Guadalajara.—Habitantes de varias colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara han comenzado a organizarse para analizar el agua que distribuye el SIAPA (organismo operador del agua en la metrópoli y que depende del gobierno de Jalisco); los resultados preliminares del primer muestreo señalan la presencia de metales pesados como mercurio y aluminio, además de ausencia de cloro, el elemento esencial en el método que utiliza el SIAPA para potabilizar el agua.
Durante los últimos meses, habitantes de distintas colonias de la ciudad han reportado que a sus casas llega agua fétida y de color marrón, y aunque según las autoridades el problema se focalizó en 360 colonias y se debió a descargas clandestinas en el sistema que conduce el agua a Guadalajara desde Chapala (su principal fuente de abastecimiento), los reclamos de los usuarios fueron creciendo en cantidad y gravedad, pues incluso se documentaron casos de dermatitis atribuibles a la mala calidad del agua en algunos puntos del municipio de Tlaquepaque.
En respuesta, el gobierno de Jalisco decidió destituir en marzo pasado al director del organismo, Antonio Juárez Trueba, y nombrar como encargado a Ismael Jáuregui Castañeda, quien reconoció que hay un problema complejo que requiere acciones a corto, mediano y largo plazos, además de sanear las finanzas de la dependencia.

Estimaciones de algunos expertos como el investigador de la Universidad de Guadalajara (UdG) Arturo Gleason indican que el sistema de abasto, potabilización y distribución de agua de la Zona Metropolitana de Guadalajara abarca un territorio de más de 100 mil hectáreas y una red de tuberías de más de 8 mil 500 kilómetros, de los cuales 70% supera los 30 años de antigüedad, por lo que las fuentes de contaminación pueden ser diversas.
Gleason explicó en entrevista con EL UNIVERSAL que, al menos en los últimos 30 años, no se ha hecho un diagnóstico preciso del estado de la red de abastecimiento y distribución del agua en Guadalajara, y ante la actual crisis hídrica lo mejor sería que los habitantes de cada colonia se organizaran para monitorear el agua que reciben y, en la medida de lo posible, colocar en sus casas filtros que pudieran contener esos contaminantes específicos.
Un grupo de habitantes de por lo menos 15 colonias de la ciudad intenta tomar el problema en sus manos y —con apoyo de académicos del ITESO, de activistas y del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (Imdec)— han comenzado a capacitarse como monitores vecinales de la calidad del agua.
Los resultados de su primer ejercicio son alarmantes, puesto que mostraron la presencia de metales pesados, contaminación fecal y ausencia de cloro, que podría significar una potabilización deficiente.
El equipo de académicos y activistas que apoya a este grupo de monitores vecinales parte de la premisa de que analizar si la calidad del agua es óptima requiere equipo e insumos caros, pero determinar si el agua que sale por el grifo es inaceptable puede hacerse con un poco de capacitación y materiales accesibles.
Así, lograron establecer que en la mayoría de las 15 muestras tomadas en distintos puntos de la metrópoli no se detectó presencia de cloro, lo que sugiere una potabilización insuficiente.
Por lo menos una muestra arrojó presencia de mercurio mayor a la señalada en la Norma Oficial Mexicana que establece los límites permisibles de calidad y los tratamientos de potabilización que debe cumplir el agua para uso y consumo humano (NOM-127), algo que debería encender alertas debido a la alta toxicidad de este metal pesado.
Además, en varias de las muestras se localizó presencia de aluminio fuera de la norma, otro metal pesado que al ser bioacumulable puede causar daño neurológico.
Los resultados completos, la metodología utilizada y las primeras conclusiones de este ejercicio serán dados a conocer el próximo viernes.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
sin interrupciones.
sin límites.