Los chiles rellenos capeados forman parte de los platillos más populares de la cocina mexicana y aunque el ingrediente más utilizado suele ser el chile poblano, esta receta puede elaborarse con distintas variedades de chiles dependiendo de la región del país.
Su sabor ha hecho que este platillo siga presente en la mesa de miles de hogares mexicanos, además es un platillo que se encuentra fácilmente en fondas y restaurantes.
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De acuerdo con la revista El Poder del Consumidor, el origen de los chiles rellenos se registra en el siglo XVI; como muchos platillos tradicionales de México, su creación es resultado del encuentro entre ingredientes mesoamericanos y productos introducidos por los españoles durante la época de la colonia.
El chile (utilizado desde tiempos prehispánicos por las comunidades indígenas) se combinó con ingredientes como queso, carne o atún, que formaban parte de la alimentación de los europeos.
Con el paso del tiempo, de esta combinación surgió uno de los platillos más conocidos de México: los chiles rellenos que nacieron en el estado de Puebla por el uso del chile poblano para su preparación
Sin embargo, la receta se ha adaptado en diferentes regiones del país por lo que hay muchas variantes de este alimento.
La revista El Poder del Consumidor explica que este platillo se elabora con piezas enteras de chile asadas directamente al fuego; posteriormente, se rellenan con proteínas como queso, carne o atún y se acompañan con un caldillo de jitomate que aporta un sabor extra.
Además de su sabor, los chiles rellenos capeados también aportan nutrientes, ya que el chile poblano, que es la base del platillo, contiene vitaminas, minerales y fibra que benefician al organismo.
Según la revista El Poder del Consumidor, una de sus principales características es su alto contenido de vitamina C, puesto que una sola pieza de chile puede contener más de 200 miligramos de esta vitamina, esta propiedad lo convierte en un alimento que contribuye al fortalecimiento del sistema inmunológico.
Otro de los beneficios que aporta el chile poblano son sus propiedades antioxidantes que ayudan a mejorar la absorción del hierro; también contiene fibra que contribuye a regular la glucosa en sangre y el colesterol; y ayuda a la producción de colágeno que favorece la salud de huesos y encías.
La revista El Poder del Consumidor añade que si el chile se rellena con carne molida, atún o queso panela, y se acompaña con frijoles, el contenido de proteína del platillo aumenta; el atún aporta grasas saludables, mientras que el queso proporciona calcio que ayuda a el fortalecimiento de los huesos.
El caldillo de jitomate que suele acompañar este platillo también contiene nutrientes como potasio, vitaminas A, C y E, además de folatos, ácido fólico y fibra; estos compuestos contribuyen al cuidado de la piel, la vista, el cabello y favorecen el buen funcionamiento del sistema inmunológico.
Larousse Cocina menciona que el capeado es una técnica utilizada para cubrir un alimento con una mezcla de harina y huevo batido antes de freírlo; esta preparación es la que les da a los chiles rellenos capeados su distintiva textura esponjosa y su color dorado.
Esta forma de preparación es común en varios estados de la República Mexicana, entre ellos Hidalgo, Guanajuato, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala, Ciudad de México, Veracruz y Zacatecas.
A continuación, te mostramos una receta de la cocina casera de doña Ángela, del canal de YouTube De Mi Rancho a Tu Cocina.
Ahora que conoces cómo hacer los chiles rellenos capeados con la receta de Doña Ángela, podrás sorprender a tu familia y amigos con una comida deliciosa y, sobre todo, nutritiva.
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