Yo he vivido de la gramática latina por lo menos 50 años. No me hace falta nada. Me siento feliz”, afirma Bulmaro Reyes Coria (Villa Morelos, Michoacán, 1949), profesor de latín en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM desde 1979, investigador en el Instituto de Investigaciones Filológicas y el traductor del latín más importante de México en la actualidad.
En entrevista, Reyes Coria habla sobre su proyecto más reciente: La Gramática, de Marciano Mineo Félix Capela, cuya introducción, traducción y notas quedaron en sus manos y que editó recientemente el Departamento de Publicaciones del Instituto de Investigaciones Filológicas. La experiencia que le ha dado casi medio siglo como maestro y que lo ha convertido en traductor del latín al español, le permite reflexionar sobre los recursos que tienen las Humanidades para operar en el país y el valor crucial del latín para desentrañar la historia mexicana y desarrollar el pensamiento.
Sobre La Gramática afirma que a Marciano Capela lo han llamado enciclopedista: “Alguien que reunió conocimientos de aquí y de allá y los puso juntos. Primeramente, no es un proyecto sencillo. Marciano Mineo Félix Capela ha sido catalogado como un autor de lectura, a veces, incomprensible. Por lo menos, de lectura no fácil para suavizar las cosas. ¿Por qué mi interés en Marciano Capela? Quizá esa sea la pregunta más importante para mí personalmente. Yo nunca tuve interés en Marciano Capela más que de manera histórica porque se metió un poco en mi vida por la historia de la retórica”.
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Cuenta que un colega, José Molina Ayala, quien falleció en 2021, le insistió en traducir a Marciano Capela. La traducción derivó en un trabajo conjunto que duró tres años: los dos primeros libros de las Nupcias de Filología y Mercurio. La historia de las bodas de un Dios con una humana que era pura sabiduría, explica el maestro: “Solo que Mercurio se sentía más sabio que ella. Como siempre, el género masculino siempre se ha sentido superior. Pero ahí, desde entonces, se demuestra que no”.
Mercurio le presenta a su esposa, Filología, siete mujeres que están a su servicio: la Gramática, la Dialéctica, la Retórica, la Armonía, la Geometría... En esa historia resumida, Bulmaro Reyes traduce el libro dedicado a la Gramática y lamenta que en las escuelas ya no se enseñe Gramática, sino español. “Recuerdo que a mi hijo lo pusieron a leer un gran libro: Los de abajo, de Mariano Azuela. ¿Qué me va a enseñar este libro? Mucho español si le pongo atención a la escritura. Pero al preguntarle a mi hijo, ¿cuántas son las partes de la gramática? La respuesta fue: no sé”.

¿Cuál es la mayor virtud que ve de aprender latín?
El aprendizaje de una segunda lengua es formativo. Te hace crecer. Incluso, adquirir una tercera es más fácil. Y adquirir la cuarta es más fácil todavía (... ) La gramática es el arte de hablar y escribir una lengua. Si la hablas con orden, si la escribes con orden, estás persiguiendo un orden interior y un pensamiento en orden.
Y sobre el presente, ¿qué arroja el estudio del latín?
Hay mucha historia en México escrita en latín. Un montón de manuscritos latinos que nadie sabe qué dicen. ¿Por qué están ahí guardados? Porque hay pocos latinistas. Y porque hay menos presupuesto para tanto latín existente en esos archivos. Habrá quien diga que ya hay Google Translator y traduce latín. Pero si le pongo una oración complicada de Capela, lo reprueba. No hay quien pueda pasar con el Google Translator.
¿Por esto diría que es fundamental para recuperar la historia mexicana?
La historia política, la social, un poco. La cultural, mucho. Dirán que lo más importante ya está traducido. Sí, lo más importante, conocido. De lo que no está traducido, ¿cómo sé que no es lo más importante? Hay archivos en el Archivo General de la Nación, en la Biblioteca Pontificia, en los archivos de Michoacán. Archivo es un decir, sin nombre propio.
¿Qué tanto interés hay en el latín hoy?
El latín tiene muchos adeptos y muchos detractores. Una vez en la revisión del plan de estudios, algunos profesores decían, ¿para qué queremos latín? Curiosamente, ese profesor, esa profesora, no sabían latín. Pero ninguno de los que sí aprendieron latín están contra él.
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¿El interés es el mismo que cuando usted empezó?
Soy profesor de latín en la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas, que ha ido creciendo. Como las letras clásicas también han ido creciendo. Entonces, los porcentajes no son realmente elocuentes porque antes había una población menor, ahora la población es mayor. Creo que el interés es igual. Entran a mi salón, quizá, 32 alumnos en primer año. Antes me asignaban 40, pero como hay más profesores, ahora me asignan 30. Y se me va a mí uno y vienen otros de otros grupos. Es un termómetro del que no puedo dar fe.
¿La crisis de las humanidades ha pegado en el latín?
Ahora se lee más latín que antes. Pero estoy diciendo que ahora hay más población. No sé cómo tendríamos que hacer una estadística para ser justos en la valoración. Hay crisis institucional, como en Inglaterra que cierran centros donde se estudiaba el latín. No sé si los seminarios hayan recuperado el estudio del latín, pero lo rechazaron totalmente en el Concilio Vaticano II. El latín lo quitaron del rito y esto eliminó mucho. Se estudiaba filosofía en latín. Hubo una época en que el latín fue lengua franca. Quiere decir esto que se reunían un español, un alemán y un japonés y si sabían latín podían comunicarse.
¿Cuál es el mayor reto del estudio del latín en México?
El presupuesto y que hay poca ilusión de la juventud para estudiar latín. Es decir, en general estudiamos para vivir mejor y pensamos siempre económicamente. No pensamos en estudiar para ser mejores en la vida. Yo mismo dije: voy a estudiar una licenciatura para dejar de checar tarjeta. Esto multiplícalo por el número que quieras. Pero, ¿cuál es el presupuesto que se da, en general, a las humanidades? Y en particular al Colegio de Letras Clásicas de la Facultad de Filosofía. Tiene muchos alumnos, ¿a la salida a dónde van?, ¿a este instituto?, ¿al centro de estudios clásicos? Pues entra uno o dos porque se murió el profesor X, Y o Z o se jubiló, pero no hay plazas nuevas. ¿Qué van a hacer los egresados de Letras Clásicas?, ¿van a ser profesores de latín?, ¿cuántos? Hay becas de posgrado, pero a veces no les alcanza. El presupuesto y la economía son factores importantes. Me cuesta trabajo decirlo porque no tengo pruebas en la mano. No me consta nada, pero escucho a la gente. Además, existe el huachicol de cuello blanco, ¿cuánto dinero se desvía ilícitamente?, ¿sólo en Pemex?, ¿o también en el SAT? Yo creo que la riqueza en México se desvía con mucha facilidad. Lo decía Diego José Abad: ‘México es un país inmensamente rico. Pero con la gente muriéndose de hambre. México ha sido un país de ladrones’”.
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