Miami.— Las advertencias de que los aranceles de Donald Trump lastimarían los bolsillos de los estadounidenses se hicieron realidad. De acuerdo con un estudio del Kiel Institute for the World Economy, los exportadores hacia la Unión Americana sólo absorbieron alrededor de 4% del costo final, mientras que los importadores y los consumidores en Estados Unidos absorbieron 96% restante, debido a que el arancel trumpiano se trasladó casi por completo a los precios de importación.
Cada arancel es un impuesto que se cobra cuando el producto afectado entra a Estados Unidos. “No lo paga el exportador, quien lo envía; el que paga en primera instancia es el importador en Estados Unidos”, explica a EL UNIVERSAL la economista María Díaz. A partir de ahí, ese costo adicional impuesto por el presidente Trump “se reparte de dos formas: o la empresa que lo pidió lo absorbe y reduce su ganancia o lo traslada hacia el intermediario o consumidor subiendo el precio”, o bien, hace un mix de ambas cosas, asegura. “El consumidor aparece siempre al final de esta cadena de precios, porque compra el producto ya con el costo incorporado”.
Sobre si bajaron los precios de los exportadores para compensar el arancel o no bajaron y el costo se cargó a los compradores de Estados Unidos, la respuesta, dice Díaz, es que “no bajaron y sí, se están cargando a los consumidores estadounidenses”.

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El Kiel Institute describe los aranceles anunciados el 2 de abril de 2025 como un shock grande: un arancel base de 10% sobre casi todas las importaciones, tasas más altas por país y aranceles sectoriales adicionales en autos, acero y aluminio. También menciona que, para China, en algunos momentos las tasas superaron 100%.
El instituto, un centro de investigación económica independiente y sin fines de lucro con sede en Kiel, Alemania, revisó registros de embarques de Panjiva para importaciones por barco hacia Estados Unidos y, con eso, armaron los precios unitarios (valor por kilo) por producto, país y día. El periodo observado va de enero de 2024 a noviembre de 2025, con alrededor de 25 mil 600 millones de embarques de un solo producto y un valor declarado cercano a 4 mil millones de dólares. Luego empató cada embarque con el arancel aplicable usando los calendarios oficiales.
Con ese diseño, el estudio concluye que el “traslado” del arancel a los precios de importación fue casi total. En su estimación central, el coeficiente implica aproximadamente -0.04, lo que quiere decir es que el exportador sólo “cede” alrededor de 4% del arancel bajando su precio y el resto se refleja como mayor costo para quien compra en Estados Unidos. “El arancel funciona como un impuesto al consumo dentro de Estados Unidos, porque cada dólar de recaudación sale de empresas y hogares estadounidenses”, señalan los autores.
Además, el Kiel Institute conecta esa conclusión con un dato fiscal que ayuda a aterrizarlo más fácilmente: la recaudación aduanera de Estados Unidos subió alrededor de 200 mil millones de dólares en 2025 por estos aranceles. El estudio lo presenta como la evidencia contable del mismo punto: “Si entra más dinero por aduanas, es porque alguien dentro de Estados Unidos lo pagó al cruzar la frontera”.
El estudio también revisa los aumentos arancelarios impuestos a Brasil e India en agosto de 2025: los aranceles sobre las importaciones brasileñas se elevaron repentinamente a 50%, y los de India pasaron de 25% a 50%. También aquí, los datos muestran que los exportadores extranjeros no bajaron sus precios para compensar los aranceles adicionales. Si los exportadores hubieran absorbido los aranceles, sus precios en EU habrían bajado en relación con otros mercados, pero no fue así.
La frase central del estudio es que “si el exportador no baja precio, pero el arancel encarece la entrada a EU, muchas ventas simplemente se pierden”. María Díaz señala que “eso golpea las cadenas de suministro, inventarios y disponibilidad; y al final esto se traduce en precios más altos y menos opciones para el comprador en EU”.
Thomas Andrews, dueño de un negocio de restauración de computadoras vintage en Nueva York, contó que DHL le pidió mil 400 dólares de cobro aduanal por una pieza que costó 750 dólares y lo describió así: “Es un monto como de extorsión”.
También hay daños directos a negocios pequeños por importaciones que no pueden sustituir rápido. Herm Narciso, en Florida, compró bolsos para vender y recibió un cobro aduanal de mil 41 dólares. “No entendemos cómo es posible imponernos eso”, dijo. “Este último trimestre creo que nos va a hundir”.
Otros economistas también han expresado su visión y preocupación; Alberto Cavallo, de la Universidad de Harvard, observó que, desde principios de marzo de 2025, los precios de productos importados habían subido alrededor de 3% en promedio y explicó por qué mucha gente no lo percibe de inmediato. “La repercusión a nivel minorista tiende a ser muy gradual”, dijo. Pero “al final, los estadounidenses acabarán por pagar la mayor parte del costo de estos aranceles”, añadió.
The Budget Lab at Yale, en su actualización de la semana del 7 de abril de 2025, estimó que la tasa arancelaria efectiva promedio ya estaba en 22.5%, la más alta desde 1909. Para el consumidor, calculó que el nivel general de precios subiría 2.3% en el corto plazo, equivalente a una pérdida promedio de poder de compra de 3 mil 800 dólares por hogar por año; y que los hogares de menores ingresos perderían alrededor de mil 700 dólares al año.
Estimó que ropa y textiles serían de los más afectados, con ropa subiendo 33% y que los alimentos subirían 4.5%. Esto describe una realidad concreta, señala Díaz: “cuando suben comida y ropa, suben rubros difíciles de recortar porque no son lujos para la mayoría”; en otras palabras, “el arancel pega más fuerte cuando se mete en la lista básica de compras familiares”.
En un contexto así, dice Yale, “muchas familias recortan primero lo menos indispensable, como entretenimiento; pero no pueden recortar lo básico porque eso sería sacrificar bienestar”. Sin embargo, “a las familias de bajos ingresos el alza de precios por aranceles les quita una parte más grande de su sueldo, porque casi todo lo gastan en lo básico”.