Detrás de la tragedia en hay análisis profundos y complejos. Julio César Jasso eligió un 20 de abril, la misma fecha en la que nació Hitler y se llevó a cabo la masacre de Columbine, para atacar a turistas que paseaban por la zona arqueológica. La noticia circuló ampliamente: Jasso llevaba una foto generada con Inteligencia Artificial en la que lo acompañaban los asesinos de Columbine y, en redes sociales, se difundió también que el agresor decía ser autor de una serie de libros, firmados como Vilhjálmur M. Marsson, que aparecen en la plataforma de Amazon, pero no están disponibles. Hoy existe una generación que ha vivido en un escenario de desregulación cognitiva del que no se tienen antecedentes, afirma el sociólogo chileno Alberto Mayol. Al ataque lo cruzan conceptos que el académico menciona: el fenómeno replicante de otros ataques, la promesa de ser alguien, tener un rol, y los mecanismos de la sociedad del espectáculo.

“Este atentado nos está mostrando —usaré un concepto que usó Houellebecq— una ampliación del campo de batalla. Esto se amplió, no es el caso del chico resentido del colegio (y todos han sido víctima del bullying, así que es un argumento que da un poco lo mismo). El proceso es menos importante que entender el acto en sí. El acto en sí es producir escándalo, es un asesinato que no tiene ningún resguardo de vergüenza, es explícito, y es un asesinato que es también suicidio en la práctica. Es un acto en el cual se espera nada más que esta gloria extraña, pervertida, pero gloria al fin, de convertirse en parte del sistema viral”, afirma el investigador.

Hay un historial que hace una especie de trazo, no sólo en México, sino en distintos puntos del planeta: ataques cometidos por jóvenes que atravesaron la pandemia en un periodo formativo crucial y que han crecido inmersos en la era digital. Jóvenes, afirma Mayol, involucrados en estas dinámicas desde los 14 o 15 años, y, en medio, empresas que ni siquiera son enjuiciables salvo que se viva en Estados Unidos.

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Jasso llevaba una foto generada con Inteligencia Artificial en la que lo acompañaban los asesinos de Columbine. Foto: Especial
Jasso llevaba una foto generada con Inteligencia Artificial en la que lo acompañaban los asesinos de Columbine. Foto: Especial

El origen de la enfermedad mental o las situaciones previas de enfermedad mental “no es la predisposición de quien padece la patología, sino que es fundamentalmente que se ha relacionado con un conjunto de estímulos que tienen la capacidad de generar ese problema de salud mental, vivimos en una sociedad donde hay mucha confusión, donde fuimos capaces de entrar al siglo XXI diciendo tonterías más tontas que las del siglo XVIII”.

Esther González Ovilla, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, especializada en adolescentes en conflicto con la ley y la construcción de la identidad, afirma que los tiroteos en masa son un asunto multifactorial: “Bajo la cultura de las redes sociales, bajo la cultura de la digitalización, bajo una cultura de pertenencia, evidentemente habrá cambios en la personalidad. Esto no necesariamente se circunscribe a un lugar geopolítico”.

Habría que mirar, continúa la profesora, cómo la exposición masiva, ya sea en situaciones de violencia o desastres relacionados con la degradación humana, las muertes multitudinarias se naturalizan: “Empieza a construirse una indiferencia hacia la humanidad misma. Hemos perdido nuestra capacidad de asombro respecto a la pérdida humana. Entonces una cultura de indiferencia en la humanidad, va a hacer permisibles actos así”.

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El chileno Alberto Mayol dice que al actuar los jóvenes esperan “nada más que esta gloria extraña, pervertida, de convertirse en parte del sistema viral”. Foto: KARLA GUERRERO/EL UNIVERSAL
El chileno Alberto Mayol dice que al actuar los jóvenes esperan “nada más que esta gloria extraña, pervertida, de convertirse en parte del sistema viral”. Foto: KARLA GUERRERO/EL UNIVERSAL

Mayol complementa: “Los chicos pasan por tormentos psicológicos que hoy se intensifican porque le interesó tal o cual historia en algún reel de Instagram, y se le va a replicar la historia, y le va a generar un placer traumático, un placer de estar confirmando su tesis constantemente”.

González Ovilla subraya la dificultad actual para conectar con otras personas. Una dificultad que, sin embargo, ha existido desde siempre: “El problema no es internet, sino aprender a formar personas con un sentido crítico, ese es el problema”. Y enfatiza que las redes sociales son sólo una vía de construcción de la identidad.

Para el antropólogo y sociólogo Roger Bartra la enfermedad mental está influenciada por el entorno social. Y aunque hay casos en los que se pueden delinear puntos en común, no hay que sobreinterpretar: “La sociedad se asusta ante estos acontecimientos y busca explicaciones. Es muy posible que la explicación no exista, en el sentido de ligar unos hechos con otros”.

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Explica que estos hechos son producto de una especie de ruleta de circunstancia: a lo que implican los problemas de salud mental, se añade que son jóvenes provenientes de contextos disfuncionales, víctimas del crecimiento urbano desaforado: “Conforme la sociedad se urbaniza, muchos jóvenes pierden la dimensión del entorno, no entienden los cambios. Si están en la adolescencia es un momento especialmente difícil, son individuos muy sensibles y pueden ser afectados por diferentes fenómenos mentales, patológicos. En jóvenes vulnerables, el entorno comienza a ser extraño y genera grandes tensiones en una sociedad que cambia rápidamente y arrastra las personas a nuevas situaciones, que es lo que pasa con procesos rápidos de industrialización, urbanización y migración”.

Julio César Jasso atacó a turistas en la zona arqueológica de Teotihuacán en la misma fecha que nació Hitler y ocurrió la masacre de Columbine. Foto: Especial
Julio César Jasso atacó a turistas en la zona arqueológica de Teotihuacán en la misma fecha que nació Hitler y ocurrió la masacre de Columbine. Foto: Especial

Mayol coincide: “Todas las personas quieren tener un rol en la sociedad, incluyendo los criminales y psicópatas. La gran promesa de las sociedades occidentales modernas es que todos vamos a tener un rol en la sociedad. No hay nada más importante que tener un rol que tenga poder”.

La sociedad del espectáculo convierte todo en mercancía —afirma el analista chileno— entendiendo la palabra mercancía no como algo de valor monetario, sino como un espejismo de integración, valor y experiencia destacables. “Lo que se replica es la idea de un espectáculo sangriento, relativamente aleatorio, en un lugar que puede significar algo, aunque esa significación sea bastante propia de quien lo ejecuta. Lo que está claro es que es ostentoso, visible y que va a conmover a la opinión pública en todo el mundo. El fenómeno de esta inserción a través de las redes sociales recién está siendo investigado”.

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Bartra señala que, durante los últimos años, el Estado está retrocediendo en los temas de salud social: “Si las instituciones encargadas de la salud pública son precarias, ¿qué esperar de enfermedades que son difíciles de comprender y no son fácilmente reconocibles, como las enfermedades mentales? El contexto de la salud pública en México está tan deteriorado que podemos esperar muy poco para enfrentar estos casos”.

González Ovilla hace hincapié en que sería un peligro distinguirnos diferentes, como si estas tragedias no pasaran en México con la habitualidad de Estados Unidos porque no tenemos una cultura de armas o de ejercer el poder desde un lugar abusivo: “Pareciera que desde la construcción del ser mexicano, una parte de nosotros cree que no somos personas agresivas o que ejerzamos poder respecto al otro. Me costaría trabajo verlo así, sinceramente”, concluye.

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