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Coca-Cola cierra planta en Guerrero por ataques y amenazas

Acoso de grupos delincuenciales, entre las causas; se prevé que 160 personas quedarán sin trabajo

La madrugada de ayer un grupo armado pretendía disparar contra las instalaciones de la refresquera, pero sólo impactó un camión en la entrada (ANWAR DELGADO. EL UNIVERSAL)
24/03/2018 |02:31
Redacción El Universal
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Chilpancingo.— La embotelladora de refrescos Coca-Cola FEMSA (KOF) anunció el cierre indefinido de sus operaciones en Ciudad Altamirano, en la región de la Tierra Caliente de Guerrero, debido a que ha registrado dos meses de hostigamiento por parte de grupos delincuenciales contra sus colaboradores y ante la ausencia de un Estado de derecho en la zona.

La madrugada de ayer, un grupo armado pretendía lanzar bombas molotov y disparar contra la empresa, instalada en la zona desde hace 40 años. El ataque, según fuentes oficiales, fue frustrado por agentes de la Gendarmería, y lo único que logró fue impactar un camión en el acceso principal.

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El vocero de Grupo Coordinación Guerrero (GCG), Roberto Álvarez Heredia, informó que alrededor de las tres de la mañana, unos 20 hombres intentaron abrir el acceso de la embotelladora. Con un camión impactaron el portón, en ese momento llegaron los agentes y comenzó un enfrentamiento.

Aunque en la gresca no hubo lesionados, los agentes detuvieron a un agresor, además decomisaron armas y bombas molotov. Los otros atacantes huyeron y abandonaron una camioneta pick up.

Al mediodía, Coca-Cola FEMSA anunció el cierre de la planta en Altamirano: “Con el objetivo fundamental de preservar la integridad y la seguridad de sus colaboradores, Coca-Cola FEMSA decidió cerrar sus operaciones de forma indefinida, a partir del viernes 23 de marzo en Ciudad Altamirano, Guerrero. La medida fue tomada anteponiendo la seguridad de más de 160 colaboradores que laboran en el centro de distribución”, dijo la empresa en un comunicado.

El corporativo añadió que “la falta de condiciones necesarias para operar de manera eficiente y segura en esta zona del estado de Guerrero, así como la reciente agresión injustificada hacia uno de nuestros colaboradores, llevó a la empresa a tomar esta decisión”.

Dos ataques en una semana. El pasado miércoles, Coca-Cola reiniciaría su venta al público en Ciudad Altamirano, después de dos meses de haber suspendido la distribución debido al intento de extorsión de parte de un grupo delictivo. La venta sería a granel, sin que los camiones repartidores salieran a distribuir.

En enero, después de recibir mensajes de extorsión, Coca-Cola suspendió su servicio para evitar un ataque contra sus trabajadores; en febrero, cuando intentaron reiniciar las ventas, hombres armados quemaron un vehículo con los logotipos de la empresa. Tres días después, los trabajadores encargados de recoger los pedidos salieron resguardados por agentes de la Gendarmería. Sin embargo, la protección sólo se realizó en la cabecera municipal sin que entraran a las comunidades.

De acuerdo con testimonios de pobladores, los productos de Coca-Cola en Altamirano se venden a un precio más alto por la dificultad de la empresa para distribuirlos.

En 2014, una de las concesionarias de la refresquera cerró sus instalaciones en el municipio de Arcelia —también en Tierra Caliente— por el mismo motivo: la extorsión de grupos de la delincuencia organizada.

En esa ocasión la empresa despidió a más de 120 trabajadores.

Con este cierre, la Tierra Caliente se quedó sin distribución de Coca-Cola.

La Tierra Caliente es de las regiones más violentas de Guerrero. Ahora la disputan por lo menos cuatro bandas: La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, Los Tequileros y Guerreros Unidos, según informes oficiales. Sus nueve municipios están sin policías municipales; los pobladores son cuidados sólo por agentes estatales y los soldados del 34 Batallón de Infantería.

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