Cuernavaca.— Era muy pequeña cuando comenzó a tener afición por las matemáticas, pero mediante el basta numérico, un juego didáctico, aumentó su interés por los números. Tenía tres años, recuerda su madre Alejandra Contla, cuando la pequeña Brenda Yuritzi comenzó a interpretar imágenes y armar historias. “Ya sé leer”, decía a su mamá.
Con el paso del tiempo, Brenda se volvió independiente, y bajo la influencia de su madre, con maestría en Matemáticas, desarrolló una capacidad extraordinaria que la condujo al concurso de Matemáticas en Cracovia, Polonia, de donde regresó con la medalla de oro.
Desde pequeña realizaba su tarea sin ayuda y al otro día se le podía ver explicando a sus compañeros de aula los trabajos escolares. “Hasta ahora no le explico, ella lo investiga, lo confirma y lo resuelve”, dice su madre.

Con 15 años, Brenda asombró a los jueces del concurso Euromath porque combinó sus dos grandes pasiones: el ballet y las matemáticas.
En su exposición en inglés y con el recurso del Power Point, explicó las diferentes líneas geométricas que forma el cuerpo humano.
“No sólo es ver un cuerpo sino que al momento de bailar trazamos figuras. En ballet hay cinco posiciones y haciendo cada movimiento podemos ver cómo traza figuras y las circunferencias que se forman en los giros”, explica.
Los números la acompañan en todo momento, pero ahora le llama la atención escudriñar la fuerza y elasticidad que exige el ballet para formar círculos con las piernas.
“Se ocupa la técnica, pero también es el corazón con el que uno baila”, dice la joven que cursa el tercer año en la Secundaria Federal número 1, Prof. Froylán Parroquín García.
A su regreso con la medalla “virtual” como ganadora de la medalla de oro con la exposición La relación entre las matemáticas y el ballet, Brenda fue felicitada por la secretaria de Educación del gobierno estatal, Beatriz Ramírez, y después permitió la entrevista.
Viste el uniforme escolar, tiene mirada inquieta y de vez en cuando evoca los momentos del concurso que le permitió conocer Cracovia y a otros estudiantes de diferentes partes del mundo.
El concurso. Brenda cuenta que la competencia comienza con el envío de un resumen de su exposición en 100 palabras, en inglés, y en caso de ser aceptado, debe viajar para exponerlo ante los jueces.
“En mi categoría éramos 86 jóvenes y nos dieron 20 minutos para exponer, yo me tardé 16 minutos. Lo primero fue exponer por qué me gustan las matemáticas y el ballet y luego empiezo a ver la geometría que tiene el cuerpo”, cuenta.
Brenda explicó su trabajo en una presentación de Power Point y eso gustó mucho a los jueces.
La estudiante representó a México y superó los alcances de su hermana que dos años antes también participó en este concurso, pero no ganó medalla.
De hecho, Brenda se inspiró en ella para competir y junto con su mamá decidieron que estaba prepara para buscar el reconocimiento de los jueces.
Ante la pregunta sobre cómo visualiza su futuro, la joven contesta que es “terminar la secundaria, entrar a la preparatoria y después a la universidad para estudiar ingeniería químico-industrial, hacer un posgrado en el extranjero y enfocarme en la parte administrativa”.
Y mi sueño es, agrega, “formar mi empresa y fabricar una chamarra para quienes practican ballet. Con el baile terminas muy cansado entonces la idea es crear una chamarra especial que brinde un masaje a cada persona”, dice.
Señala que ir a competir “fue un gran reto, hubo momentos que me ponía nerviosa, pero todos lo podemos lograr, simplemente se necesita esfuerzo. Es el resultado de mi formación académica, con el apoyo de maestros, directivos y familia”.
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