24 | JUL | 2019
Acuerdo comercial UE-Mercosur: gran potencial, duras contrapartidas
Foto: EFE

Acuerdo comercial UE-Mercosur: gran potencial, duras contrapartidas

28/06/2019
15:23
AFP
-A +A
El acuerdo busca eliminar los elevados aranceles sudamericanos en algunos sectores industriales claves par la UE: 35% en el sector automóvil o 14% en la industria farmacéutica, según una nota de la Comisión en 2017

Negociado durante 20 años, el acuerdo comercial cerrado entre la Unión Europea (UE) y los países del Mercosur será uno de los más importantes del mundo, pero ambas partes tuvieron que realizar duras concesiones.

Si tenemos en cuenta el PIB de todos los países afectados, el acuerdo cerrado entre la UE y Japón en 2018 es ligeramente más importante (19 mil 500 millones de euros, unos 23 mil millones de dólares) que el del Mercosur (18 mil millones de euros, unos 21 mil 240 millones de dólares).

Pero en términos de población, el acuerdo UE-Mercosur es el número uno (770 millones de personas) por delante del de Japón (630 millones).
Los intercambios de bienes en 2018 entre ambos bloques se elevaron a un total de 88 mil millones de euros (unos 103 mil 500 millones de dólares), con una balanza comercial ligeramente favorable a los europeos en unos 2 mil 500 millones de euros.

Estos intercambios sitúan al Mercosur entre la India y Canadá, en décima posición, entre los principales socios comerciales de la UE.

Pero lejos de los 675 mil millones de euros de intercambios anuales entre los europeos y Estados Unidos, su primer socio.

Al contrario, la UE fue en 2018 el segundo socio comercial del Mercosur, por detrás de China. Estados Unidos fue el tercero del bloque sudamericano.

¿Qué busca el acuerdo?

El acuerdo busca eliminar los elevados aranceles sudamericanos en algunos sectores industriales claves par la UE: 35% en el sector automóvil o 14% en la industria farmacéutica, según una nota de la Comisión en 2017.

En el sector agrícola, estos aranceles se elevan al 35% para los aguardientes, al 28% para los productos lácteos, al 20% para el chocolate o al 20% para el vino.

El acuerdo busca también proteger las indicaciones geográficas europeas en una zona donde, según la Comisión, se copiaron a menudo "a causa de los vínculos históricos" entre las dos regiones.

"Es una contrapartida de haber sido colonia en algún momento, el tener nombres comunes", dijo en abril de 2017 la entonces canciller argentina, Susana Malcorra, al ser consultada sobre la negociación de las indicaciones geográficas.

La UE también busca con el acuerdo un mejor acceso al mercado sudamericano de servicios (telecomunicaciones, transportes o servicios financieros).

¿Qué debe hacer la UE?

La UE debe a cambio abrir su mercado de carne vacuna a los países del Mercosur, así como el del etanol, azúcar y aves. Estos sectores, cruciales para los sudamericanos, son muy sensibles para los productores europeos que no han cesado de elevar la voz.

Para proteger mejor su mercado, la UE aplica cuotas: los productos sudamericanos no estarán sometidos a aranceles por debajo de un determinado volumen anual, a partir del cual se aplicarán derechos de aduana.

Estas concesiones son limitadas, pero se agregan a otras cuotas pactadas por la UE con Canadá y Japón, países con los que cerró importantes acuerdos comerciales que disgustaron a los agricultores europeos.

Como todos los acuerdos comerciales cerrados recientemente por la UE, este incluye un capítulo de desarrollo sustentable.

Según la Comisión, este capítulo cubrirá áreas como "la conservación de los bosques, el comercio de especies salvajes y el respeto de los derechos de los trabajadores".

Varias ONG's expresaron recientemente su preocupación, especialmente, a causa "de la situación ecológica en Brasil", desde la investidura en enero del mandatario de extrema derecha Jair Bolsonaro.

Este último lleva a cabo una política favorable a la agroindustria, un sector clave en la economía de su país, pero que, según estas organizaciones, está devorando la selva amazónica. 

¿Qué sigue?

Tras el acuerdo político, el texto debe someterse ahora a un examen legal y debe ser traducido a las lenguas de ambos bloques antes de la firma final, que debe ser autorizada, en la UE, por todos sus países.

Este requisito no es baladí visto el contexto actual de presión en Europa. En 2016, la región belga de Valonia casi tumba la rúbrica del acuerdo comercial cerrado con Canadá.

A continuación, el texto debe ser validado en la Eurocámara, donde, tras las pasadas elecciones europeas, las fuerzas ecologistas desempeñan un papel clave para apuntalar la mayoría proeuropea del hemiciclo.

agv

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

Comentarios