Lograr que las milanesas queden suaves por dentro y doradas por fuera no depende únicamente del empanizado o del aceite, sino del tipo de carne que se elige.
Conocer qué cortes funcionan mejor, tanto en res como en pollo y puerco, te permite obtener un resultado uniforme y sabroso. Sigue leyendo si quieres saber más sobre este secreto de cocina.
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En el caso de la carne de res, los mejores cortes para las milanesas provienen de la pierna, una zona con fibras finas y poca grasa. Específicamente, la pulpa es una de las opciones más recomendadas por la organización Carne Argentina.
¿La razón? Ofrece piezas grandes y uniformes, lo que facilita tareas como el aplastado y empanizado. Además, cuenta una textura tierna y esto permite una cocción pareja.
Otra opción es la bola de lomo, que destaca por su suavidad y, al estar formada por más de un músculo, puede desmenuzarse si se corta demasiado delgada.
Para obtener sabores más intensos, es preferible utilizar cuadril en tus milanesas; aunque vale la pena mencionar que su precio es más elevado.
Para milanesas de cerdo, el lomo es el corte común por ser magro, suave y fácil de aplanar.
Si buscas mayor jugosidad, opta por la pierna de cerdo porque contiene un poco más de grasa y ofrece una textura más húmeda tras la cocción.
En el caso del pollo, la pechuga es la opción sugerida por los cocineros debido a su suavidad y facilidad de corte, pero es importante pedirlo bien aplanado.
Finalmente, aunque menos común, el muslo deshuesado sirve para obtener una milanesa jugosa y con un sabor marcado gracias a su contenido de grasa natural.
Como lo mencionamos anteriormente, uno de los pasos más importantes al cocinar milanesas es aplanar la carne, lo que garantiza una cocción homogénea.
Como tip, el blog de Concepto Menaje aconseja marinar la carne antes de empanizarla, ya que esto ayuda a ablandar las fibras y a hacerla manipulable.
¿Cómo se hace el marinaje? Utiliza una mezcla de leche, ajo, sal y un toque ácido de limón o vinagre. En un recipiente, sumerge el pollo, res o cerdo y llévalo al refrigerador por aproximadamente 1 hora.
Y en el empanizado, recuerda que debe adherirse bien y no puedes cocinar las milanesas inmediatamente después de cubrirlas con el pan molido o el panco. Deja que se enfríen por alrededor de 30 minutos.
Finalmente, al freírlas, el aceite debe estar bien caliente y con la cantidad suficiente para sellar rápido la superficie, evitando que absorban grasa de más. No olvides voltearlas por ambos lados.
Con la carne correcta, el resultado de tus milanesas siempre será delicioso y muy llenador a la hora de la comida.
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