Xochimilco es mucho más que paseos en trajinera y música de mariachi; es el último bastión de un sistema agrícola prehispánico único en el mundo. Sin embargo, la Ciudad de México se encuentra en una encrucijada climática y ecológica.

Estudios ambientales señalan que si se pierde la zona de conservación de humedales y chinampas en la región, la temperatura promedio de la capital aumentaría 3°C, acelerando las contingencias ambientales, la demanda de energía y agravando las inundaciones en la urbe.

Adicionalmente, este ecosistema es vital para la recarga de los mantos acuíferos del subsuelo, de donde se extraen 7 de cada 10 litros de agua potable consumidos en el Valle de México.

A pesar de su valor, cada año se pierden irreparablemente seis hectáreas de chinampas y humedales debido al crecimiento desordenado de la mancha urbana, el abandono de la agricultura y la escasez de agua.

A esto se suma el hundimiento del suelo, que registra desniveles de hasta 20 centímetros por año debido a la sobreexplotación hídrica, lo que altera el flujo de los canales.

Frente a este panorama, el rescate del sistema de apantles y humedales de San Gregorio Atlapulco no es solo un asunto de nostalgia histórica; es una prioridad urgente para la viabilidad hídrica y térmica de la capital del país.

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Agroecosistema donde crecen más de 25 tipos de hortalizas bajo prácticas agroecológicas libres de agroquímicos. Fotos: cortesía Fundación Kalmekak.
Agroecosistema donde crecen más de 25 tipos de hortalizas bajo prácticas agroecológicas libres de agroquímicos. Fotos: cortesía Fundación Kalmekak.

Certificación "orgánica" vs. agroecológica de Xochimilco: ¿Por qué comer sano no debería ser un lujo?

En el mercado alimentario actual, la etiqueta "orgánico" suele ser sinónimo de exclusividad y precios elevados. Sin embargo, para los pequeños productores de Xochimilco, acceder a estas certificaciones resulta económicamente inviable, ya que pueden llegar a costar cerca de 40 mil pesos anuales.

Ante esta barrera comercial que beneficia principalmente a las grandes empresas, la agroecología surge como la verdadera alternativa para llevar alimentos dignos, sanos y accesibles a todas las mesas.

El modelo de producción chinampera demuestra que el verdadero valor de los vegetales frescos radica en la soberanía alimentaria, el comercio justo y el cuidado de la tierra, no en los sellos comerciales.

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A través de la Fundación Kalmekak, más de 30 familias chinamperas de San Gregorio Atlapulco han consolidado una red de producción de hortalizas agroecológicas que operan bajo un modelo circular de comercio justo.

Este sistema elimina a los intermediarios y les asegura a los productores ingresos quincenales estables, pagando de tres a cuatro veces por encima del precio del mercado convencional.

Para conectar el campo directamente con los hogares de la Ciudad de México, se ha implementado un sistema de membresías familiares e institucionales. Mediante este esquema, los consumidores reciben a domicilio canastas periódicas con hortalizas frescas cultivadas con agua filtrada y abonos naturales.

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Este modelo de consumo consciente no solo garantiza vegetales limpios y con un sabor excepcional, sino que financia directamente la restauración de más de 25 mil m² de chinampas activas y el funcionamiento de un centro comunitario gratuito en San Gregorio Atlapulco.

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Productores y chinamperos de Kalmekak elaboran bioinsumos artesanales y compostas que devuelven la flora bacteriana al suelo sin necesidad de fertilizantes sintéticos. Fotos: Marisol Toriz / EL UNIVERSAL.
Productores y chinamperos de Kalmekak elaboran bioinsumos artesanales y compostas que devuelven la flora bacteriana al suelo sin necesidad de fertilizantes sintéticos. Fotos: Marisol Toriz / EL UNIVERSAL.

El "kéfir" de la tierra: ¿Cómo logran los chinamperos de Xochimilco cultivar sin agroquímicos ni semillas trasnacionales?

