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Raúl, un bombero que reparte despensas a familias necesitadas en Tamaulipas

Explica que comenzó llevándoles comida preparada a las familias, pero después decidió cambiar para entregarles despensa

Foto: Especial
24/07/2020 |13:08
Redacción El Universal
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Ante la situación que atraviesan algunas familias, sin ingresos por la pandemia del coronavirus , el bombero Raúl Enrique Bernal Gómez puso un mensaje en las redes sociales, “para que nadie acueste a sus peques sin comer”, y llevarles alimentos.





“Si no tienes trabajo, no recibes apoyo de nadie y en algún momento se te terminan los insumos, por favor no te quedes callad@!!! No acuestes a tus peques o a tus papás sin comer. Escríbeme, llámame sin pena que de lo poco o mucho que pueda tener, con todo gusto te compartiré de mis alimentos”, dice el mensaje.

Y añade: “Yo aprendí de mi padres que donde come uno, comen dos y hasta tres”.

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Al localizar al hombre de 41 años de edad, y padre de tres hijos, deja en claro su postura: “No lo hago por publicidad y no me gustaría que la gente empezara a atacarme por hacer algo que siempre he hecho, ayudar a la gente, pues así me lo inculcaron mis padres”.

Raúl, un bombero que reparte despensas a familias necesitadas en Tamaulipas

-¿Cómo surgió la idea de apoyar a las familias que lo necesitan?

“Estaba en una tienda comercial y un señor nos pidió apoyo porque se terminó su trabajo. Le di 100 pesos. Gracias a Dios yo tengo mi sueldo seguro. Gano poco como bombero, pero es seguro, pero hay mucha gente que no, que viven al día. Por eso dije, voy a comprar, hacer despensa y a apoyar a quien en verdad necesite”, relata Raúl Enrique.

Explica que comenzó llevándoles comida preparada a las familias , pero después decidió cambiar para entregarles despensa, “en un principio era así, pero a la gente que a veces no tiene para comer, prefiero llevarles una despensa y que le dure días; porque van cosas básicas, arroz, frijol, tomate, cebolla, papa, chile y aceite, es algo más completa que solo una comida”.

Insiste que tampoco publica fotos de las entregas que realiza, “porque eso no va conmigo, mi intención es solo de ayudar”.

Y lo hace de sus propios ingresos, de su sueldo como bombero y con su familia vende burritos, “pues de ahí sale para comer y apoyar. Con todo el corazón lo hago”.

Raúl, un bombero que reparte despensas a familias necesitadas en Tamaulipas

Desde temprana edad recibió de sus padres el ejemplo de ayudar al prójimo. Incluso, comenta que su mamá le platica que cuando él era niño, ellos vivían en una vecindad, iban a surtir la despensa y luego dejaban lleno el refrigerador, pero Raúl sacaba comida para compartir con los vecinos que no tenían.

“Es fe a mi Dios que nunca me ha dejado solo y cada día a él me encomiendo y pido a Dios por todos los que necesitan de él”, añade.

El mensaje que compartió ya ha dado resultados, le han llegado muchas solicitudes, pero lamentablemente algunas son de familias que no están muy necesitadas, “lo que hago es ir a checar a ver si es verdad y cuando estoy seguro les llevo su despensa”.

¿En qué horarios llevas las despensas?

“Cuando lo necesitan, me mandan mensaje y si puedo lo hago, ante todo con todas las medidas necesarias ante la pandemia”, responde.

SIEMPRE QUISO SER BOMBERO

Raúl recuerda que vivió sus primeros años en la colonia Nacozari, de Ciudad Victoria, y cuando tenía 8 años se mudaron a la colonia Las Flores.

“Mi madre dice que desde que yo empecé a hablar, ella me preguntaba ¿qué deseaba ser de grande? Y siempre dije bombero”, narra Bernal.

Antes, a los 17 años ingresó a la Cruz Roja, “ahí inicié mi forma de ayudar a quien necesitaba la mano”.

¿Recuerdas alguna anécdota fuerte en tu labor de bombero?

“El último fuerte terremoto de la Ciudad de México, a donde fuimos apoyar. A mí me tocó ir un día después del terremoto, con cuatro compañeros más. Llegamos en la noche a la Ciudad de México y al día siguiente comenzamos a trabajar desde las cinco de la mañana”, dice.

Luego se incorporaron a las maniobras de rescate, tanto de personas vivas como de cuerpos de fallecidos.

“Mi primer contacto me tocó en la colonia Condesa, en un edificio de ocho pisos que quedó reducido a un piso o dos. Nos tocó sacar a un niño y a un señor. También nos tocó ver a gente aplastada, eso me marcó mucho. Lo que hicimos nosotros fue hacer remoción de escombros, con manos, con picos, con lo que podíamos. Me marcó mucho ver a la gente que se unía a apoyar, gente con traje, en zapatillas”, recuerda.

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