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La plancha del Zócalo capitalino se convirtió ayer en una gigantesca cancha en la que tanto niños como adultos disfrutaron de una cascarita con su familia o amigos.
Luego de que la Ciudad de México rompiera el Récord Guinness por la Clase de Futbol Más Grande del Mundo y a pleno rayo de sol, pasadas las 13:00 horas de este domingo de puente, se vio a las familias capitalinas abrirse paso en el pasto artificial para echar la reta entre silbatazos y el constante: “¡Bolita por favor!”.
“¡Goool!”, se escuchó gritar a un enérgico equipo conformado por jóvenes en medio de la cancha, algunos portando con orgullo sus playeras verdes de la Selección Mexicana.
La fiebre pambolera alcanzó a capitalinos de todas las edades, incluidos niños, quienes disfrutaron muy a gusto de un partido amistoso en el que el papá de alguno de ellos hizo de árbitro. “¡Pero échala hacia la portería!”, se escuchó al señor pedir a uno de los pequeños jugadores.
Con la Catedral Metropolitana y el Palacio Nacional como fondo, algunos ciudadanos aprovecharon la cancha para dar un paseo mientras se refrescaban de las altas temperaturas con ayuda de una congelada de limón; otros convirtieron la megacancha en un espacio de descanso en el cual recostarse o sentarse en familia debajo de una sombrilla. Entre los usuarios se vio a varios capitalinos portando su playera de la Clase de Futbol Más Grande del Mundo.
Por todas partes se vio rodar balones de distintos colores; no faltaron los que llevaron sus propias pelotas desde casa, pero también se vieron muchos balones rosas de los que les fueron obsequiados a quienes participaron en la clase que le dio a la Ciudad de México un nuevo Récord Guinness.
En distintos puntos de la Plaza de la Constitución se instalaron carpas de Pilares y otros juegos a los que los visitantes tuvieron acceso. Los altos índices de rayos UV y el intenso calor de este día no fueron impedimento para que la gente disfrutara de una partida de ajedrez en un tablero gigante o pasar un buen rato de este puente con juegos de cuerda y saltos en familia.
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