Bruselas.— Con promesas falsas de empleo, capacitación profesional o aprendizaje escolar, miles de hombres y mujeres procedentes de África están siendo reclutados por los servicios rusos para servir en su campaña de invasión a Ucrania.

Algunos africanos al llegar a Rusia son enviados como “carne de cañón” a la línea de frente, otros son sometidos a condiciones laborales desfavorables en plantas de producción de armamento.

La gran mayoría no está en condiciones de reconsiderar su decisión, al haber firmado compromisos por escrito, muchas veces en un idioma que no comprenden.

“La UE debería crear una red contra el fraude que conecte a Ucrania, a los socios africanos y a la sociedad civil con el fin de prevenir, desenmascarar y desarticular las estrategias engañosas de reclutamiento de Rusia”, afirma Rossella Marangio, investigadora del Instituto para Estudios de la Seguridad de la Unión Europea (EUISS).

“Dicha red protegería a las personas vulnerables y reforzaría la rendición de cuentas mediante el intercambio de información, el apoyo a las víctimas y la cooperación entre las fuerzas del orden”.

La recomendación fue emitida por Marangio durante un encuentro al que fue invitado EL UNIVERSAL. La reunión tuvo lugar en zona de acceso restringido del blindado Consejo Europeo y en ella expertos del EUISS discutieron la forma como la Europa rica puede incrementar su apoyo a Ucrania sin tener que gastar más.

Una de las vertientes sugeridas durante el encuentro fue involucrarse en la lucha contra el reclutamiento ruso en África, un fenómeno en escalada ascendente y sumamente cruel al implicar tácticas engañosas similares a las empleadas por la delincuencia organizada para envolver a los jóvenes en las filas criminales.

Los trabajos realizados por Marangio exhiben que el reclutamiento ruso para la guerra no se limita únicamente a Corea del Norte y Asia Central, se ha ampliado a otras latitudes, incluyendo América Latina y África.

Están afiliando dos tipos de personas: el mercenario a sueldo y a personas vulnerables, jóvenes que buscan un mejor futuro. Son atrapados mediante ofertas de empleo falsas, promesas engañosas de becas, ciudadanía o atractivas ofertas salariales.

De acuerdo con el Ministerio de Exteriores y la Unidad encargada de Coordinar el Tratamiento de Prisioneros de Guerra, Rusia ha reclutado unos 28 mil ciudadanos extranjeros de 135 países, de los cuales, alrededor de 3 mil son africanos. Marangio señala que el número real es mayor y que los datos son una estimación a la baja al tratarse solo de casos identificados.

El grueso de los afiliados proviene de Kenia, Nigeria, Camerún y Ghana, en donde son reclutados a través de una amplia red que opera al estilo del crimen organizado. También se han identificado anuncios en video dirigidos a países como Botsuana, Etiopía, Nigeria, Ruanda, Sierra Leona, Sudán del Sur y Uganda, amenizados con música alegre e imágenes de interés turístico y cultural.

Los jóvenes, una vez en Rusia, reciben adiestramiento durante una semana antes de ser enviados al frente de batalla. Esta situación explica por qué los africanos están figurando entre el mayor número de víctimas mortales en la guerra en Ucrania, indica Marangio.

De acuerdo con la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional, la gran mayoría de las mujeres reclutadas se dedican a la fabricación de drones, en donde se ven obligadas a trabajar en condiciones peligrosas, largas jornadas y con pagas menores a lo prometido.

Por ejemplo, en abril pasado, una aeronave no tripulada suicida ucraniana golpeó una fábrica de drones en la región de Tarstan, no hubo víctimas mortales, pero sí múltiples heridos, gran parte mujeres africanas.

“Rusia necesita más mano de obra para sustentar tanto su esfuerzo bélico como su economía de guerra, y cada vez recurre más al extranjero para encontrarla. Aprovecha el desempleo y otros factores que impulsan la migración, la escasa protección consular en los países de origen y las lagunas de información para reclutar a ciudadanos extranjeros”, dice Marangio.

“Dado que Rusia se enfrenta a una creciente escasez de mano de obra, es probable que redoble sus esfuerzos de contratación fuera de sus fronteras. Por su parte, los países africanos corren el riesgo de que sus ciudadanos sean explotados y víctimas de la trata a través de esquemas de contratación fraudulentos que, a menudo, les cuestan la vida”, añade.

África es tierra fértil para el reclutamiento ruso denunciado por el EUISS. La región cuenta con la población más joven del mundo: alrededor del 70% de la población del subsahara tiene menos de 30 años. Sin embargo, muchos se encuentran en situación vulnerable ante la falta de expectativas.

Más de uno de cada cinco jóvenes de África, de entre los 15 y los 24 años, se clasifica como “ni-ni”: no estudian ni trabajan, siendo la región norte del continente la que registra la tasa más elevada, 30% en 2025, según la Organización Mundial del Trabajo.

Además de las limitadas oportunidades laborales para los jóvenes, 57% de los jóvenes de 15 a 24 años no tiene empleo; el nivel de participación escolar y de formación es bajo, alrededor del 21% de la población de entre 15 y 29 años de edad ha ido a la escuela o completado la educación preescolar.

A la falta de oportunidades y expectativas hay que añadir que África es la región con mayor número de conflictos entre estados y no estatales, 29 y 34, respectivamente en 2025, reporta el Peace Research Institute Oslo (PRIO).

Marangio afirma que Ucrania ya está alertando a la población africana con campañas de divulgación sobre las tácticas engañosas de reclutamiento de Rusia, así como está proporcionando información sobre las opciones seguras para desertar y huir del combate.

Señala que la UE debería trabajar en torno a la iniciativa ucraniana, fortaleciéndola y amplificando su alcance para evitar que las respuestas actuales sigan fragmentadas.

“Para Ucrania, desarticular estas redes podría reducir el número de reclutas de Rusia y minar su credibilidad al poner de manifiesto el carácter coercitivo de su esfuerzo bélico”.

“Para la UE, contribuir a la consecución de estos objetivos favorece sus propios intereses estratégicos: además de reforzar a Ucrania y contrarrestar la influencia rusa, también ayudaría a profundizar las alianzas con los países africanos y la sociedad civil”.

Sostiene que el punto de partida de la estrategia debería ser la distinción entre los mercenarios y las posibles víctimas de engaño, coacción o explotación económica.

Indica que es importante porque facilitaría la labor de las fuerzas ucranianas en caso de captura o entrega de ciudadanos africanos, podría generar información de inteligencia, facilitar el enjuiciamiento de los reclutadores y sensibilizar a la opinión pública.

“Un fondo específico de respuesta rápida podría financiar elementos clave de la red, entre ellos campañas de sensibilización de la sociedad civil y una plataforma segura para la denuncia de casos (...) Los costes serían modestos en comparación con las consecuencias de la inacción: el reclutamiento continuo, más muertes, un aumento de las tensiones diplomáticas y una mayor expansión de la influencia coercitiva de Rusia”.

Para la estudiosa, la negación por parte del Kremlin de su implicación en este proceso de reclutamiento no resulta creíble.

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