LIMA — Las autoridades electorales comenzaron el conteo de votos de la elección presidencial de Perú del domingo que tiene una oferta inusitada de 35 candidatos y se celebra en medio de la preocupación de los ciudadanos por la delincuencia, la corrupción y la persistente inestabilidad política del país.
Unas 27 millones de personas están llamadas a las urnas para elegir mandatario, dos vicepresidentes, los 130 miembros de la Cámara de Diputados y los 60 del Senado en el regreso a la bicameralidad luego de 30 años.
Mientras que varios centros de votación abrieron sus puertas en horario, otros lo hicieron con retraso porque no había llegado el material electoral. Los inconvenientes generaron malestar entre los electores que hacían largas filas para entrar.

Debido a ello, las autoridades electorales anunciaron que iban a ampliar una hora más el horario de votación, hasta las 18 hora local, debido a “problemas logísticos” en la distribución de la papeletas con los candidatos.
Diversos aspirantes a la presidencia, entre ellos la derechista Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, criticaron a Piero Corvetto, el funcionario jefe de la organización de los comicios, luego que 63 mil 300 ciudadanos no pudieron sufragar en 211 mesas electorales en Lima debido a que el material electoral no llegó por problemas logísticos.
Es difícil establecer con qué velocidad se llevará a cabo el conteo de votos. El resultado final de los comicios podría incluso demorar hasta el jueves 16 de abril.
A estas elecciones en las que el sufragio es obligatorio ninguno de los postulantes ha llegado con alta intención de voto, según han indicado sondeos privados previos.
En un contexto de incertidumbre, varias encuestas indicaron que Fujimori, hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), encabezaba la intención de voto con 15% con su promesa de combatir la delincuencia con las Fuerzas Armadas y construir nuevas cárceles. Sin embargo, la suma del voto nulo, en blanco e indeciso lideraba las proyecciones.
Detrás de Fujimori se ubicaban sólo cinco postulantes separados por pocos puntos porcentuales entre sí. Entre ellos están dos exalcaldes de Lima: Ricardo Belmont (1989-1995) del Partido Cívico Obras, un nacionalista que asegura que renegociará los contratos de explotación de recursos naturales, y Rafael López-Aliaga (2021-2025), de Renovación Popular, un millonario que promete créditos a los pequeños empresarios a través del banco estatal.
Perú atraviesa una crisis política que ha provocado el desfile de ocho presidentes y tres Congresos en una década y un incremento de la delincuencia que los ciudadanos identifican como su mayor preocupación.
Los electores se quejan además del aumento del costo de vida y de la persistente corrupción.
La enfermera Heidy Justiniano, de 33 años y madre de una niña, dudaba a quién votar frente a la escuela pública Santa Rosa de Lima.
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“Mucha delincuencia, mucho asalto en cada esquina; a un chofer (de un medio de transporte) lo mataron; lo que ahorita más nos importa es la seguridad, la vida de cada persona”, dijo Justiniano a The Associated Press.
La mujer dijo que “no todo lo que dicen (los políticos) lo cumplen; esta vez hay que elegir bien a nuestro presidente para que pueda mejorar al Perú”.
En el último quinquenio las denuncias por extorsión, un delito que ha provocado protestas y paralizaciones frecuentes del transporte público, se han quintuplicado, mientras los asesinatos se han duplicado, de acuerdo con datos oficiales. El costo de la criminalidad consume 1,7% del PBI, el equivalente a unos 5 mil millones de dólares anuales, lo que actúa como un impuesto que asfixia el consumo y la inversión privada, según cálculos del Ministerio de Economía.
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