aun así, muchos contratistas se ven obligados a pagar salarios más altos para atraer trabajadores calificados o a contratar personal menos experimentado, lo que reduce la productividad y el margen de ganancia.

Adicionalmente, la política económica del gobierno influye en el mercado laboral.

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Los economistas del Brookings Institution señalan que la incertidumbre generada por los aranceles impuestos por la administración Trump llevaron a muchas empresas a retrasar contrataciones o incluso a recortar personal.

El sector manufacturero, por ejemplo, perdió cerca de 100 mil empleos en el último año, en parte porque los aranceles al acero y al aluminio elevaron los costos de producción. A eso se suma otro factor que está transformando el mercado laboral: la automatización y la inteligencia artificial.

El último informe Beige Book de la Reserva Federal recoge testimonios de empresas que han congelado planes de contratación mientras evalúan reemplazar parte de su personal mediante soluciones basadas en inteligencia artificial.

En otras palabras, la combinación de incertidumbre económica, avances tecnológicos y escasez de mano de obra inmigrante está reconfigurando el mercado laboral estadounidense de manera compleja.

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¿Puede la política migratoria frenar la economía de EU?

La Casa Blanca, no obstante, rechaza la idea de que la política migratoria haya perjudicado a los trabajadores estadounidenses.

En un comunicado, la portavoz Taylor Rogers afirmó que durante el primer año del segundo mandato de Trump “todo el crecimiento del empleo fue para trabajadores nacidos en EU”, mientras que el empleo entre inmigrantes cayó.

Según datos del Departamento de Trabajo citados por la administración, cerca de un millón de nuevos empleos fueron ocupados por trabajadores nacidos en el país durante ese periodo.

Para la administración republicana, eso demostraría que el presidente está cumpliendo su promesa de poner “a Estados Unidos y a los estadounidenses primero”.

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Sin embargo, muchos economistas advierten que la reducción de la inmigración podría convertirse en un freno estructural al crecimiento económico.

Con una tasa de natalidad en mínimos históricos y millones de baby boomers retirándose cada año, la inmigración ha sido durante décadas uno de los principales motores del crecimiento de la fuerza laboral en el país.

Un estudio del Federal Reserve Bank de San Francisco estima que, sin inmigración, la población en edad de trabajar habría comenzado a disminuir hace más de una década.

En 2025, según ese análisis, el endurecimiento migratorio redujo el crecimiento de la fuerza laboral en edad productiva en casi un punto porcentual.

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Para Michael Gapen, economista jefe en Morgan Stanley, esa reducción puede actuar como una especie de “límite de velocidad” para la economía.

Si la actividad económica se acelera —por ejemplo, impulsada por inversiones en inteligencia artificial o estímulos fiscales— la escasez de trabajadores podría volverse aún más evidente.

En ese escenario, el país podría enfrentar una paradoja: la de una economía con demanda creciente, pero con pocos trabajadores para sostenerla.

Un resultado muy distinto del que prometía la simple aritmética política con la que comenzó el experimento migratorio de la segunda administración de Trump.

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