Chipre, conmocionada por el “asesino de las maletas”

Nicos Metaxas ha declarado haber asesinado a siete mujeres, todas extranjeras, incluyendo dos niñas; hasta el momento autoridades han localizado cuatro cuerpos de mujeres en el pueblo de Mitsero

Policías revisan una maleta tras extraerla del Lago Rojo, cerca de Mitsero, en Chipre
Policías revisan una maleta tras extraerla del Lago Rojo, cerca de Mitsero, en Chipre (Foto: EFE)
Mundo 29/04/2019 18:30 Redacción Actualizada 18:55

El descubrimiento, hace dos semanas, de un cuerpo en un pozo en una mina abandonada en el pueblo de Mitsero, al oeste de Nicosia, la capital chipriota, destapó en este pequeño país el caso de un asesino serial que ha confesado haber asesinado a siete mujeres, todas extranjeras, incluyendo dos niñas.

Los chipriotas están en shock desde que se diera a conocer la existencia de este asesino serial, identificado como Nicos Metaxas, un soldado de la Guardia Nacional chipriota de 35 años, y a quien algunos ya han apodado el “asesino de las maletas”, porque allí colocó los cuerpos de algunas de sus víctimas, antes de arrojarlas a un lago.

Hasta el momento se han localizado cuatro cuerpos. En el marco de este caso, presentado como la "primera historia de asesinatos en serie" en Chipre, el domingo fue encontrado un cadáver en descomposición dentro de una valija y se recuperó un bloque de hormigón, en el Lago Rojo, ubicado al suroeste de Nicosia, informó la policía. La identidad de la víctima aún no ha sido establecida.

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Nicos Metaxas, el sospechoso de haber asesinado a siete mujeres extranjeras en Chipre (Foto: AFP)

Metaxas fue detenido el 18 de abril, cuatro días después de que una pareja de turistas alemanes descubriera por casualidad el primer cadáver en el pozo de la mina, que habría salido a la superficie a consecuencia de intensas lluvias que lo anegaron.

El sospechoso confesó haber matado a cinco mujeres y dos niñas extranjeras, según fuentes policiales, aunque algunos investigadores temen que la cifra sea mucho mayor.

Las víctimas son de origen asiático y rumano, de acuerdo a informaciones de prensa.

Metaxas afirmó haber arrojado a tres de sus víctimas dentro de sendas maletas en Mitsero en el Lago Rojo, cuyas aguas están muy contaminadas y son tóxicas: el de la filipina Maricar Valdez Arquila, de 30 años y desaparecida en diciembre de 2017, y los de una madre rumana y su hija, Livia Florentina Bunea, de 36 años, y Elena Natalia Bunea, de 8, ambas desaparecidas desde el 30 de septiembre de 2016.

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Efectivos de la Policía Forense buscan el cadáver de otra mujer (Foto: EFE)

Los investigadores también buscan en las cercanías del lago Memi, en Xyliantos, un área en la que hay muchas minas abandonadas, donde podría estar escondido el cadáver de una las niñas.

"Nuestro objetivo es realizar una investigación completa", declaró este lunes el portavoz de la policía chipriota, Andreas Angelides. Ya fueron recopilados unos 250 testimonios y la policía solicitó la ayuda de expertos británicos para llevar a cabo las pesquisas.

Las cuatro mujeres trabajaban en Chipre como asistentes domésticas. Se trata de cuatro filipinas, incluyendo una madre y su hija, la rumana y su hija, y otra que se cree era de origen nepalí.

En una confesión de 10 páginas, el presunto asesino admitió haber estrangulado a las mujeres mientras mantenía relaciones sexuales con ellas. Los crímenes comenzaron en 2016, dijo. Según fuentes policiales, el sospechoso utilizaba una cuenta en una página web de citas para atraer mujeres, principalmente de origen asiático.

Metaxas, quien de acuerdo con la Agencia de Noticias de Chipre está separado de su esposa y tiene dos hijos, fue identificado gracias a los chats en línea que tenía con una de sus víctimas, la filipina Mary Rose Tiburcio, de 39 años, y cuyo cuerpo fue el primero localizado. En la misma mina se halló otro cadáver, el de la también filipina Arian Palanas Lozano, de 28 años.

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Migrantes y niños encienden velas durante una vigilia, el pasado 26 de abril, para honrar a las víctimas de un asesino serial en Chipre (Foto: EFE)

“Los casos de asesinato investigados hasta ahora, al menos dos mujeres, y la desaparición de la hija de 6 años de una de las víctimas, ponen a la policía y la sociedad chipriotas ante una forma de criminalidad sin precedentes para nuestra realidad. Una forma de delinquir cuya extensión es aún prematuro evaluar”, dijo recientemente ante la prensa el jefe de la Policía chipriota, Zajarias Jrisostomu.

La sociedad chipriota exige respuestas. “El shock no ha sido causado sólo por las circunstancias en las que el sospechoso mató a las víctimas -que aún se están investigando-, sino por la apatía, la falta de profesionalidad básica y las actitudes racistas que han mostrado las autoridades”, dijo a EFE Anna Prodromu, escritora sobre mujeres en zonas de conflicto.

Los chipriotas se preguntan cómo pasó tanto tiempo sin que la policía reaccionara eficazmente ante la desaparición de extranjeras.

Muchos inmigrantes asiáticos y rumanos trabajan en Chipre, sobre todo en tareas domésticas o en la agricultura.

El presidente chipriota, Nicos Anastasiades, se manifestó “conmocionado” por estos “asesinatos”.

Cientos de personas participaron el pasado día 26 en una vigilia afuera del palacio presidencial no sólo para homenajear a las víctimas, sino para cuestionar el por qué las autoridades no investigaron estos casos de desapariciones de mujeres en trabajos mal pagados.

El año pasado, el presidente de la asociación de empleados domésticos, Luis Kutrukidis, solicitó a las autoridades investigar la desaparición de hasta 22 mujeres filipinas, un hecho que la prensa local retomó a raíz de estos asesinatos.

Incluso el principal partido opositor, el izquierdista AKEL, pidió la renuncia del ministro de Justicia y del jefe de la policía, por no haber tomado las desapariciones en serio.

Con información de agencias

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