Guadalajara.— Durante un curso de primeros auxilios Laura escuchó sobre el brote de sarampión que hay en Jalisco, después buscó en internet información del virus y aunque su madre no cree en las vacunas, pidió a uno de sus tíos que la llevara a vacunar.
“Leí en internet que es el virus más contagioso, que una persona puede contagiar a otras 16 o 18 y que si se complica puede causar daños como ceguera o la muerte”, relata la adolescente de 13 años antes de recibir la dosis en una clínica del Seguro Social en Guadalajara.
Según el secretario de Salud de Jalisco, Héctor Raúl Pérez Gómez, la falta de vacunación y las fiestas de Navidad y fin de año fueron los factores decisivos para que el brote detectado en agosto de 2025 creciera exponencialmente en la entidad durante las dos primeras semanas de 2026.
Los últimos datos de la Dirección General de Epidemiología del gobierno federal señalan que desde el inicio del brote en 2025 hasta el 2 de febrero de este año se acumularon en el país 8 mil 288 casos de sarampión, de los cuales 4 mil 501 se registraron en Chihuahua y mil 739 en Jalisco.
Sin embargo, mientras que en Chihuahua el brote parece estar controlado, ya que la mayoría de los contagios ocurrieron en 2025 y en este año sólo se han reportado ocho casos, en Jalisco las cosas son al revés.
Las cifras establecen que en 2025, Jalisco reportó 663 casos confirmados de sarampión y tan sólo en los primeros 33 días de 2026 se registraron mil 76 casos.
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“Lo veíamos venir por las festividades de diciembre”, señaló el 16 de enero Héctor Pérez durante una entrevista radiofónica, pero la campaña de prevención no fue eficiente y el brote se propagó, sobre todo en Tlaquepaque, Tonalá, Zapopan, Guadalajara y El Salto.
Las autoridades buscan aplicar 1.3 millones de vacunas en un periodo de 45 días para contener el brote; la población objetivo es la menor de 50 años, pues suponen que quienes nacieron antes de 1976 ya padecieron la enfermedad o fueron vacunados durante los años 80 y 90.
“Todos” se quieren vacunar
Tlaquepaque es uno de los municipios más afectados, las autoridades sanitarias han enviado brigadas que recorren casas y negocios invitando a vacunarse.
“Aquí llegaron hace dos días y casi todos nos vacunamos”, dice una de las empleadas de un restaurante que se encuentra en el Andador Independencia, una calle peatonal repleta de galerías, cafés y otros negocios por la que diariamente transitan decenas de miles de personas.
Adrián es policía de proximidad y normalmente patrulla en la zona centro, dice que a él le ha tocado ver al menos dos brigadas de vacunación en los últimos días, y aunque hasta ahora no hay una orden para que los servidores públicos se vacunen, él quiere hacerlo para prevenir cualquier riesgo de contagio porque su labor implica estar en contacto con muchas personas.
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La mañana es fría, pero un grupo de 12 personas se ha reunido en los portales de la Presidencia Municipal, están esperando que se coloque un módulo de vacunación: “Traemos vacunas contra tétanos, neumococo, influenza y, por supuesto, sarampión y rubéola”, explica el encargado.
Los primeros en la fila son Florentino Martínez y su hija adolescente; ella viene para que le apliquen las vacunas contra el sarampión y el neumococo, él busca que le pongan esas dos más la de la influenza, pero al llegar el momento el encargado trata de disuadirlo:
—Usted tiene más de 50 años, no es necesario que se aplique la de sarampión porque de alguna forma ya tuvo contacto con la enfermedad o ya lo vacunaron.
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—Sí estoy vacunado, pero quiero un refuerzo, no vaya a ser.
El encargado accede, pues no puede negar la dosis cuando se trata de un “programa de vacunación universal”.
En la fila la mayoría son adultos, un par de adolescentes y un niño, todos han escuchado lo que dijo el encargado del módulo y los mayores de 50 años dudan en seguir formados; no obstante, algunos insisten: “Es que yo no sé si la tengo y prefiero ponérmela. ¿Se puede?”, cuestiona Inés Rivera cuando llega su turno y el encargado asiente.
Ella, al igual que la mayoría de los que están ahí se enteraron de la campaña de vacunación a través de anuncios e información compartida en redes sociales.
Cabe señalar que luego de integrarse a una de las brigadas de vacunación en la colonia Constitución, en Zapopan, el 21 de enero, Héctor Pérez lamentó que 50% de las personas rechazaba la dosis argumentando tener completo el esquema, aunque no pudieran comprobarlo.
“Necesitamos que haya una mayor respuesta por parte de la sociedad, porque cuando acudimos al domicilio de las personas para realizar lo que conocemos como barridos o bloqueos vacunales, sí tenemos en ocasiones una respuesta negativa”, se quejó de nuevo este fin de semana el secretario.
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