España: genera indignación fallo en caso de abuso sexual

Jueces dan sentencia menor a responsables porque no hubo violencia; “no es abuso, es violación”, protestan miles de personas en todo el país

Mujeres lanzan consignas durante una protesta contra el fallo de la corte en el llamado caso de La Manada, en el que cinco hombres abusaron de una joven. (ELOY ALONSO. REUTERS)
Mundo 27/04/2018 02:44 Jerónimo Andreu / Corresponsal Actualizada 02:54
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Madrid.— ¿Cuál es la diferencia entre abuso y agresión sexual? Esa discusión jurídica levantó ayer en España una ola de indignación popular que llevó a decenas de miles de personas a las calles en protesta por la sentencia a “La Manada”, un grupo de cinco hombres cuya condena a nueve años de cárcel por un delito sexual fue considerada insuficiente por gran parte de la población.

El ataque de “La Manada” en los Sanfermines de 2016 generó un profundo desagrado popular. Mensajes de texto cruzados entre los cinco hombres, turistas sevillanos, demuestra que llegaron a las fiestas de Pamplona (norte de España) obsesionados por tener sexo en grupo con una mujer, fantaseando incluso con que fuera en contra de su voluntad.

Una joven de 18 años de Madrid se cruzó con ellos al final de la fiesta y, atraída por uno de los hombres, terminaron todos en el portal de una casa. Ellos (José Ángel Prenda, Ángel Boza, Jesús Escudero, Alfonso Jesús Cabezuelo y Antonio Manuel Guerrero) grabaron con sus teléfonos la sesión de sexo, que se convirtió en una de las principales pruebas del juicio.

La chica denunció los hechos a la policía nada más encontrarse sola, y aseguró a los agentes que las relaciones no habían sido consentidas, sino que se vio forzada por la actitud de los hombres, que le hizo temer por su seguridad. Los miembros de “La Manada” han insistido en que el encuentro fue consentido.

La ley española considera que los abusos sexuales se distinguen de la agresión sexual (violación) debido a que, en este último caso, la relación es resultado de la violencia o intimidación. La fiscalía pedía entre 22 y 26 años de cárcel por agresión, pero la Audiencia Provincial de Navarra consideró que se trató de un abuso porque, aunque no hubo “consentimiento”, los hechos se desarrollaron “sin violencia o intimidación”.

Para tomar esta decisión se basaron en los videos, en los que no se aprecian acciones violentas, y en los peritajes médicos, que no describen lesiones. Los jueces consideran que no se puede determinar que hubiera violencia, pero sí una “superioridad” que los agresores utilizaron “para abusar sexualmente de la denunciante, quien de esta forma no prestó su consentimiento libremente, sino viciado, coaccionado o presionado”.

Esta interpretación fue recibida con indignación por cientos de personas que esperaban la lectura del fallo a las puertas del Palacio de Justicia de Navarra. Al grito de “es violación, no es abuso” iniciaron un movimiento que se expandió hasta llegar a protestas con miles de manifestantes en las principales ciudades del país, entre ellas Madrid, con más de 10 mil participantes; Barcelona, con más de 6 mil, además de conccentraciones en Sevilla, Oviedo, Málaga, Valencia, Zaragoza y Bilbao. En todas ellas se multiplicaron los gritos de “Vergüenza”, “Tranquila, hermana, aquí está tu manada” y “Sola, borracha, quiero llegar a casa”.

La tensión alrededor del caso viene de lejos. La táctica de la defensa de “La Manada” durante el juicio generó gran malestar social.

Los abogados llegaron a contratar a detectives privados que siguieron a la víctima y declararon que no se la veía afectada. Incluso, presentaron como prueba fotografías en las que lucía camisetas que la defensa consideraba provocativas.

El intento de culpar a la joven de lo sucedido impulsó el movimiento #Yosítecreo, que fue uno de los grandes impulsores de la huelga feminista del 8 de marzo, en protesta por la desprotección de la mujer ante abusos de todo tipo.

Esa chispa de indignación volvió a prender ayer. Personajes públicos como la alcaldesa de Barcelona, Ada Cola, se sumaron a los manifestantes, exigiendo no tanto una condena más dura como que la agresión contra la víctima se considere una violación y no se la culpabilice por no haberse defendido.

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