Washington. La Casa Blanca informó que las autoridades de Irán han suspendido unas 800 ejecuciones previstas para el miércoles, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiera sobre “graves consecuencias” si Teherán continuaba la matanza de participantes en las protestas que sacuden al país.
“El presidente y su equipo han comunicado al régimen iraní que, si continúan las matanzas, habrá graves consecuencias. El presidente recibió un mensaje (...) de que las matanzas y las ejecuciones cesarán. El presidente entiende hoy que se suspendieron 800 ejecuciones programadas para ayer”, dijo la portavoz de la Administración, Karoline Leavitt.
La secretaria de prensa insistió en que Trump y su gabinete "están monitoreando de cerca la situación y todas las opciones siguen sobre la mesa", en referencia a las amenazas del republicano sobre posibles ataques contra objetivos iraníes en represalia por la violencia en las protestas.

Preguntada sobre los reportes que informan sobre una supuesta petición del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, de aplazar estos ataques, Leavitt evitó confirmar estas afirmaciones.
"Es cierto que el presidente habló con el primer ministro Netanyahu, pero nunca ofrecería detalles de su conversación sin la aprobación expresa del propio presidente", dijo.
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Arabia Saudita, Catar y Omán disuadieron al presidente estadounidense, Donald Trump, de atacar a Irán en represalia por la represión de las manifestaciones, y le advirtieron de las "graves repercusiones" que tendría para la región, informó el jueves un alto cargo saudita.
Según el alto cargo, los tres países del Golfo llevaron a cabo "un esfuerzo diplomático de último minuto, largo e intenso, para convencer al presidente Trump de darle una oportunidad a Irán de que muestre buenas intenciones", indicó hablando bajo condición de anonimato.
Otro funcionario del Golfo confirmó la conversación y añadió que también se había enviado un mensaje a Irán, indicando que atacar las instalaciones estadounidenses en el Golfo "tendría consecuencias" para las relaciones regionales de Teherán.
El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchi, advirtió por su parte que su país se defenderá "frente a cualquier amenaza extranjera", en una conversación telefónica con su homólogo saudita, el príncipe Faisal bin Farhan, y pidió "una condena internacional de cualquier injerencia extranjera".
El Ministerio de Asuntos Exteriores suizo, que representa los intereses estadounidenses en Irán, afirmó que el jefe de seguridad iraní, Alí Larijani, habló por teléfono el miércoles con el alto diplomático suizo Gabriel Luechinger.
Berna se ofreció a "contribuir a la distensión de la situación actual", indicó el ministerio.
Este jueves, el Consejo de Seguridad de la ONU también tiene prevista una reunión sobre Irán.
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