San Juan Mixtepec, Oax.— Faldas de telas brillantes con encaje y blusas con flores en el pecho es la última moda que visten las mujeres en el municipio de San Juan Mixtepec y sus comunidades. En tanto, las mujeres de la familia de Aurelia se dan prisa para entregar a tiempo los pedidos de las mayordomas de las fiestas patronales.
“Las mujeres que tienen posibilidades de vestir con lo último, la mayoría jóvenes, prefieren las faldas con mucho brillo y las blusas con flores, porque hay blusas que sólo llevan cintilla y faldas menos ostentosas”, dice Aurelia Natalia, quien lleva más de 65 años cosiendo la indumentaria tradicional de las familias de Ñuu Snuviko (pueblo donde las nubes bajan), conocido como San Juan Mixtepec.
Mientras cose una de las blusas tradicionales que llevan sólo cintilla en el pecho, cuello y mangas, narra que aprendió este oficio de su madre cuando iba a la escuela, tenía entre 8 y 10 años de edad. Dice que entre juego y juego aprendió a usar la máquina de coser manual, luego su madre le enseñó a hacer vestidos de niñas y así, hasta ahora que, tuvo que adaptarse a las faldas tradicionales con bolsillo.
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“Yo tenía 20 años cuando mi madre ya no pudo coser, entonces me quedé con su negocio hasta la fecha. Cuando tuve a mis hijas también les enseñé a coser”, cuenta en lo que sus pies mueven el pedal de una máquina Singer manual.
Cuando la máquina de coser llegó a esta zona de Oaxaca, fue alrededor del año de 1960. En ese entonces, Singer tenía 600 centros de costura y habían capacitado a alrededor de 400 mil amas de casa. “Una señora vino a enseñarle a mi mamá y casi a la par fui aprendiendo”, recuerda Aurelia, de 75 años.
La costura, un negocio familiar de mujeres que se reinventan
Aurelia Natalia Ramírez, sus hijas y nietas se dedican a la hechura de la indumentaria tradicional de Ñuu Snuviko, pueblo ubicado en la región de la Mixteca de Oaxaca.

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Las artesanas han tenido que reinventarse para estar a la moda, pero conservando los elementos que les dan identidad.
Los días de mayor demanda para los pedidos son durante las fiestas patronales, bodas, bautizos, primera comunión y fiestas particulares, diciembre es un mes de mucha fiesta, indican las mujeres.
El aumento del uso de la ropa tradicional comenzó cuando las autoridades en turno lo implementaron dentro de su protocolo de vestimenta fuera de la comunidad. E incluso durante la pandemia, las personas comenzaron a celebrar los cumpleaños y desde entonces comenzaron a usar más las blusas y camisas con flores, las faldas de telas más ostentosas. Fue cuando también los migrantes radicados en Estados Unidos comenzaron a pedir mayor número de ropa hecha por las costureras de San Juan Mixtepec.
El negocio familiar de Aurelia lleva al menos cuatro generaciones, donde son las mujeres que se dedican a la costura y hechura de la ropa tradicional de esta zona de Oaxaca. “Yo siempre vi coser a mi madre, desde muy niña”, dice Biridiana, la nieta de Aurelia, quien aprendió el oficio de las blusas con flores, apenas en la pandemia, con la ayuda de su madre Hortensia y su tía Carolina.
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Fue durante la pandemia cuando su madre doña Hortensia, hija de Aurelia, ya no se daba abasto con los pedidos, entonces le pidió a Biridiana quedarse en el pueblo a ayudarle. “Por tradición somos costureras, de generación en generación. Mi abuela nos platica que su madre le enseñó este oficio, luego ella a mi mamá, ahora mis primas y yo también cosemos. Las faldas son las mismas, lo que ha variado son las telas, aunque ahora lo piden tableado y bien planchado con bolsillo. Y las blusas, ahora piden mucho de las que llevan flores”, explica la joven.
Carolina Bautista es hija de Aurelia y es una de las primeras mujeres que comenzó a colocar flores a las blusas de las mujeres. Antes, sólo llevaban las camisas de los hombres. “Hubo una temporada que se vendían más las blusas, de repente hasta los de afuera empezaron a usar nuestras indumentarias”.
La artesana se volvió experta en blusas con cintillas y flores, las últimas que ha hecho han sido con hilos combinados de dos colores, “son los que están de moda ahora”, aunque se siguen usando las de cintillo. Al día cose una blusa debido a sus otros quehaceres de la casa y el cuidado de sus hijos, “si me dedicara sólo a las blusas, tal vez, termine dos, pero es muy cansado para los ojos. Lo que más lleva trabajo es hacer las mangas brisadas y las flores en el pecho de las blusas, éstas se hacen con máquina recta y a pulso, hay que irle dando forma a pulso”, detalla.

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Coser para no migrar
Para la familia de Aurelia, el oficio de la costura se volvió parte fundamental de los ingresos económicos, pero además un oficio familiar y generacional. La abuela Aurelia cuenta que gracias a este trabajo pudo darle estudio a sus ocho hijas e hijos, además de mantener algunos gastos de su hogar.
“De acá saco para comer y comprar los frijoles y carne, cada vez todo es más caro. Aunque me duelen las rodillas me pongo lista y tengo que seguir trabajando, porque a veces se me acaba el dinero, pero una ida a la plaza, ya vendo algo”, explica, aunque su esposo trabaja en el campo, al igual que el resto de su familia.
Su hija Carolina también cuenta que de la costura saca para los gastos y con ello no se ha visto en la necesidad de migrar.
“Pues la costura ha sido un negocio desde siempre, pero también no se nos ha ocurrido decir ‘voy a migrar o irme por allá’ o ‘ya no voy a hacer este trabajo y buscaré otro’. En mi caso, no me ha llamado la atención ir, todo el tiempo estoy trabajando. De acá sale para el estudio de mis hijos y los gastos de la casa”, expresa Carolina, desde su puesto de ropa en San Juan Mixtepec.
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La indumentaria, parte de la identidad
Aunque cada temporada en el mercado aparecen nuevos diseños, texturas y colores de tela, encajes o cintillos, las mujeres costureras del pueblo Ñuu Snuviko cuidan cada elemento y hechura de su traje tradicional.
“La ropa no se hace sólo por hacerlo, sino que se debe conocer la historia de nuestros pueblos. Además, yo no puedo hacerlo como sea porque existen técnicas que se vienen heredando de generación en generación”, defiende Biridiana.
Explican que entre los elementos que identifican a las prendas de estos pueblos de Oaxaca son las alforzas en las mangas de las blusas, así como el cuello redondo y el adorno en pico en las blusas.

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“No vamos a dejar que se quiten los elementos básicos de las prendas tradicionales”, agrega Hortensia. Su hermana Carolina coincide, y señala que por ejemplo las blusas de las mujeres se han modernizado, sin salir de la originalidad.
Aunque la ropa tradicional se ha ido transformando a lo más estilizado, el miedo de las mujeres artesanas es que un día desaparezcan los elementos que les dan identidad.
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