San José. – En una histórica y polémica imposición en la principal fuente financiera de 26 países de América Latina y el Caribe, Estados Unidos habría allanado el camino para lograr que, como único candidato, Mauricio Claver—Carone se convierta este fin de semana en el primer estadounidense en ser presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en sus 60 años de existencia.

Con las sorpresas casi descartadas en una Asamblea Anual del BID que se hará hoy y mañana vía electrónica por la amenaza del coronavirus, Claver—Carone se enrumba a romper una regla “no escrita” en el más importante organismo financiero regional en una consulta con voto secreto.

Con el acuerdo de palabra, EU aceptó otorgar la presidencia del Banco a un latinoamericano o caribeño, a cambio de que su sede esté en Washington y de que el vicepresidente sea estadounidense.

“Siempre funcionó perfectamente bien el pacto no escrito”, afirmó el economista costarricense Fernando Naranjo, excanciller y exministro de Hacienda de Costa Rica y presidente de la Asamblea de Gobernadores del BID de 1986 a 1987.

“Lamento mucho que EU cambie esa regla para imponer a un ciudadano. Esto va a afectar al BID: los países latinoamericanos y caribeños empezarán a sentir que ya no es el Banco del pasado y ahora es dominado por el poder de EU”, dijo Naranjo a EL UNIVERSAL.

Con el repudio de exmandatarios latinoamericanos y caribeños, que la calificaron como una “agresión” de EU al multilateralismo, la candidatura de Claver—Carone fue lanzada en junio pasado por Washington y sus dos rivales se retiraron de la contienda.

Ante la arrasadora maquinaria política y diplomática de Washington, que les arrebató promesas de voto, la expresidenta costarricense Laura Chinchilla se salió el 3 de este mes y el argentino Gustavo Béliz, apoyado por Argentina y México, lo hizo el 11.

Si triunfa, el candidato del presidente de EU, Donald Trump, asumirá el próximo primero de octubre en un primer quinquenio y opción de reelegirse, en reemplazo del colombiano Luis Alberto Moreno.

Son 17. Claver—Carone aseguró tener 17 votos, como Colombia, Brasil, Bolivia, Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá, Uruguay, Haití, Paraguay, Israel, Ecuador y EU, entre otros.

Para ganar se debe recibir un mínimo de 15 votos de los 28 países miembros de la zona y la mayoría del poder total de voto de las 48 naciones que forman la institución. EU tiene 30% de ese poder y se le suman el 11,3% de Brasil, el 3.1% de Colombia y otros porcentajes menores.

El BID tiene 22 miembros “no prestatarios” de Europa y Asia, con EU y Canadá. Los 26 “prestatarios” son Argentina, Bahamas, Barbados, Brasil, Chile, México, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela, Belice, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Surinam.

Desde su creación por un pacto de abril de 1959 en vigencia a partir de diciembre de ese año, el BID fue presidido por latinoamericanos: el chileno Felipe Herrera de 1960 a 1970, el mexicano Antonio Ortiz Mena de 1970 a 1988, el uruguayo Enrique Iglesias de 1988 a 2005 y Moreno desde 2005.

México, Argentina, Costa Rica y Chile promovieron romper el quórum y postergar la votación para después de los comicios presidenciales del próximo 3 de noviembre en Estados Unidos.

Fuentes diplomáticas señalaron a este diario del riesgo de que Trump consiga que Claver—Carone gane, pero pierda su reelección en noviembre ante el demócrata Joe Biden.

La bancada del Partido Demócrata en el Congreso de EU recibió con desagrado la postulación de Claver—Carone y podría bloquear un aval para ampliar el capital del banco, revelaron las fuentes. Claver—Carone descartó el peligro de choque con el Congreso.

Con la meta de reducir la pobreza y fomentar el crecimiento sostenible del área, el BID se consolidó como el banco regional de desarrollo más grande del mundo y será crucial en la reactivación socioeconómica de la zona en la “post—pandemia”.

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