
Jay de la Cueva se sincera y habla de su fuerza para comunicar trascendencia, a través de la música, como un privilegio, pero también como un objeto de incomodidad para sus colegas y revela que, algunos de ellos, son algunos músicos en los que ha estado en la misma agrupación.
En entrevista para el podcast "Mejor Q´ Ayer", el instrumentalista habló de su larga trayectoria pues, pese a ser todavía, un músico muy joven, el hecho de tener un padre que ya se dedicada a la música, lo impulsó a aprender a tocar la batería desde los tres años y, posteriormente, a los nueve, tener su podría banda, Microchips.
Luego de su debut, en el bajo, Jay se integró a otros grupos como Las Víctimas del Doctor Cerebro y, a los 16 años, fundó su propia banda, también estuvo en Molotov, pero la invitación de Paco Huidobro -líder de Fobia-, para tocar la batería en su grupo, hizo que su estancia en la banda fuera casi gugaz.
No fue sino hasta que se convirtió en el frontman de Moderatto que, finalmente, de la Cueva, sintió que su sueño de tener una banda propia, y prósperar en su carrera como músico, se cumplía.
Y, aún experimentado el mayor de los éxitos, cayó en la cuenta de una cosa que, con su alterego como Bryan Amadeus, lo catapuló a adoptar la confianza que, como Jay de la Cueva, no tenía y, a raíz de sus miedos e inseguridades, se resguardó en su personaje para desenvolver las que, en realidad, eran sus auténticas ideas y más primigenios pensamientos.
"Un alterego que me acompañó, durante 24 años, con una de mis bandasm entonces, estado con una de estas bandas, Moderatto, hice un alterego, ahí aprendí que, todo lo que me daba miedo, se lo aventé al alterego, todas las cosas que no me atreví a hacer, pensando como Jay de la Cueva, se las daba al alterego, me resultaba más fácil, pero ella yo, a los 21 años, teniendo más miedo e inseguridad a enfrentarme a ciertas cosas ".
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En este tenor, el cantante habló de la forma en que se expresa creativamente y señala que, aunque las canciones que compone llevne su nombre, en su interior, cree que es una fuerza la que lo concita a escribir y componer como lo hace.
"Yo vengo a hacer esa divinidad que no me pertenece a mí, viene de otro lugar, yo sólo soy un canal de eso y un vehículo para llegarlo a la gente, creo que con lo hago, puedo inspirar, como hay gente que a mí me ha inspiradom ahí encuentro mucha belleza; yo de entrada, tengo una conexión con los sonidos, para mí hay imágenes en la música, mi facilidad siempre fue mucho más con la armonía y la melodía, con los ritmos", ahondó.
Fue entonces que expresó que, en alguna de las agrupaciones a las que ha pertenecido, sin especificar cuál, percibió la incomprensión de sus colegas, que no entendían esa necesidad de comunicar innata a él y la fuerza energética que produce en aquellas personas que escuchan su música.
"Tuve mucha facilidad para desarrollarme como músico, puedo tocar bien un instrumento, pero lo que más me importa, no es tocar bien el instrumento, me importa conectar, me importa hacer sentir algo a la gente, que algo le provoque, no tiene que ser obvio, la gente solita se conecta y, esa fuerza, es increíble y muchas veces..., no hay gente envidiosa, sino más bien gente que es desafortunada para que no entienda que no envidian lo que tienes, si no más bien lo que les rerpesentas que tienes, y eso, puede ser de la misma gente que te acompaña en una banda y es delicado, por lo menos, esa es mi percepción".
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