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Carles Puigdemont, presidente de Cataluña, declaró ayer la independencia de su comunidad autónoma respecto de España. La formulación de esa independencia fue ambigua y, para volver la situación aún más confusa, Puigdemont pidió al Parlamento regional suspenderla de inmediato para negociar con Madrid una salida al conflicto. Aun así, la decisión de separarse de España quedó formulada y el gobierno de Mariano Rajoy dará a conocer hoy su respuesta.
Puigdemont acudió al Parlamento para informar de los resultados del referéndum del 1 de octubre, organizado por la Generalitat (el gobierno catalán) sin autorización de los tribunales ni el gobierno español. La presentación oficial de esos resultados era el paso que exigía la Ley de Transitoriedad catalana (invalidada por el Tribunal Constitucional español) para activar la secesión.
Puigdemont anunció esos resultados como un mandato popular y evitó una declaración de independencia directa. “Presento los resultados del referéndum y el mandato de los ciudadanos catalanes de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de República”, dijo.
Nada más pronunciar estas palabras, Puigdemont reclamó suspender la independencia de forma indefinida “para emprender un diálogo y llegar a una solución”.
La voluntad del partido de Puigdemont (la derecha nacionalista del PDeCAT) es acudir al diálogo con el gobierno español de la mano de un mediador internacional. No parece sencillo cuando incluso el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, pidió ayer a Puigdemont que frenara su declaración de independencia: “Le pido que respete el orden constitucional y que no anuncie una decisión que haga el diálogo imposible”.
La fórmula elegida ayer por Puigdemont buscaba dar el máximo protagonismo a su voluntad pactista. Sin embargo, puede ser fruto de problemas en la frágil coalición política que impulsa el plan secesionista. El partido de la CUP (extrema izquierda), uno de los tres socios que mantienen en el poder al presidente catalán, dijo que el mensaje fue “decepcionante” y aseguró que no lo apoyarán si no hay una independencia real.
En el otro extremo, la ANC y Òmnium, las dos principales plataformas sociales del independentismo, salieron en apoyo de Puigdemont, resaltando su apuesta por el diálogo como “la única forma de que Cataluña pueda ser reconocida internacionalmente”.
La fórmula elegida por Puigdemont fue tan equívoca que se abre a múltiples interpretaciones sobre si la declaración de independencia fue completa o no, pero la única relevante en el corto plazo es la que haga el presidente español, Mariano Rajoy.
Por lo pronto, la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, dijo que Puigdemont “no sabe dónde está, a dónde va ni con quién quiere ir”. Fuentes gubernamentales declararon ayer a la agencia EFE que “no es admisible hacer una declaración implícita de independencia para luego dejarla en suspenso de manera explícita”.
Rajoy se reunió anoche con Pedro Sánchez, líder del PSOE, para estudiar qué consenso tendría si tomara una respuesta dura contra Puigdemont. También convocó a un Consejo de Ministros extraordinario. Tras esa reunión, el gobierno podría presentar un recurso al Tribunal Constitucional para que anule la declaración de independencia y decidir si aplica el artículo 155 de la Constitución, que sirve para suspender ciertos aspectos de la autonomía de una comunidad. Esta vía, que debería probarse en el Senado, permitiría retirarle todo el poder a Puigdemont y su gobierno. Otra de las incógnitas es si los tribunales o la Fiscalía decidirán en las próximas horas la detención del presidente catalán por un delito de rebelión contra el Estado.
México no lo reconocerá. En México, el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, advirtió que el país no reconocería un Estado independiente de Cataluña.
“Quiero ser muy claro. Si a pesar del proceso político, el proceso de diálogo político, el gobierno catalán llegase a declarar de manera unilateral la independencia de Cataluña, el gobierno mexicano (...), no habrá de reconocer la existencia de un Estado catalán”, dijo en el pleno del Senado. Con información de Ariadna García y agencias
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