Algo extraño está ocurriendo con la policía de Estocolmo. Varios agentes están siendo asesinados y nadie sabe quién está detrás de los crímenes.

El caso se vuelve todavía más inquietante cuando dos policías son encontrados sin vida en una casa del archipiélago, después de haber acudido al llamado de una mujer que aseguraba estar en peligro.

Este es el punto de partida de "Sacrificio de sangre", el nuevo thriller sueco de Netflix que en sólo cinco episodios combina investigación criminal, secretos familiares y una buena dosis de tensión.

Para resolver los asesinatos, el detective Thomas Berg tendrá que pedir ayuda a su padre, Alfred, un expolicía alcohólico con quien lleva años distanciado. Así, lo que comienza como una investigación, pronto obliga a ambos a enfrentarse con una relación familiar llena de heridas que no han terminado de cerrar.

Y es justamente ahí donde la serie encuentra algo más interesante. George Kay, su creador, utiliza el misterio para poner frente a frente a dos personajes que conocen perfectamente el mundo de la policía, pero que tienen muchas más dificultades para entenderse entre ellos.

La producción recupera los elementos que suelen hacer atractivo al "Nordic noir" (género de ficción criminal escandinavo): escenarios fríos y aislados, una investigación llena de secretos y una violencia que aparece desde el comienzo.

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Aunque no todos los giros tienen la misma fuerza y la serie puede perder algo de intensidad conforme avanza, consigue sostener una pregunta que va más allá de descubrir al responsable: ¿Qué lleva a un padre y a un hijo que alguna vez lo compartieron todo, hasta el mismo sueño, a separarse?

Dónde ver: Netflix

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