de los poblados Pinal Salinas y Tzajalnab del municipio tzotzil Zinacantán fueron y detenidos por lugareños católicos porque no aceptan cargos religiosos ni cooperan para las fiestas tradicionales, denunciaron los agraviados.

Desde hace más de cuatro años los católicos agredieron a tres familias evangélicas a las que , agua potable y les cerraron el camino para impedir el ingreso de vehículos. Además no permiten que sus hijos acudan a la escuela primaria Lázaro Cárdenas porque se niegan a dejar la iglesia del Séptimo Día.

Karen Ruíz Gómez, una de las afectadas del poblado Salinas, dijo que los católicos llegaron y los atacaron cuando una veintena de pobladores de esa comunidad y de Tzajalnab estaban en un culto religioso afuera de la vivienda de una de las familias protestantes.

En ese momento, vecinos católicos vigilaban para averiguar qué ocurría. Atravesaron un vehículo en el camino, cuyo conductor estaba ebrio. Mandaron una máquina que arrojó grava y llegaron más personas para tomar fotografías del acto religioso.

Las autoridades pidieron hablar con los vecinos de Tzajalnab que acudieron para encabezar la actividad religiosa y solidarizarse con los evangélicos. Así fue como aprehendieron a Francisco y otro más que tomaba fotografías, y le pegaron.

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Los agraviados acudieron a las oficinas de la Fiscalía Indígena para denunciar los hechos. Ahí Karen Ruíz dijo que los católicos detuvieron a su cónyuge Lorenzo Moisés Hernández Pérez y lo golpearon.

Les arrojaron piedras a los evangélicos y detuvieron además a su suegro Mariano Hernández Guillén. Hay once detenidos, varios de ellos están golpeados, afirmó.

Los católicos exigen a los evangélicos que dejen sus creencias y prácticas. Argumentan que éstos no aceptan cargos religiosos ni cooperan para las fiestas y no aceptan cargos comunitarios.

Estamos de acuerdo con desempeñar cargos comunitarios, pero no de su religión católica, enfatizó karen Ruíz. Exigió, asimismo a las autoridades que haya y se garantice la libertad religiosa.

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Sobre el caso, Antonio Vázquez Méndez, secretario de la organización Manos a la Obra, que acompañó y se solidarizó con los afectados a interponer la denuncia, expuso las amenazas lanzadas antes de la agresión de este viernes.

Enmarcó que el 15 de septiembre pasado, les fijaron un plazo de siete días para que llevaran sus pertenencias o serían echados.

Con la intervención del presidente municipal José Martínez Pérez, se detuvieron las amenazas y los hostigamientos , pero continuaron sin derechos y los servicios básicos.

El caso, consideró, Vázquez Méndez es un tema de fe, no comunitario, aunque los condicionan para la reanudación del agua y la energía eléctrica, a cambio de que acepten cargos religiosos y se sumen a las cooperaciones.

Los católicos los han amenazado de muerte si no renuncian a su fe, y como testimonio de solidaridad y apoyo este viernes se realizó una ceremonia religiosa afuera de sus viviendas con hermanos de la fe de Tzajalnab, aunque varios de los asistentes fueron detenidos y golpeados, puntualizó el secretario de la organización Manos a la Obra.

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