Pese al llamado de las autoridades, tanto federales como de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, de no realizarse la prueba de Covid-19 y aislarse en caso de tener síntomas, cientos de capitalinos hacían fila ayer en los Macro Kioscos o en laboratorios privados.

Algunos requerían el resultado para saber si acudían a trabajar, pues todos buscaban estar seguros de si son o no portadores del virus, también para protección de sus familias.

Desde la madrugada, cientos se formaron para alcanzar una de las mil fichas que ayer se repartieron en el macrocentro ubicado en la alcaldía Gustavo A. Madero. Algunos tenían síntomas como dolor de garganta o escurrimiento nasal; otros acudieron porque su empresa solicitó saber si son positivos o negativos al Covid-19.

Mientras estaban en la fila, personal de la demarcación sanitizó a quienes estaban esperando su turno para el test.

Héctor Cervantes, quien labora en la plaza comercial Antara, se formó desde las 7:00 horas, pues aunque no tenía síntomas, su empresa le pidió la prueba para conocer su estado y para descartar contagios.

César Augusto Ruiz Mendoza trabaja en la Secretaría de Seguridad Ciudadana y afirmó que la dependencia capitalina le exigió conocer si es portador o no de virus por la labor que desempeña, por lo que acudió desde las 7:00 horas, aunque no presentaba síntomas de la enfermedad.

Historias similares se registraron en las filas de laboratorios privados.

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