La soberanía alimentaria también se defiende desde la semilla. Actualmente, la agricultura convencional depende en gran medida de semillas comerciales híbridas tratadas por consorcios transnacionales, las cuales están diseñadas para no poder reproducirse en la siguiente cosecha.

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En la chinampa “Samuel Avelino Luna” de Kalmekak, los productores realizan un riguroso proceso de selección natural dejando que las mejores plantas de apio, lechuga, cilantro o brócoli florezcan para generar sus propias semillas adaptadas al suelo salino de la zona.

“Si un día nos dicen 'No te vendo', no producimos; por eso la idea es sacar nuestras propias semillas para asegurar una alimentación autónoma”, señalan los chinamperos Hugo Gómez Serralde y Pablo López Cruz.

Para hacer frente a la erosión, los chinamperos de la fundación aplican técnicas de biotecnología artesanal que reducen drásticamente los costos en comparación con los fertilizantes sintéticos, los cuales erosionan y salinizan la tierra. Mediante la fermentación de insumos orgánicos, producen sus propios bioinsumos:

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  • Supermagro: Un potente fertilizante foliar elaborado a base de estiércol fresco de vaca enriquecido con leche, melaza y minerales que fermentan durante cinco meses. Su aplicación devuelve la flora bacteriana y microbiana al suelo, actuando de forma similar a un "kéfir" que restaura la salud digestiva de la tierra.
  • Biol de frutas: Un preparado utilizado en zonas con alta salinidad para encapsular las sales y activar los nutrientes naturales del suelo que, de otro modo, permanecerían bloqueados.
Zonas de "Farmacia viviente" en Xochimilco, donde se resguardan especies nativas y medicinales como el muicle, el epazote y el toronjil para el uso tradicional. Foto: Marisol Toriz / EL UNIVERSAL.
Zonas de "Farmacia viviente" en Xochimilco, donde se resguardan especies nativas y medicinales como el muicle, el epazote y el toronjil para el uso tradicional. Foto: Marisol Toriz / EL UNIVERSAL.

¿Qué es la "farmacia viviente" de Xochimilco? Las hortalizas y plantas medicinales que puedes llevar a tu cocina

La culminación de este esfuerzo se traduce en salud y sabor. En la zona de producción se resguardan tanto plantas nativas de la región como especies adaptadas que forman parte de la mezcla cultural de México. Durante las caminatas y visitas a la chinampa, los guías comparten el uso tradicional de estas hierbas que componen la "farmacia viviente":

  • Toronjil: Una planta sumamente aromática empleada tradicionalmente para combatir el estrés.
  • Árnica: Reconocida como una planta "caliente" que se utiliza en infusiones, pomadas o cataplasmas para desinflamar golpes y aliviar dolores.
  • Muicle: Denominada de manera ancestral como la "planta de la sangre", cuyas infusiones toman un característico color rojo y actualmente es objeto de estudio en universidades por su capacidad para auxiliar en problemas de anemia y regeneración de plaquetas.
  • Epazote: El infaltable aromatizante de la cocina mexicana, cuyo uso en los frijoles de olla responde a una sabia propiedad digestiva que ayuda a disminuir los gases.

Apoyar estos proyectos a través de las membresías de hortalizas o visitando sus proyectos de turismo de conservación es una forma activa de asegurar que la Ciudad de México mantenga su pulmón verde y su herencia lacustre viva.

Este modelo de consumo consciente no solo garantiza vegetales limpios y con un sabor excepcional, sino que financia directamente la restauración de más de 25 mil m² de chinampas activas y el funcionamiento de un centro comunitario en San Gregorio Atlapulco.

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Los detalles de reservación, fechas, horarios y cuotas de recuperación para vivir una experiencia de turismo comunitario y de conservación en Xochimilco se encuentran disponibles en las plataformas oficiales de Kalmekac.

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