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El Congreso de Estados Unidos reanudó el miércoles las negociaciones para alcanzar un nuevo acuerdo presupuestario antes del viernes a la medianoche y evitar una parálisis del gobierno federal, en medio de presiones sobre el sensible tema de la inmigración.
De no alcanzarse un acuerdo sobre el gasto, se producirá un cierre del gobierno y algunas dependencias oficiales pueden tener que despedir a su personal no esencial por falta de fondos.
Pero dos días antes de la fecha límite, el Congreso parecía estar lejos de un acuerdo.
Los republicanos acusaban a los demócratas de entorpecer la aprobación del presupuesto para fortalecer su posición en las negociaciones paralelas sobre inmigración.
La oposición demócrata exige a cambio de su voto una solución para los llamados "dreamers" (soñadores), jóvenes que ingresaron ilegalmente a Estados Unidos cuando eran niños, así como la renovación del programa federal de seguro de salud para niños pobres (CHIP, en inglés).
El presidente Donald Trump ha convertido la lucha contra la inmigración ilegal en una prioridad de su gobierno.
En septiembre revocó el DACA , un decreto de la era Obama por el cual unos 690 mil "dreamers" podían trabajar y estudiar legalmente en Estados Unidos.
En los últimos meses, también derogó el estatus de protección temporal para inmigrantes de El Salvador, Haití, Nicaragua y Sudán, afectando a unas 260 mil personas.
Y la semana pasada encendió el debate al conocerse que, durante una reunión en la Casa Blanca, exigió saber por qué Estados Unidos necesitaba aceptar inmigrantes de "países de mierda", como Haití, El Salvador o naciones africanas.
La mayoría republicana quiere aumentar el gasto militar en el presupuesto de 2018, pero la minoría demócrata puede bloquear todo en el Senado, donde se requerirá una mayoría calificada de tres quintos, o 60 votos de un total de 100.
Los republicanos están de acuerdo en regularizar a los "soñadores".
Pero Trump también exige a cambio que se voten fondos para el muro en la frontera con México que prometió construir durante la campaña electoral, así como otras medidas antiinmigración, incluido el final de lo que el mandatario llama "inmigración en cadena" (reunificación familiar), y la abolición de la lotería anual de la "green card", el permiso de residencia.
Los demócratas han dicho durante mucho tiempo que se negarían a financiar este muro, símbolo para ellos de una política xenófoba.
"LA RAZÓN PREVALECERÁ"
La mayoría republicana parecía avanzar hacia un nuevo acuerdo de presupuesto temporal, hasta mediados de febrero, y la continuación del CHIP durante seis años, sin incluir medidas de inmigración.
"Siento que no tiene sentido que los demócratas intenten llevarnos a un cierre", dijo el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, en una conferencia de prensa, buscando echarle la culpa a la oposición a medida que se acerca la fecha límite.
"Creo que la razón prevalecerá", agregó, buscando responsabilizar a los demócratas de una posible parálisis, como ya lo ha hecho Trump durante varios días en Twitter.
Pero Ryan también podría enfrentar los reclamos de los políticos conservadores más radicales, que necesita para aprobar su proyecto en caso de oposición de los demócratas.
"Actualmente no hay suficiente apoyo para esta iniciativa de la Presidencia de la Cámara", dijo el martes Mark Meadows, presidente de la bancada ultraconservadora de la Cámara.
Ryan, uno de los lugartenientes más importantes de Trump en el Capitolio, es consciente de la mala imagen que supone un cierre del gobierno para el Partido Republicano, que controla ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca, a pocos meses de las cruciales elecciones legislativas de noviembre.
El legislador insistió en que quiere una solución para los beneficiarios del DACA antes de que el programa expire el 5 de marzo.
"Queremos resolver lo del DACA de una manera equilibrada para que no tengamos el mismo problema en el futuro", dijo Ryan, agregando que "hay negociaciones de buena fe en curso" entre los líderes del Congreso de ambos partidos, que tenían previsto reunirse más tarde el miércoles.
Mientras tanto, congresistas de la bancada hispana se reunieron el miércoles con funcionarios de la Casa Blanca, incluido el jefe de gabinete John Kelly, en un intento por romper el impasse en materia de inmigración y encontrar una solución permanente para los "dreamers".
lsm
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