Lo ocurrido en Ceuta en los últimos días tiene una dimensión enorme y muy probablemente obedece a una compleja combinación de factores que necesitarán mucha más investigación de la que se puede hacer en tan poco tiempo. Lo que podemos, por lo pronto, es intentar hilar algunos de los posibles componentes y, sí, intentar dimensionar los muchos efectos políticos que este fenómeno ya está produciendo. Unas notas al respecto:

1. Antes, durante y después de cualquier crisis migratoria, tenemos que considerar un amplio contextoque no se limita a este caso, sino al fenómeno migratorio en general. Estamos hablando de los factores estructurales de expulsión y de los factores estructurales de atracción de migrantes.Este tema atraviesa un sinnúmero de elementos económicos, sociales y también políticos que pueden variar de caso en caso.

Ahora mismo, solo por poner un ejemplo, se acaba de publicar el Índice de Paz Global, que demuestra cómo la brecha entre los países más pacíficos—muchos de los cuales se ubican precisamente en Europa—y los menos pacíficos del globo—muchos de los cuales se ubican precisamente en África y Medio Oriente—se sigue ensanchando año con año. En el caso del Norte de África está, por supuesto, el tema de la muy importante desocupación juvenilen una zona del globo poblada mayoritariamente por jóvenes, pero, además, está la frustración colectivaque se produce cuando esos jóvenes sienten que sus países no ofrecen un futuro por el cual vivir.

En fin, es imposible describir todo lo que hay detrás de este fenómeno tan complejo, pero cualquier análisis debe considerar que, bajo un contexto así, basta una chispa que encienda la mecha para que se desaten crisis migratorias como las que se han vivido en distintos momentos.

2. Dicho lo anterior, lo ocurrido en Ceuta en los últimos días no es una migración gradual, sino un evento de proporciones mayúsculas que naturalmente llama toda la atención global y que necesita un análisis más específico. Aproximadamente entre el 30 de julio y el 1 de agosto pasados, decenas de miles de migrantes, en su mayoría marroquíes, ingresaron a nado, aunque también por tierra, al territorio español de Ceuta, ubicado en Marruecos. Las cifras tendrán que clarificarse, pues, dependiendo de la fuente, estamos hablando de entre 40 y 65 mil personas ingresando a un territorio poblado apenas por 85 mil. Esto, obviamente, rebasó a las autoridades españolas, quienes tuvieron que intervenir de manera veloz para contener y revertir el fenómeno.

3. Al momento, se han escrito numerosos análisis para intentar explicar lo ocurrido. Como dije, faltará mucha investigación para poder conocer a fondo lo que hay detrás. Por ahora, quizás lo más adecuado es formular una serie de hipótesis sobre factores que probablemente actuaron de manera combinada y en distintos grados.

4. Estos factores, considerando el contexto estructuralque arriba señalo, probablemente incluyen: (a) las noticias esparcidas en redes socialesacerca de que la frontera estaba abierta y de que, debido a un muy reciente fallo del Tribunal Supremo español, las personas que ingresan a ese país por mar no pueden ser devueltas de inmediato; (b) el aprovechamiento de las circunstancias por parte de redes de tráfico de personas; y (c) ya sea fallas o una relajación deliberada del control fronterizo marroquí.

5. Marruecos niega toda responsabilidad en los hechos, afirma que sus relaciones con España son actualmente muy buenas y que, de hecho, sus autoridades frecuentemente colaboran con Madrid para evitar la migración hacia Ceuta y Melilla (el otro territorio español ubicado en Marruecos). Rabat, por tanto, culpa a las redes de tráfico de personas y a la desinformación en redes sociales.

6. Por otro lado, dado el historial de Marruecos acerca del uso de la migración como herramienta de presión política, hay muchos análisis que sostienen que, en el fondo, sí hubo un intento por parte de Rabat de mandar una serie de mensajes a España y a Europa.

7. Estos análisis se refieren, por ejemplo, al caso de 2021, cuando alrededor de 8 mil migrantes marroquíes ingresaron también en Ceuta, mayormente a nado. En ese momento, sin embargo, Rabat sí hizo mucho más explícita su intencionalidad política, pues estaba protestando por un hecho específico.

