Adelantado a su tiempo, el director cinematográfico (Badajoz, 1918-1992) brindó a la historia del cine mexicano joyas fílmicas como Mecánica Nacional (1971), Tiburoneros (1962) y Semana Santa en Acapulco (1980), piezas que hoy forman parte de dos universos del cine de la segunda mitad del siglo XX: el y el Cine de Autor.

Exiliado de España por la Guerra Civil, Alcoriza llegó a México en 1940 y estableció una profunda relación profesional con el cineasta Luis Buñuel, tanto que Alcoriza realizó el guion de Los olvidados, una de las películas más representativas de la Época de Oro. Sin embargo, ambas carreras tomaron rumbos distintos: mientras que Buñuel alcanzó la fama, Alcoriza permaneció en el lado borroso de la historia del cine nacional.

Para rescatar su legado, así como valorar su huella en la cinematografía mexicana, el crítico de cine Rafael Aviña se dio a la tarea de investigar a profundidad la vida y obra de Alcoriza, una tarea que realizó en colaboración con la Cineteca Nacional, ya que en 2020 se restauraron algunas películas del director, lo que dejó ver un hueco en la investigación histórica alrededor del también actor, ya que son casi nulas las investigaciones sobre la obra de este creador.

El director Luis Alcoriza (con gafas) y Alex Phillips Jr., mientras se preparan para una toma aérea de la famosa película Macanica Nacional, en 1971. FOTO: Luis Alcoriza. Lo que importa es vivir
El director Luis Alcoriza (con gafas) y Alex Phillips Jr., mientras se preparan para una toma aérea de la famosa película Macanica Nacional, en 1971. FOTO: Luis Alcoriza. Lo que importa es vivir

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El resultado de la investigación dio como fruto el libro Luis Alcoriza. Lo que importa es vivir (Cineteca Nacional, 2025), presentado recientemente. En entrevista, Aviña relata su proceso de investigación, el legado de Alcoriza en el cine mexicano y las razones por las que, hoy más que nunca, sus películas son vigentes y deben formar parte de la enseñanza básica en las escuelas de cine.

Aviña, periodista y escritor, vio una ventana de oportunidad cuando en 2020 la pandemia lo dejó sin espacios para escribir, por lo que volcó su dedicación a investigar todo lo posible sobre la vida y obra de Alcoriza.

Algo que destaca Aviña es que no es una investigación que sólo tome como referencia a la crítica cinematográfica de la época, sino que reconstruye el contexto político y social para entender los momentos en los que Alcoriza construyó sus películas y las estrenó en los cines nacionales.

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“Todas las películas de Alcoriza son en general diferentes, hay algunas cosas que se relacionan temáticamente, por ejemplo, las primeras tres películas que hizo, a la que se le conoce como La trilogía de las tres T (Tlayucan, Tiburoneros y Tarahumara), son historias de provincia, pero son muy opuestas entre sí”, explica Aviña, y resalta que, a diferencia de otros cineastas de la época, Alcoriza no era lineal, no seguía temáticas, él intentaba retratar “esa mexicanidad”.

Para reconstruir el contexto, Aviña se apoyó en periódicos de la época. “En el encierro no había forma de acudir a las hemerotecas, pero podías conseguir en línea algunas cosas interesantes, así logré trabajar con la hemeroteca de EL UNIVERSAL y otras; tengo una colección espléndida de periódicos que retratan cómo era la época en la que Alcoriza realizaba sus filmaciones”, dice y agrega “claro que había cosas de los estrenos y la crítica, pero yo estaba interesado en el contexto de la época, cómo era el estado de la industria del cine”.

Hallazgo inédito

Al buscar todo tipo de material de Alcoriza, Rafael Aviña encontró un viejo guion recuperado por el actor Rodolfo de Anda en 2008. Ese guion fue elaborado en colaboración con el escritor Gabriel García Márquez.

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“Es una cosa rarísima que encontré al investigar. Parece que Alcoriza había invitado en algún momento a Rodofo de Anda para ser actor de esa obra, titulada Los llaneros. Por razones personales no se pudo realizar la película, pero en 1992, al fallecer Alcoriza, De anda busca ese guion y lo encuentra en un viejo garage de Alcoriza. El guion tenía una versión en inglés y otra en español; en la versión en inglés es cuando se dan cuenta que fue escrita también por García Márquez. Me sorprendió porque prácticamente el guion estaba casi en la basura”, relata.

Aviña agrega que De Anda intentó filmar ese guion, pero en 2008 no había interés por producir películas de western, ya que, revela el crítico, el guion cuenta la historia de dos pistoleros, uno joven y otro de edad avanzada.

De Anda falleció en 2010, por lo que el guion debe permanecer con los familiares del actor, cuenta Aviña. “El guion ahí está para que un joven cineasta lo recupere, son esas cositas, esas joyas que valdría la pena rescatar y hacer”.

El libro da cuenta de la amistad entre Luis Alcoriza y el escritor Gabriel García Márquez; en la imagen, compartiendo tragos en la década de 1950. Foto: Luis Alcoriza. Lo que importa es vivir
El libro da cuenta de la amistad entre Luis Alcoriza y el escritor Gabriel García Márquez; en la imagen, compartiendo tragos en la década de 1950. Foto: Luis Alcoriza. Lo que importa es vivir

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Cine de autor

Alcoriza no solo fue un reconocido director, sino que desciende de una familia de actores. Pocos años después de llegar a México, participó como actor en algunas películas, como Naná (1944) y Capitán Malacara (1944).

Además de su debut como guionista en Los olvidados, elaboró los guiones de otras tantas películas, como El muro del silencio (1972) y Departamento de soltero (1969).

Para Aviña, su legado más importante es su visión como director, ya que es, probablemente, el mayor exponente de esa transición del cine de la Época de Oro y el cine autoral.

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Parte de esa fascinación por experimentar con las temáticas del México del siglo pasado provino de su esposa, Janet Alcoriza. “Vio en México la belleza, lo espectacular de los estados, la grandeza, pero también vio que esa misma gente amable y linda podía ser asquerosa y repulsiva, vio esa doble moral que caracteriza a los mexicanos, pero era sensible y creo que lo fue por Janet Alcoriza, porque con ella escribió muchos guiones. Janet lo impulsa a salirse de esa visión machista, de hablar de las mujeres, de la violencia, de la sexualidad”.

Aviña menciona que es evidente que Alcoriza es uno de los grandes representantes de la Época de Oro del Cine Mexicano, porque hizo guiones de importantes películas comerciales, y llegó a trabajar al lado de figuras de relevancia, como Pedro Infante.

Sin embargo, desde su debut como director con el filme Los jóvenes (1960), desde esa década, mostró su vocación autoral en una época donde predominaba una forma de realizar y consumir cine.

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“Mecánica Nacional es en toda su construcción una película de cine de autor, también Tiburoneros; eran películas fuera de serie, estaban adelantadas a su época y lo digo porque ciertas temáticas que tocó Alcoriza se desarrollaron casi 20 años luego de la caída del franquismo en España”.

Aviña cuenta que una de las últimas películas de Alcoriza fue Lo que importa es vivir (1986), así como La sombra del ciprés es alargada (1989), esta última realizada también en España y que retrata el exilio español.

Al final de su vida, el cine mexicano estaba en transformación, detalla Aviña. “Al final de su carrera es cuando debuta Del Toro, Cuarón; ya no estaba escribiendo, creo que fue deprimente para él la última etapa de su vida”.

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