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Buenos Aires.
- El 1 de enero de 2014 y después de haber hecho unas 20 denuncias por violencia contra quien entonces era su marido, Karina Abregú sufrió un intento de femicidio : Gustavo Javier Albornoz la roció con alcohol y le prendió fuego. Ella se salvó tirándose a la pileta y él fue condenado a 11 años de cárcel.
Karina
pasó por más de 50 operaciones y estuvo ocho meses internada. El 55% de su cuerpo estaba quemado. Durante los más de dos años que antecedieron al juicio, Albornoz siguió libre y amenazándola.
"Él creía que yo era solo de él e iba a ser siempre de él. Nunca me voy a olvidar lo que me dijo cuando me roció con alcohol: que si me mataba, mejor, y que si vivía, iba a ser un monstruo y no me iba a querer nadie", cuenta Karina , de 44 años, que vive en Buenos Aires, Argentina.
Cuando le dieron el alta se encontró con todos los espejos de su casa cubiertos. "Al principio me tapaba entera por más que hicieran 50 grados. Hace un poco más de un año que me muestro tal cual como estoy ahora. No me importan las miradas", sostiene, aunque sigue luchando para salir adelante.
Hace casi tres años fue mamá por tercera vez. Su sueño es conseguir un trabajo: "Vivo de una pensión provisoria por incapacidad de 6 mil 800 pesos y el municipio me ayuda con una bolsa de alimentos y pañales para mi bebé. Pero lo que yo necesito y pido todo el tiempo es poder trabajar".
"Siempre les digo a las mujeres: no esperen para buscar ayuda. Ya no están solas. En la época en que yo recibí mi primer golpe, no fui escuchada ", finalizó.
agv
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