En el corazón de los Alpes italianos, entre la nieve que guarda historias de gloria y resistencia en los Juegos Paralímpicos de Invierno, México tiene un nombre que resuena con mucha fuerza: .

A los 13 años, un accidente de ciclismo de montaña cambió su vida para siempre. Las vértebras dañadas colapsaron y la médula quedó comprimida, lo que lo dejó sin movimiento de la cadera hacia abajo.

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Los pronósticos médicos fueron devastadores: Una vida en cama. Sin embargo, Velásquez decidió escribir otra historia. Con disciplina y una voluntad indomable, se rehabilitó y encontró en el monoesquí alpino no sólo un deporte, sino una nueva forma de libertad.

Hoy, en Milán-Cortina 2026, celebra su quinta participación paralímpica y se consolida como un referente histórico, además de un símbolo de esperanza para la sociedad mexicana.

“Le agradezco a la vida por dar un poco de esperanza a la sociedad. He tenido que recargarme mucho en ella, porque me rompí la espalda, o familiares han perdido la vida. Siempre he sido un fiel creyente de que, pese a todo lo malo, siempre sale el sol, y es un privilegio representar eso”, expresó, en entrevista con EL UNIVERSAL Deportes.

Foto: Gabriel Pano/ EL UNIVERSAL
Foto: Gabriel Pano/ EL UNIVERSAL

Arly, quien sufrió una accidentada presentación en tierras olímpicas al perder el equilibrio en su primer descenso en la prueba de downhill y más tarde finalizar en el sitio 15 del Super-G, pidió a los mexicanos no quedarse con ganas de nada.

“Hay que vivir con integridad. No hay nada más importante que ser una persona de honor y defender lo justo”, concluyó el para esquiador mexicano.

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