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Washington.— La jornada inaugural del proceso de confirmación de Brett Kavanaugh como nuevo juez del Tribunal Supremo de Estados Unidos fue en realidad una reyerta política entre demócratas y republicanos, una pelea esperada que mostró una vez más la división del país y qué lejos están conservadores y progresistas.
Ambos saben que lo que está en juego es fundamental: la consolidación durante al menos un par de décadas de la ideología conservadora en la corte de EU. A los demócratas, sin los votos suficientes, sólo les queda la queja y presionar para retrasar o frenar una nominación que no debería tener problemas para superar los trámites.
El inicio de las discusiones de ayer por la mañana fue caótica. Casi antes de empezar, los senadores demócratas se turnaban para interrumpir el proceso, exigiendo aplazar la sesión por la imposibilidad de revisar todos los documentos sobre Kavanaugh, en una decisión que consideraron crucial.
“¿Qué prisa hay?”, se preguntaban una y otra vez, todavía con la espina clavada de que Merrick Garland, el último nominado para el Supremo del ex presidente Barack Obama, ni siquiera tuvo una reunión. La justificación de los demócratas parecía válida: la noche anterior se habían hecho públicos 42 mil documentos sobre Kavanaugh, y la Casa Blanca se niega a difundir más de 100 mil páginas sobre cuando el candidato trabajaba en la administración de George W. Bush.
“¿Qué esconden?”, cuestionaban. Los republicanos no cayeron en el juego y trataron de seguir como pudieron el proceso entre críticas, quejas y reclamos. “Es una demostración de qué infame, enfadado y vil es el otro bando. Dirán cualquier cosa sólo para infringir daño y vergüenza a uno de los juristas de más renombre que nunca han comparecido ante el Congreso”, expuso el presidente Donald Trump a través de Twitter.
Kavanaugh ha sembrado muchas dudas entre los progresistas, quienes lo consideran un riesgo para la legalidad del aborto, la defensa de los derechos civiles y del medio ambiente.
“Venero la Constitución. Si soy confirmado para el Supremo, tendré una mente abierta en cada caso”, prometió el candidato.
A partir de hoy empieza la sesión de interrogatorio, que se prevé llena de ataques y con las mismas o más protestas que las vividas este martes. La policía del Capitolio informó que arrestó a 70 personas por gritos y alborotos en la sala del Senado.
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