Hermosillo.- Entre oraciones, lágrimas y recuerdos, familiares, sobrevivientes y ciudadanos conmemoraron este 5 de junio el Décimo Séptimo aniversario del, tragedia que cobró la vida de 49 menores —25 niñas y 24 niños— y dejó secuelas permanentes en decenas de personas.

A las 8:00 horas se celebró una misa frente a las ruinas de la estancia infantil, ubicada en las calles Mecánicos y Ferrocarrileros, en Hermosillo. El acto reunió a madres, padres, familiares de las víctimas y más de 40 sobrevivientes, hoy jóvenes de entre 18 y 20 años de edad.

La ceremonia religiosa fue oficiada por el sacerdote Martín Everardo Peralta Pérez quien dirigió un mensaje de consuelo y esperanza a las familias que continúan enfrentando el dolor de la pérdida.

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“Han pasado ya 17 años, pero el amor por sus hijos permanece intacto. El dolor de la ausencia sigue presente”, expresó durante su intervención, al señalar que la fe ha sido un acompañamiento constante para quienes han vivido el duelo desde aquel 5 de junio de 2009.

Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando la sobreviviente América Villarreal interpretó la canción “Recuérdame”, provocando lágrimas entre los asistentes que escucharon en silencio la interpretación dedicada a las niñas y niños fallecidos.

Posteriormente se realizó el tradicional pase de lista de las 49 víctimas.

Foto: Especial
Foto: Especial

Tras mencionar cada nombre, familiares y asistentes respondieron con una frase que se ha convertido en símbolo de la lucha por la justicia: “¡No debió morir!”.

Durante la ceremonia también tomó la palabra Juanita Luna, madre de una de las víctimas, quien recordó la forma en que las familias han mantenido viva la memoria de sus hijos.

La presencia de pequeñas aves. “Ver colibríes significa que están aquí. A lo largo de estos 17 años nos han acompañado muchas manos unidas. Iniciamos hace 17 años buscándolos casa por casa y apoyándonos en medio de esta tragedia”, expresó con sentimiento.

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En el marco del homenaje se entregó un reconocimiento a Gabriel Alvarado, abogado de la organización Manos Unidas por Nuestros Niños, agrupación que ha acompañado a las familias en la búsqueda de justicia y atención para las víctimas.

La conmemoración concluyó con la liberación de globos rosas y azules al cielo, un acto simbólico que recordó a los 49 menores fallecidos y que, una vez más, convirtió el dolor en memoria colectiva.

A 17 años del incendio que marcó la historia reciente de México, las familias de la Guardería ABC reiteraron que la exigencia sigue siendo la misma: memoria, verdad, justicia y garantías de no repetición.

afcl

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