8. Nos referimos, como telón de fondo, a la lucha que sostiene desde hace muchas décadas la organización independentista del Sahara Occidental, llamada el Frente Polisario,contra Marruecos, que reclama la soberanía completa de ese territorio. En esa lucha, Argelia apoya al Frente Polisario. En aquel 2021, España había permitido el ingreso del líder de ese frente a su país para recibir tratamiento médico, hecho que Rabat protestó con fuerza. Así, los eventos en Ceuta de ese año fueron interpretados como el mensaje marroquí hacia España acerca del poder que conserva si emplea el tema migratorio como herramienta de presión.

9. No obstante, desde aquel entonces las relaciones entre Marruecos y España han mejorado considerablemente. España, de hecho, acepta el plan de Marruecos para la autonomía del Sahara Occidental, pero bajo la soberanía marroquí, plan que es aceptado ya por muy distintos países europeos y por la ONU.

10. Esto apuntaría a que es difícil pensar que Marruecos hubiese orquestado de manera deliberada todo lo ocurrido entre el 30 de julio y el 1 de agosto en Ceuta. No hay hasta ahora evidencia al respecto. Pero, por otro lado, dicho eso, hay que considerar dos factores adicionales. Tampoco es fácil pensar que los eventos de esos días pudieron haber ocurrido sin algún grado de relajación por parte de las autoridades marroquíes, por lo que la hipótesis de un mensaje político tampoco puede descartarse del todo.

Especialmente si añadimos el segundo factor: apenas el 20 de julio, Pedro Sánchez, primer ministro español, visitó Argelia para sostener una reunión con el presidente Tebboune, buscando recomponer y equilibrar sus relaciones con ese país, con el que Rabat sostiene una prolongada disputa precisamente respecto al respaldo de Argel hacia el Frente Polisario.

11. Bajo esa hipótesis, Rabat quizás, más que planear la migración de 60 mil migrantes hacia Ceuta, habría observado lo que estaba ocurriendo como una oportunidad y habría relajado sus medidas de control migratorio como parte del mensaje políticoy como recordatorio de que le es posible emplear esa herramienta contra Madrid si la situación lo amerita. Todo esto, repito, tendrá que investigarse más a fondo.

12. Lo que ya podemos hacer por ahora es evaluar los siguientes elementos:

A. Primero que nada, los hechos ocurridos tendrán un efecto negativo en la percepción sobre gestión migratoria de Sánchez en España y de partidos políticos en Europa más proclives a políticas similares.

B. En cambio, los hechos fortalecen la postura política de partidos antiinmigrantes tanto en España como en Europa en general. Las imágenes son muy poderosas, pues contribuyen al relato de las “hordas” de migrantes “irrumpiendo en nuestras fronteras” e “invadiendo nuestro territorio”. Esta narrativa conecta de manera muy potente con amplios sectores de una población europea que teme la migración por el sentimiento colectivo de que esos migrantes representan amenazas a sus empleos, a su cultura e incluso a su propia seguridad. Es un discurso muy aprovechado por partidos populistas que ofrecen soluciones simples de ejecutar y fáciles de entender y que, por tanto, consigue enorme eco entre amplios sectores de la población.

En otras palabras, sea cual sea el rol deliberado o no que haya jugado Rabat, será imposible evitar que estos sectores políticos aprovechen la circunstancia para defender sus posturas.

C. Luego, y una vez más, independientemente de lo que se investigue acerca de la potencial responsabilidad de Rabat al respecto, hay una dimensión geopolítica. Marruecos está cada vez más situado del lado de Trump en su política para Medio Oriente y el Norte de África, y esto ya incluye un acercamiento político considerable con Israel, que viene desde hace años y que se selló cuando esos países restablecieron sus relaciones diplomáticas bajo la iniciativa de Trump en su gestión previa.

Precisamente el 15 de julio, Marruecos firmó un acuerdo formal para participar en la Fuerza Internacional de Estabilización para Gaza, dentro del esquema de la Junta para la Paz impulsado por Trump. Y del otro lado, Pedro Sánchez encabeza un gobierno que abiertamente condena a Israel y sus políticas, y que, como lo sabemos, se encuentra en plena tensión con Trump, presidente que hace pocas semanas ordenó “suspender todo el comercio de EU con España”. Nada de esto implica que Rabat hubiese necesariamente planeado lo de Ceuta, pero el mensaje político está siendo transmitido inescapablemente.

En suma, falta mucho por conocer acerca de estos hechos. Probablemente estamos frente a una compleja combinación de factores que habrá que investigar mucho más a fondo. Pero mientras eso sucede, hay efectos políticos por muchas vías que no se van a poder evitar. Tendremos que darles seguimiento.

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