Para la bibliografía —disciplina que se ocupa de la descripción y estudio de los libros y sus ediciones—, “lo raro” es lo escaso y peculiar de obras escritas en su manufactura y contenido. Y justo esas obras curiosas y peculiares se congregan en Rarezas documentales y literarias. Una biblioteca digital Siglos XIX y XX, que lanzará mañana el Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB) de la UNAM en la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (Filuni), para poner a disposición del público, pues es de acceso libre, un riquísimo catálogo de obras y documentos originales, pero sobre todo raros, poco conocidos e incluso de autores olvidados.
Entre esos libros raros y singulares hay uno con varias “anomalías”: Con la sed en los labios, único poemario de Enrique Fernández Ledesma, que perteneció a Xavier Villaurrutia y que contiene ilustraciones que fueron recortadas y pegadas en sus páginas, de ejemplares de El Universal Ilustrado, donde se publicaron esos poemas por vez primera entre julio y diciembre de 1919.
El historiador Alexis Retana, colaborador principal de este proyecto bibliográfico que coordina el investigador del IIB Pablo Mora Pérez-Tejeda, cuenta que El Universal Ilustrado publicó algunos poemas de Enrique Fernández Ledesma acompañados de ilustraciones de Gabriel Fernández Ledesma y de David Alfaro Siqueiros, “posteriormente, no sabemos si fue Xavier Villaurrutia, pero a él pertenecía este libro, le pusieron las ilustraciones de los poemas que venían ilustrados en EL UNIVERSAL, y esto resulta muy interesante porque de esta publicación de Con la sed en los labios se publicaron 150 ejemplares de una edición especial que tiene estas ilustraciones”.
Pero el libro que la Biblioteca Nacional de México resguarda y que desde el sitio: https://rarezasdocumentales.iib.unam.mx/ se puede descubrir, leer, visualizar y descargar algunas páginas, perteneció a Villaurrutia y es el ejemplar original que tiene los recortes del periódico y pegados. “Allí ya nos está hablando de una singularidad muy particular sobre cómo se leen las obras y las prácticas de lectura de los diferentes lectores”, afirma Retana.
La biblioteca digital Rarezas documentales y literarias tiene su origen en la colección de “Obras raras y curiosas” de la Biblioteca Nacional; en Los raros y los otros. Autores y ediciones, un libro coordinado por Pablo Mora y publicado en 2023; y se inspira en Los raros, de Rubén Darío, un volumen de retratos literarios de una genealogía de escritores que apostaron por una práctica de la literatura atípica.
Esta biblioteca digital que tiene la curiosidad de ser también una especie de libro pues tiene registro de ISBN, permite acceder a otras obras y documentos literarios, conocer la historia de cada obra y del autor, su semblanza y fotos, índices temáticos asociados, descripciones particulares y descarga de imágenes; además vincula a otros libros de los autores e indica en qué área de la Biblioteca están.
Entre esas primeras joyas hay otras rarezas, como la novela de corte fantástico Viajes por una oreja, de un casi desconocido Santiago Sierra, periodista y poeta que nunca publicó la novela en libro, sino por entregas en el periódico literario Violetas en 1869, porque el autor, que era hermano del educador Justo Sierra, murió en un duelo, que se sabe fue con el periodista Irineo Paz, abuelo de Octavio Paz.
Otro ejemplo que cita Retana es Poetas Nuevos de México. Antología con noticias biográficas, críticas y bibliográficas, que publicó Genaro Estrada en 1916. “El ejemplar disponible en esta biblioteca digital tiene recortes de periódicos con los retratos de los autores que aparecen en el poemario. Eso nos habla mucho de la circulación de los libros, de las prácticas de lectura, de la incorporación de materiales ajenos propiamente al libro o que forman parte de otras ediciones y que aquí constituyen materiales muy singulares”.
Es el caso de otro ejemplar: Un año en México, de Gustavo Baz, una Edición Príncipe y la única de la que se tienen noticia en México, publicada en 1887 y contiene una dedicatoria de Gustavo Baz a Federico Gamboa. Además de su manifactura singular, al interior de la obra hay notas que indican su pertenencia a Gamboa (autor de Santa), quien comparte la autoría del libro al colaborar con una crónica.
Otra joya es Poemas sudras, que en 1903 publicó Rafael de Zayas Enríquez, periodista que es poco conocido como poeta pero que escribió este poemario que Retana califica como revolucionario en términos de la posición que toma respecto a las clases sociales y castas.
“Hemos logrado concluir toda esta investigación de un proyecto que lleva alrededor de ocho años de labor colectiva para poder presentarlo en formato digital. Ahora, los usuarios ya pueden acceder a esta biblioteca digital que tiene la particularidad de tener múltiples vías de entrada o de arribo a estos documentos. En la introducción del sitio web encontrarán una breve descripción del proyecto, de cómo surge a partir de las colecciones de la Biblioteca Nacional de México”, apunta Alexis Retana.
Y agrega que el doctor Pablo Mora es la pieza que ancla todos los esfuerzos, y reconoce y celebra el trabajo de muchos profesionales de Bibliográficas y estudiantes que han participado en el desarrollo de este catálogo único en México y en el mundo.
“Pablo Mora ha trabajado durante muchos años la poesía de finales del siglo XIX y principios del XX. En ese sentido era un conocedor muy cercano de la tradición poética y también lleva muchos años investigando a otros autores que están fuera del canon. Con ese ojo de investigador se puso la mira sobre algunos autores o documentos; los criterios de valorización de estos materiales fueron por la originalidad, cualidades literarias, de que presenten un estilo heterodoxo para el contexto de su época, que planteen alguna innovación o singularidad editorial o material; y algo que tiene que ver mucho con la circulación y con el coleccionismo, que es ya obras singularizadas por a quiénes perteneció este libro antes de llegar a la Biblioteca Nacional”, asegura Retana.
El investigador apunta que la intención de esta biblioteca digital es que se nutra de otras voces, otros investigadores, no sólo al interior del país o de la Biblioteca Nacional de México, sino dentro del amplio panorama de las rarezas y curiosidades documentales bibliográficas que puedan incluirse. “Ya hay algunos avances de nuevos documentos y nuevas obras, ya están participando otras investigadores; el objetivo de la biblioteca es que se abra a un espectro mucho más amplio”.
Rarezas documentales y literarias. Una biblioteca digital Siglos XIX y XX, coordinada por Pablo Mora Pérez-Tejada, que incluye algunos artículos de libros, textos de revistas y documentos, será presentada este sábado 29 de agosto, a las 12 horas en la Filuni.
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