Los romances de época suelen contar historias rosas, en las que el galán conquista a la damisela, enfrenta toda clase de obstáculos por su amor y termina convirtiéndose en el centro de su vida.

“Mal de amores”, sin embargo, es diferente. Aunque juega con esa fórmula, el interés de la protagonista es más urgente que resolver que su vida sentimental: ella quiere estudiar, ser independiente y decidir por sí misma qué hacer con su futuro en un contexto en el que las mujeres no gozaban de esos privilegios.

Ambientada en el México de la Revolución, la trama sigue a Emilia Sauri (Renata Vaca), una joven criada en la ciudad de Puebla por una familia liberal y de mente abierta. Ella crece con una aspiración inusual para las mujeres de su época: estudiar y ejercer la medicina.

A la par de su lucha por cumplir sus sueños, se encuentra dividida entre dos hombres completamente diferentes. El de Daniel Cuenca (Juan Pablo Fuentes), su primer amor convertido en revolucionario, y Antonio Zavalza (Iván Amozurrutia), un médico que busca la paz

Pero si algo mueve la historia no es solamente la pregunta de con quién se quedará Emilia, sino ¿Qué tendrá que hacer llegar a ser quien ella quiere?

Ese es el punto que hace que “Mal de amores” no se quede en el romance de época tradicional. El amor está en el centro, pero comparte espacio con la ambición, la independencia y las decisiones de una mujer que no está dispuesta a que su destino esté en manos de alguien más.

[Publicidad]

Como dato curioso, la serie es la adaptación de la novela de Ángeles Mastretta. Catalina, hija de la escritora, leyó la novela cuando tenía 12 años y desde entonces imaginó llevarla a la pantalla. Décadas después, fue ella quien adaptó y produjo la serie y comparte la dirección con Humberto Hinojosa.

Dónde ver: Netflix

Google News

[Publicidad]